Los peces que conducen mejor que nosotros

Un experimento de la universidad israelí de Ben Gurion ha demostrado que los peces que participaron “operan un vehículo, exploran el nuevo entorno y alcanzan el objetivo”

Uno de los peces que formó parte del experimento
Uno de los peces que formó parte del experimento FOTO: RONEN ZVULUN REUTERS

Por raro que suene, hay peces de colores capaces de conducir, tal vez incluso mejor que algunos humanos. Investigadores de la universidad israelí de Ben Gurion (Beer Sheba), diseñaron un vehículo adaptado especialmente para que un pez, enjaulado y sumergido en agua, sea capaz de dirigirse autónomamente hacia una dirección a cambio de premios alimenticios. El objetivo del experimento era demostrar que el sentido de la ubicación y la navegación pueden ser independientes del entorno en el que se encuentren. Para ponerlo en práctica, entrenaron a seis peces a manejar el aparato dentro de una sala pequeña, donde dirigían sus esfuerzos en obtener una recompensa.

Uno de los peces que formó parte del experimento
Uno de los peces que formó parte del experimento FOTO: RONEN ZVULUN REUTERS

“Eran capaces de operar el vehículo, explorar el nuevo entorno, y alcanzar el objetivo sin encallarse en el camino”, comentaron Shachar Givon y Matan Samina, dos de los cuatro impulsores del experimento. No son los primeros animales en operar vehículos: en el pasado ya se probaron experimentos similares con perros y ratones, que probaron ser capaces de darse un rodeo con automóviles diseñados para ellos. Pero en el caso de los peces, los investigadores certificaron que sus capacidades de navegación pueden ser transferidas de su entorno marino habitual a uno terrestre. Otros estudios, en los que se puso a animales en entornos de baja gravedad, no lograron el mismo resultado. “El modo en que el espacio se representa en el cerebro del pez y las estrategias que usa pueden ser igual de exitosas en un entorno terrestre que bajo el agua”, destacaron los investigadores.

El artefacto diseñado para poner en práctica el experimento consta de una pecera enganchada a una base con cuatro ruedas, y una cámara para monitorear los movimientos del animal. Además, consta de un sistema operativo adaptado a los movimientos del pez: cuando golpea una de las paredes para fijar la dirección, las ruedas del vehículo giran en ese mismo sentido. Desde la cuenta de twitter oficial de la universidad, los impulsores del proyecto celebraban que “entrenamos a los peces para conducir una plataforma con ruedas que reacciona a sus movimientos”.

Se pusieron en práctica varios tipos de experimentos, y en todos ellos los peces demostraron ser capaces de alcanzar su objetivo a cambio de un pequeño mordisco de comida. Lograron su objetivo incluso empezando desde distintos puntos de partida, o moviendo las recompensas a otra esquina de la sala. Además, los peces demostraron que no se les puede timar fácilmente: evitaron ir a por falsos premios colocados adrede. Su capacidad de mejora también resultó abrumante, ya que si bien inicialmente tardaban alrededor de media hora en acercarse a la comida, la acabaron encontrando en un minuto.

Los investigadores israelíes afirman que son los primeros en probar que el sistema de navegación de un pez puede funcionar fuera del agua. Pero en 2014, un grupo de científicos de la computación holandeses diseñó un aparato similar, que permitía a los peces conducir en un espacio cerrado. Querían demostrar las posibilidades de la visión por computador, con la finalidad declarada de “liberar a los peces de todo el mundo”.