El fiasco de los sondeos

Tras una noche de “déjà vu” electoral respecto a 2016, aún no está claro que Joe Biden, favorito en todas las encuestas, vaya a arrebatar la presidencia a Trump

Tras una noche de "déjà vu" electoral respecto a 2016, aún no está claro que el candidato demócrata, Joe Biden, favorito en todas las encuestas, vaya a arrebatar la presidencia a Donald TrumpDAVID BECKEREFE

Estados Unidos se ha quedado sin aliento. Tras una noche de “déjà vu” electoral respecto a 2016, aún no está claro que el candidato demócrata, Joe Biden, favorito en todas las encuestas, vaya a arrebatar la presidencia a Donald Trump, quien ya se ha apresurado a proclamarse vencedor sin conocer los resultados definitivos. La situación podría empujar al país a una crisis institucional e incluso a conatos de violencia.

EE.UU. nunca había estado tan dividido frente a unos comicios, y la destrucción del tejido económico y social provocada por la pandemia ha exacerbado las diferencias y ha alimentado la polarización, azuzada por el propio Trump y amplificada por las redes sociales.

Y las encuestas han vuelto a fallar. Daban a Joe Biden una ventaja de 6,9 puntos porcentuales en la intención de voto a nivel nacional, según la media de distintos sondeos elaborada por la web de noticias políticas estadounidense Real Clear Politics. Y Donald Trump volvió a dar la sorpresa este martes al voltear las encuestas y lograr una valiosa victoria en Florida que le abre la puerta a la reelección.

Para los estadounidenses, las encuestas son un emblema de una sociedad libre y EE UU lleva décadas siendo paradigma. A diario se distribuyen sondeos de empresas y medios así como la fragmentada información por estados, distritos, sexo, etnia, poder adquisitivo, ideología...

En la campaña anterior, la candidata Hillary Clinton lideró todas las medias de las encuestas. Lo cierto es que la victoria del magnate en 2016 fue una auténtica sorpresa que no quedó augurada en los sondeos demoscópicos del país. Prácticamente sólo una encuestadora conservadora auguró que Trump sería el presidente de EE UU.

Courtney Kennedy, directora de Investigación de Encuestas en el prestigioso Pew Research Center, contextualiza que a nivel nacional las encuestas funcionaron bien pues estipulaban que «Clinton tenía una ventaja de 3 puntos porcentuales en el voto popular nacional y, finalmente, ganó el voto nacional por 2 puntos porcentuales. Así que, en realidad, no fue un error de toda la industria». No obstante, en EE UU no se llega a la presidencia por número de votos, sino por el llamado Colegio Electoral. «A nivel estatal, las encuestas sí tuvieron un año históricamente malo», explica Kennedy, quien resume las tres cosas que salieron mal en 2016. «Los votantes indecisos (personas que tomaron una decisión en la última semana) lo hicieron por Trump por grandes márgenes. En estados clave como Wisconsin y Florida, los votantes que tomaron tarde la decisión de votar por Trump lo hicieron por márgenes de dos dígitos» y las encuestas no midieron ese cambio tardío.

Otro problema fue un error técnico. «La mayoría de los encuestadores estatales no se aseguraron de que sus muestras fueran representativas del nivel de educación de los votantes. Es bien sabido que los graduados universitarios tienen más probabilidades de realizar encuestas que aquellos con una educación menos formal. Y eso está bien siempre que ajusten estadísticamente su encuesta (en un proceso llamado ponderación) para asegurarse de que los universitarios no estén sobrerrepresentados.

La mayoría de las estatales no hicieron eso, y fue un problema importante porque los graduados en estados clave tendían a votar por Clinton». Es decir, sobrerrepresentaron a universitarios y, por tanto, a los votantes de Clinton. Por último, Kennedy indica que «Trump superó las expectativas en la participación de votantes rurales, particularmente aquellos que rara vez o nunca antes habían votado. Las encuestas estatales que utilizaron 2012 como guía no asumieron que la participación de esos votantes sería tan alta como fue o que la participación en las áreas urbanas sería tan baja como fue».

Kennedy destacaba antes de las elecciones que “la buena noticia es que varios encuestadores solucionaron el problema técnico de 2016”. Asimismo, la directora de Investigación de Encuestas, aseveraba que hay más que en 2016 y, en algunos casos, de mayor calidad “en estados clave”. Con todo, la experta en metodología recordaba que “no todos los encuestadores han solucionado el problema técnico y algunos se niegan a revelar cómo realizaron su encuesta. Así que las encuestas estatales deberían ser algo más precisas este año, pero las encuestas no son infalibles”.