Perú, ante el abismo del eje boliviariano

“Si Pedro Castillo se suma a posiciones netamente bolivarianas o de la izquierda radical la inestabilidad quedará asegurada”

Cualquiera que sea el resultado final de las elecciones presidenciales en Perú, y todo apunta a que el izquierdista Pedro Castillo vencerá por la mínima, la división de la sociedad peruana está garantizada. No se trata, sin embargo, de una fragmentación entre posiciones moderadas sino que, por el contrario, los postulados que sostienen las dos fuerzas políticas que alcanzaron la segunda vuelta de las elecciones están sumamente alejados entre sí y expresan modelos completamente distintos.

Ahora cuando el Perú tiene altísimos índices de desigualdad y cuando la pandemia ha castigado duramente al país suramericano se precisaba, con toda seguridad, un gobierno de consenso y que mediante posturas moderadas fuera cubriendo las demandas de la sociedad peruana. No obstante, la respuesta de la ciudadanía ha sido precisamente apostar por quienes conciben la política con una inmensa carga ideológica y por quienes proponen soluciones populistas.

En el caso de que el triunfo de Pedro Castillo se consolide habrá que esperar un tiempo respecto a cuáles son las primeras medidas que adopta el nuevo gobierno y en qué dirección caminan. De sumarse a posiciones netamente bolivarianas o de la izquierda radical la inestabilidad quedará asegurada y la sociedad peruana no encontrará el sosiego que necesita para afrontar las reformas que son necesarias en términos económicos pero, sobre todo, en lo que se refiere a lo social.

El líder de Perú Libre tiene la oportunidad de aligerar los componentes ideológicos de sus propuestas y centrar la acción de gobierno en la defensa de los derechos sociales de los peruanos sin comprometer el necesario crecimiento económico. En el mismo sentido, debería caminar, de ser así, la política de líder de Fuerza Popular, Keiko Fujimori que se sitúa a unas décimas por debajo de la candidatura de Pedro Castillo.

El enfrentamiento político en Perú tiene tal intensidad que manifiesta una profunda división de la sociedad que, sin embargo, está abocada a entenderse si se quiere que el Perú recupere tanto tiempo perdido y se sitúe en la senda del bienestar.