Batacazo electoral para Biden en Virginia

Los republicanos conquistan este Estado clave –tras 12 años en manos demócratas– y disputan Nueva Jersey. Los comicios son un termómetro para las «mid-term»

El republicano Glenn Youngkin
El republicano Glenn Youngkin FOTO: Ken Cedeno / POOL EFE

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, está en alerta máxima tras el batacazo demócrata en las elecciones estatales y locales del martes en Estados Unidos, con la consecuente pérdida de la gobernación en Virginia, un Estado clave, conservador por tradición, pero que los liberales ganaban desde 2009, y el agónico empate técnico en Nueva Jersey para elegir también a su gobernador. El Estado de Virginia se considera una especie de termómetro electoral decisivo de cara a las elecciones de mitad de mandato (2022), donde está en juego para ambos partidos mantener la mayor representación posible en ambas Cámaras para aprobar sus futuros proyectos de ley, así como las –algo más lejanas– elecciones presidenciales (2024).

Biden pudo ganar los votos electorales de Virginia en los comicios de 2020 con un amplio margen de 10 puntos, pero perder ese holgado apoyo justo un año después de su victoria ha sorprendido hasta a su propio partido, que considera un fracaso absoluto con consecuencias difíciles de prever.

Escrutinio
Escrutinio FOTO: T. Nieto

Los republicanos respiran hoy más tranquilos, retomando impulso en sus aspiraciones políticas. Por eso ahora, más que nunca, la cúpula demócrata coincidía en los pasillos de la sede del Legislativo, que «necesitan sacar adelante» el atascado plan de infraestructuras del presidente Biden en el Congreso. Los liberales solo cuentan con dos opciones: continuar sus disputas internas o unirse ante las dificultades, diferencias y adversarios para mantenerse fuertes en el poder.

La derrota en Virginia es una lección aprendida para todos, especialmente para los demócratas, que llevan meses intentando ponerse de acuerdo para aprobar la agenda económica de su presidente, con sus dos grandes proyectos de ley: uno sobre infraestructura bipartidista y el otro puramente interno, que ayudaría con políticas sociales a las familias de clase media e impulsaría avanzadas reformas sobre el cambio climático.

Si bien los liberales parecieron avanzar sus negociaciones en el Congreso la víspera electoral, llegando incluso a un aparente acuerdo de reducir los precios de los medicamentos para el bolsillo de los pacientes, las decepciones políticas, como la victoria republicana de los comicios, tienden a llevar a recriminaciones, más que a reflexiones y acciones.

El nuevo gobernador de Virginia, el republicano Glenn Youngkin, se imponía al demócrata Terry McAuliffe, que ya fue gobernador de 2014 a 2018 y buscó la reelección con ideas progresistas y el apoyo explícito del presidente Biden. Pero esos esfuerzos, junto a la inversión millonaria del demócrata en anuncios publicitarios contra su rival, de poco le sirvieron. Youngkin se confirmaba ganador de las elecciones con el 50,7% de los votos frente al 48,6% de McAuliffe, convirtiéndose en el primer gobernador republicano de Virginia de los últimos 12 años.

Youngkin supo rescatar durante su campaña algunos de los temas centrales que los conservadores impulsaron en 2020, como el sistema educativo y los esfuerzos comunitarios contra los efectos de la pandemia. Pero, a la vez, desvinculándose del ex presidente Donald Trump y de su falta de popularidad en algunas zonas privilegiadas de Virginia. La carrera electoral del gobernador de Virginia es, sin duda, una de las contiendas de mayor trascendencia política del país, ya que tanto demócratas como republicanos consideran sus resultados como el mayor indicador del sentimiento nacional de cara a las próximas elecciones legislativas y presidenciales, en su particular lucha de poder.

Sin embargo, a Trump le faltó tiempo para adjudicarse la victoria. «Sin MAGA (Make America Great Again, el eslogan de su presidencia), habría perdido por 15 puntos o más», indicó en una entrevista el miércoles. «En lugar de darnos crédito, dicen ‘Oh, es más popular que Trump’», protestó, añadiendo: «Es increíble».

Además, la también republicana Winsome Sears se convertía en la primera mujer de raza negra en optar al cargo de vicegobernadora de Virginia, tras derrotar a su rival Hala Ayala, demócrata de origen hispano. La nueva vicegobernadora, ex marine y veterana de guerra, ganó la nominación de su partido posando con un fusil militar en la foto de campaña. Sears, de origen jamaicano, también conquistó a sus votantes promocionando políticas contra la inmigración ilegal.

En los mismos comicios del 2 de noviembre, la ciudad de Boston escogió a la primera mujer alcaldesa y de origen asiático de su historia y Mineápolis, epicentro de las propuestas raciales extendidas por todo el país tras la muerte de George Floyd en 2020, rechazó la propuesta política de sustituir a la Policía por “agentes de paz”.