Terremoto en Haití: «Tuvimos que elegir qué heridos atender»

El terremoto desborda a los hospitales haitianos tras el seísmo de 7,2 grados del sábado. La llegada de la tormenta «Grace» amenaza agravar la situación

El desbordado hospital de Les Cayes en Haití se vio obligado a sacar al exterior a bebés recién nacidos por los daños en el edificio
El desbordado hospital de Les Cayes en Haití se vio obligado a sacar al exterior a bebés recién nacidos por los daños en el edificioRICARDO ARDUENGOREUTERS

El doctor haitiano Robinson Gabriel salió apresurado hacia el Hospital Les Cayes después de que su casa temblara el sábado a las 8:29 hora local y chequear que su hija, su esposa y su madre estaban sanas. «Al principio éramos solo dos o tres médicos. Al final terminamos siendo unos ocho y recibimos muchos heridos. Llegó un momento en el que casi no había materiales. Y empezamos a inventar, a utilizar de manera muy eficiente los pocos recursos que teníamos. Y tuvimos que elegir qué heridos atender», relata a BBC este médico de la ONG Hope for Haití. El país caribeño lamenta, al menos, 1.297 muertos y 5.700 heridos, mientras los equipos de rescate y los vecinos arriesgan sus vidas entrando bajo los escombros en busca de supervivientes.

La maquinaria escasea y no hay ni un solo perro de rescate rastreando signos de vida. Las probabilidades de rescatar a personas con vida son remotas tras más de 48 horas atrapados. Los médicos atienden a los heridos en lugares abiertos porque varios hospitales corren riesgo de derrumbe. «El servicio de urgencias del hospital tenía muchas fisuras en las paredes, así no se puede trabajar. Entonces atendimos en el patio del hospital», relata el doctor Gabriel.

«Solo podíamos atender a los heridos que eran muchos. Estaba en mi casa jugando con mi hija a eso de las 8 de la mañana y todo se empezó a sacudir. Era tan intenso que ni pude correr para salir. Me acosté sobre mi hija y cerré mis ojos esperando que un escombro no me cayera».

Haití se organiza para recibir la ayuda internacional. Los países latinoamericanos han enviado ayuda a Haití ante las ingentes necesidades de medicinas, material sanitario, alimentos, víveres y mantas para las más del millón y medio de personas que se quedaron sin hogar. México ha enviado tres aviones con 19 toneladas de medicamentos, fruta, frijoles, kits de higiene, agua embotellada, filtros de agua, mantas, carretillas y palas. El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), aseguró que «un sismo afectó a Haití, de por sí un pueblo muy pobre con problemas también políticos y acaban de asesinar al presidente. Hay una situación de mucha inestabilidad y les cayó otra desgracia. Decidimos apoyar y vamos a seguir haciéndolo porque nada humano nos es ajeno y olvídense de las fronteras».

Chile mandó el domingo un cargamento más de 16 toneladas de ayuda humanitaria a Haití. El presidente chielno, Sebastián Piñera, detalló que la ayuda consiste en medicamentos y víveres de primera necesidad.

El Ministerio de Exteriores argentino informó de la organización de una misión humanitaria que se desplazará a Haití. «Se realizan gestiones para coordinar el traslado de personal de la Comisión de Cascos Blancos al lugar con el objetivo de brindar asistencia sanitaria y proveer de voluntarios para el manejo de albergues, al tiempo que mantienen permanente comunicación con la Organización Panamericana de la Salud (OPS)», detalló el Gobierno argentino en un comunicado.

La Embajada de Venezuela en Haití señaló que la noche del domingo llegó a la isla un vuelo con 30 toneladas de ayuda humanitaria con mercancías en «apoyo y solidaridad» al país.

El alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, está movilizando a los neoyorquinos para que apoyen a Haití tras el terremoto, alentando las donaciones a través del fondo del alcalde. «Ha sido un reto tras otro», aseguró. El Ayuntamiento también está movilizando el apoyo a la salud mental entre la población.

Los once millones de habitantes del país más pobre de América miran al cielo preocupados por la llegada de la tormenta «Grace» con vientos de hasta 65 kilómetros por hora y un epicentro de 55 kilómetros. La ONU ha mostrado su preocupación debido a que las intensas lluvias pueden aumentar el número de fallecidos o dificultar las labores de rescate. «Estaba en mi casa jugando con mi hija y a eso de las 8 de la mañana todo se empezó a sacudir. Era tan intenso que ni siquiera pude correr para salir. Me acosté sobre mi hija y cerré mis ojos esperando que un escombro me cayera encima», dice Gabriel.