¿Puede Trump salir reelegido en noviembre sin Twitter?

El magnate ha abierto una batalla retórica y legal contra las redes sociales, pero no se puede olvidar que faltan menos de seis meses para las presidenciales

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha abierto esta semana un nuevo frente de batalla contra una de las herramientas que más le han beneficiado: Twitter. Ya lo advirtió Mark Thompson, presidente y CEO de «The New York Times» en una entrevista hace tres años: “Trump sabe más de redes sociales que la mayoría de periodistas”, de ahí que esta guerra contra Twitter genere tantos interrogantes.

Ante las incógnitas y con unas elecciones presidenciales a la vuelta de la esquina (se celebrarán el próximo 3 de noviembre), preguntamos al experto Justin Whitely Holmes, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Northern Iowa, sobre esta nueva polémica entre Trump y las tecnológicas estadounidenses.

¿Por qué está el presidente Donald Trump subrayando que el voto por correo es “fraudulento” y predice que hasta los buzones serán robados?

“Voto fraudulento” ha sido la respuesta de los republicanos a básicamente cualquier esfuerzo en hacer la votación más fácil, incluso si apenas existen pruebas sobre que este “voto fraudulento” sea tan alto como para tener un impacto en la elección. Creo que hay que destacar un par de asuntos. Por un lado, pienso que Trump está genuinamente preocupado porque el voto por correo ayuda a los Demócratas (a pesar de que muchos republicanos votan por anticipado).

El segundo motivo por el que Trump hace estas predicciones, creo yo, es para protegerse en caso de perder. Su reelección siempre ha sido un poco inestable. En 2016 perdió el voto popular por unos 3 millones, y si tan solo 70.000 votos, en tres estados hubieran sido demócratas, habría perdido las presidenciales (y ahora mismo está mal en los sondeos en estos estados). Parece estar curándose en salud, tratando de deslegitimizar una derrota. A lo mejor quiere impugnar los resultados en caso de que pierda (podría llevarlo a los tribunales). También podría ser simplemente un modo de sentirse mejor.

¿Se beneficiaría Trump en las elecciones de noviembre de una baja participación?

Creo que es lo que él piensa. En general, las estadísticas demográficas de aquellos con menos posibilidades de ir a votar (como los jóvenes) coinciden fuertemente con los grupos que respaldan a los demócratas. Por este motivo, las campañas demócratas se tienen que centrar más en la participación que las republicanas. Sin embargo, no significa que si más gente va a votar, necesariamente voten por el Partido Demócrata. Aunque en genera, pienso que mantener una baja participación sí juega en favor de Trump.

El presidente Donald Trump ha amenazado a las empresas de redes sociales con una nueva regulación o incluso con cerrarlas después de que Twitter verificara dos de sus tuits. ¿No le importa sonar como un dictador? ¿Le beneficia electoralmente empezar una guerra contra las compañías tecnológicas?

Existe una larga tradición de conservadores quejándose de que los medios están en su contra. Esto a veces se denomina “trabajarse a los árbitros" y el objetivo es que la Prensa les dé una cobertura más favorable en nombre de la “imparcialidad”.

Trump, como con muchas otras cosas, ha llevado esto a un nuevo nivel. Apenas hay pruebas de que Twitter o Facebook sean injustos con los conservadores. Ambas plataformas cuentan con muchísimos de ellos, y es díficil que los echen. Trump está equivocado legalmente en dos aspectos. El primero, la Primera Enmienda, la que garantiza la libertad de expresión, solo es sobre las restricciones al Gobierno. Twitter y Facebook no son gubernamentales y, como entidades privadas, pueden poner sus propias reglas, Si quieren no dejan a nadie usar sus servicios. En segundo lugar, su discurso no fue suprimido. Una verificación no compendia la libertad de expresión de nadie.

Twitter ha dejado muy claro que ellos no van a echar a Trump, incluso si ya lo podrían haber hecho, basándose en las violaciones a las reglas (como los tuits sobre su rival Joe Scarborough y Lori Klausitis, que en un usuario común habría supuesto una cuenta cerrada seguro o, al menos, una prohibición temporal). Pero al gritarles en su cara sobre que está siendo tratado “injustamente”, hace que sea menos probable que tomen acciones contra él u otros conservadores en el futuro. Una vez más por aquello de ”trabajarse a los árbitros". Asimismo, realmente apela a su base electoral. Los simpatizantes de Trump creen profundamente que son un grupo oprimido y esto les alimenta esta creencia y mantiene leales.

La gran pregunta es entonces: ¿puede Donald Trump vivir sin Twitter?

Realmente no hay mucho que Trump pueda hacer contra Twitter o Facebook. Legalmente, simplemente está equivocado y aunque probablemente logre que el Departamento de Justicia les demande (lo que le costaría algunas cuotas legales, el caso tiene todas las de perder. La principal amenaza que tiene sobre ellos (más en Facebook) es que el Gobierno podría usar acciones contra su monopolio para romperlas. Twitter es solo Twitter, pero Facebook continúa comprando otras plataformas y actúan discutiblemente como un monopolio. Esto hace que tanto Facebook como Twitter estén nerviosas.

En cuanto a Trump, estás en lo cierto. Twitter es básico para su ascenso. Tiene una amplia plataforma y muy a menudo sus tuits se convierten en noticia, lo que le da más audiencia más allá de Twitter. Dudo mucho que se cerrase la cuenta incluso si pudiera, porque lo necesita tantísimo. Siempre se podría ir a Facebook...