El futuro de Melania: por fin libre

La esposa del mandatario saliente ha dedicado su último mes en la Casa Blanca a preparar la mudanza y a buscar colegio para su hijo

Donald Trump, acompañado por su esposa Melania
Donald Trump, acompañado por su esposa MelaniaCARLOS BARRIAREUTERS

Melania Trump ha dedicado su último mes en la Casa Blanca a buscar un colegio para su hijo de 14 años, Barron Trump, y a preparar la mudanza a Mar-a- Lago, su casa de Florida. Mientras su marido se aferraba a la presidencia con sucesivas denuncias de fraude electoral, la hasta ahora primera dama huía del ala oeste y comenzaba a organizar la salida de la familia de la Casa Blanca. Ella tardó en mudarse a la residencia presidencial hace cuatro años y esperó al fin de curso de su hijo para no interrumpir la educación de Barron. Y parece que ahora es la primera en desear marcharse. Desde que su marido perdiera las elecciones, ha estado buscando escuelas en Florida. Barron dejará su escuela en Potomac, Maryland, en las afueras de Washington DC y continuará el curso en el prestigioso Pine Crest en Fort Lauderdale.

De puertas hacia afuera y de momento, la esposa del presidente saliente muestra apoyo a su marido. Escribió un tuit lamentando las muertes durante el asalto al Capitolio, en el que muchos quisieron ver la sombra del presidente detrás, ha aceptado en silencio que no acudirán a la investidura de Joe Biden y ha roto con la tradición al no invitar a la futura primera dama a la Casa Blanca. De hecho no ha habido coordinación alguna de las mudanzas y parece que Jill ya ha contratado una reforma que incluye hasta la fumigación de las alfombras.

Pero de puertas hacia adentro, las cosas no están tan claras. Personal de la Casa Blanca ha filtrado que Melania se enteró por uno de los últimos tuits de Donald Trump que no acudirían a la inauguración. Y ha habido rumores de que ha actuado a espaldas de su marido en todo lo concerniente al cambio de residencia.

Cuando Trump ganó las elecciones, su esposa renegoció su acuerdo prenupcial, según una periodista del Washington Post. Quería asegurarse de que Barron tuviera las mismas oportunidades que los hijos mayores de Donald Trump, Don Jr, Ivanka, Eric y Tiffany. Su llegada a la Casa Banca trajo desde el principio la idea de que Melania no era feliz, hasta el punto de que las redes de llenaron de los hashtags “Free Melania” o “Save Melania”, dando a entender de que estaba “secuestrada” por el magnate.

Su futuro ahora se abre a especulaciones. De momento no queda claro si se dedicará a alguna causa defendida durante su estancia en la Casa Blanca, como sí hicieron sus predecesoras. A Melania le podrían corresponder miles de dólares en campañas de comunicación y en gastos de viaje y representación... siempre y cuando opte por algún tipo de función pública bajo el amparo de su marido y, por supuesto, si sigue casada con él, algo que no está nada claro entre tanto rumor de divorcio. Es un secreto a voces que Melania y Donald duermen en camas separadas, y las tensiones en su relación, más que analizadas en las redes sociales, han causado más de una polémica.

Durante su estancia en la Casa Blanca la ya casi exprimera dama ha centrado sus esfuerzos en su organización benéfica Be Best, para proteger la salud mental y física de jóvenes y adolescentes, y podría seguir con esa labor. También han surgido rumores de que Melania desea volver al mundo de la moda. En cualquier caso, parece claro que siente cierta liberación al apartarse del centro de los focos.