Marruecos anuncia su reconciliación con Alemania

Tras diez meses de desencuentros diplomáticos, Rabat muestra su voluntad de iniciar una nueva etapa con Scholz

Vista general de unas tiendas en un campo de refugiados saharauis en Tifariti, en el Sahara Occidental
Vista general de unas tiendas en un campo de refugiados saharauis en Tifariti, en el Sahara Occidental FOTO: MOHAMED MESSARA EFE

Después de diez meses de crisis bilateral por la cuestión del Sáhara Occidental, Marruecos parece dispuesto a hacer las paces con Alemania. Primero fue la embajada germana en Rabat la que lanzaba el guante y el miércoles el Ministerio de Exteriores marroquí lo recogía. El cordial cruce de mensajes muestra el camino a España, con la que Marruecos lleva ofuscada desde hace más de un año y sin que se atisben cambios en el horizonte.

«Marruecos aprecia los anuncios positivos y las posiciones constructivas recientemente expresadas por el nuevo Gobierno federal alemán», expresaba en Twitter la Cancillería marroquí. «Estos anuncios permiten atisbar un relanzamiento de la cooperación bilateral y el retorno a la normalidad de las representaciones diplomáticas de los dos países en Rabat y en Berlín», proseguía con otro tuit el Ministerio de Exteriores magrebí antes de concluir con un aviso: «El Reino de Marruecos espera que estas declaraciones se unan a hechos para reflejar un nuevo estado de ánimo y marcar un nuevo comienzo en la relación sobre la base de la claridad y el respeto mutuo».

El guante lo había lanzado la Embajada alemana en Rabat, también con un tuit, el 7 de diciembre, en la misma víspera de la toma de posesión del nuevo canciller, Olaf Scholz: «El Reino de Marruecos es un socio esencial para Alemania. Desde el punto de vista del Gobierno federal regresar a las tradicionalmente buenas y profundas relaciones diplomáticas irá en el interés de los dos países. Alemania está preparada para una asociación volcada en el futuro, basada en la reciprocidad».

Al mismo tiempo, el texto de la web de Exteriores dedicado al país norteafricano experimentaba una serie de cambios a los pocos días de que el nuevo Gabinete germano comenzara a trabajar: «Marruecos es un socio esencial de la UE y Alemania en el norte de África» que «juega un papel importante para la estabilidad y el desarrollo sostenible de la región». Con todo, sobre la cuestión saharaui, la web ministerial advierte de que «la posición de Alemania no ha cambiado desde hace décadas», al mismo tiempo que, «con su plan de autonomía de 2007, Marruecos ha hecho una importante contribución para un acuerdo».

En torno a 300 empresas alemanas tienen representación permanente y actividad inversora en Marruecos. Para el país magrebí, Alemania es uno de los principales donantes: solo en 2020 llegaron a Marruecos 1.200 millones de euros desde Berlín.

Marruecos y Alemania mantenían una crisis abierta en marzo que está a punto de terminar y especialmente aguda desde mayo con la posición de Berlín en la cuestión del Sáhara, crítica con la decisión estadounidense de reconocer la soberanía marroquí sobre ex colonia española, como causa principal aunque no única.

No gustó en Marruecos que las autoridades alemanas no hayan adoptado medidas contra Mohamed Hajib, un ciudadano germano-marroquí sentenciado a diez años de cárcel por «terrorismo» en Marruecos. Residente en Alemania, Hajib publica de manera regular mensajes en las redes sociales contra las autoridades marroquíes. Tampoco fue del agrado de Rabat haber sido excluido de la conferencia sobre Libia organizada en 2020 en Berlín.

Rabat retiró el 10 de mayo a su embajadora en Berlín en respuesta a lo que calificó de «actos hostiles». El 1 de marzo el Ministerio de Exteriores marroquí había remitido una carta a todos los miembros de su Gobierno en la que ordenaba la suspensión de todo contacto o relación con la embajada germana en Rabat esgrimiendo «malentendidos profundos».

El duro comunicado oficial del Ministerio marroquí de Sanidad del lunes, en el que aseguraba que España se había convertido en una «amenaza» para la salud de sus ciudadanos y anunciaba que seguirá sin haber conexiones aéreas –ni terrestres– entre los dos países, ha servido de recordatorio de que la crisis bilateral está lejos de haberse superado. El único que no parecía haberse enterado es el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, que la semana pasada aseveraba en el Congreso que «no hay crisis con Marruecos».

Con todo, este verano se produjo una situación similar a la que ahora viven los Gobiernos de Marruecos y Alemania. El propio rey Mohamed VI sorprendía a todos el 20 de agosto con el anuncio del inicio de una «nueva etapa inédita» en las relaciones con España que hacía pensar que la crisis bilateral empezaba a quedar atrás. El 10 de agosto Pedro Sánchez había sacrificado a Arancha González Laya, bestia negra de Marruecos por el caso Ghali, al frente de Exteriores. Las cosas no han mejorado desde entonces.

Un mensaje implícito para España

La XII Reunión de Alto Nivel Marruecos-España lleva suspendida desde noviembre. La embajadora marroquí en Madrid, Karima Benyaich, no ha vuelto a Madrid. A pesar de su intensa agenda internacional, el ministro marroquí de Exteriores, Nasser Bourita, sigue sin reunirse con su homólogo español. Rabat espera un gesto diplomático de Madrid con el que comenzar el que se antoja lento retorno a la normalidad.