Siria: la guerra interminable

La guerra civil siria, que aún sigue su curso, ha causado cerca de 400.000 muertes, aunque la cifra real nunca se sabrá. Demasiadas tumbas clandestinas jalonan el país

Mañana se cumplen nueve años del comienzo de la guerra civil siria, un conflicto que se hizo internacional y en el que, contra todo pronóstico, va ganando el régimen basista de Assad, apoyado por Irán, Rusia y los chiíes libaneses de Hizbulá. Decimos contra todo pronóstico, porque en el ya lejano 2011, en plena «primavera árabe», nadie daba un duro por el Gobierno de Damasco, sometido a una de las campañas de propaganda negativa más intensas y generalizadas desde la guerra de Vietnam, con la Prensa occidental volcada en pleno en apoyo de las tesis de los rebeldes. Luego, cuando el extremismo religioso suní –como en Egipto o en Libia– dio la cara y cristalizó en una de las milicias integristas más salvajes de la historia reciente, el Estados Islámico, que llegó a dominar amplias zonas de Siria e Irak en un califato criminal, la visión de la opinión pública, que no la publicada, sobre lo que ocurría en Siria varió significativamente. Fue este cambio, motivado por las matanzas de yazidíes, cristianos y chiíes que los islamistas retransmitían en directo, el que impidió una intervención occidental al estilo de Libia, preparada bajo el supuesto, dudoso, del empleo de armas químicas por parte del régimen. Sin duda, el apoyo al Gobierno de Damasco de Irán y Rusia ha sido, también, determinante. Los iraníes, que han perdido unos 550 voluntarios en la guerra, entre ellos una docena de altos oficiales de los Guardianes de la Revolución, consiguieron frenar los avances rebeldes y ayudaron a reorganizar el Ejército sirio, una vez purgado de desertores. Los milicianos libaneses fueron de gran valor en las batallas por el control de Damasco y, por fin, los rusos, devolvieron el control de la batalla aérea a Assad y alejaron el riesgo de una intervención norteamericana, más allá del apoyo de Washington a los kurdos, a los que luego traicionaron frente a Turquía. Pero la inmensa mayoría del esfuerzo de guerra ha correspondido a los propios sirios, de ambos bandos, con casi 400.000 bajas, incluidos más de cien mil civiles. Y la guerra sigue.