Asia

La participación de India en el ejercicio militar ruso “Vostok 2022″ inquieta a Estados Unidos

Nueva Delhi no ha condenado la invasión rusa de Ucrania y tampoco ha impuesto sanciones a Putin

Seis meses después de invadir Ucrania y mientras las fuerzas ucranianas acaban de lanzar una gran contraofensiva en la región de Jersón, al sur del país, Moscú ha inaugurado la edición 2022 del ejercicio Vostok, organizado cada cuatro años en el Lejano Oriente ruso. En los juegos de guerra de este año movilizará nada menos que 50.000 militares durante la primera semana de septiembre. Y esto será gracias a la participación de 13 contingentes extranjeros, cuyo tamaño no se ha especificado.

Aunque los funcionarios de defensa rusos han afirmado que las maniobras son puramente defensivas y no están dirigidas a ningún país en particular, no dejan de estar revestidas de simbolismo en medio de la actual guerra de Moscú en Ucrania y de las crecientes tensiones geopolíticas en Asia.

Expertos en defensa afirman que serán observados de cerca por potencias regionales como Japón y Corea del Sur, sobre todo porque Rusia y China siguen mostrando sus crecientes lazos políticos y militares y una atención conjunta en el Pacífico.

La participación de India también ha añadido otra capa de intriga a estos juegos de guerra. Nueva Delhi mantiene desde hace tiempo lazos de defensa con Moscú, pero también fuertes relaciones con Washington. China e India están inmersas en una disputa fronteriza en el Himalaya que provocó un enfrentamiento mortal hace sólo dos años, y los indios se están preparando para realizar ejercicios militares con Estados Unidos cerca de la frontera china en octubre.

Estados Unidos expresó el martes su gran preocupación por la decisión de que India se haya unido a estas maniobras militares. Durante una conferencia de prensa el martes, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karine Jean-Pierre, apuntó que era decisión de Nueva Delhi apuntarse al ejercicio militar con cualquier país y añadió que cada país participante toma sus propias decisiones.

Nos inquieta que cualquier país se ejercite con Moscú mientras Rusia libra una guerra brutal y no provocada contra Ucrania. Pero, por supuesto, cada país participante tomará sus propias decisiones. Y lo dejaré así”, aseveró.

Aunque Nueva Delhi aseguró que se mantendrá al margen de la parte marítima para no herir la sensibilidad de Japón, este último también expresó su preocupación por el ejercicio militar.

India ya ha intervenido anteriormente en simulacros militares multinacionales celebrados en Rusia -un destacamento del país formó parte de las maniobras Zapad, celebradas en septiembre de 2021-, y los analistas afirman que su presencia en estas, en medio de la invasión rusa de Ucrania, reafirma los lazos amistosos de Nueva Delhi con Moscú, a pesar del estrechamiento de la asociación estratégica con Estados Unidos.

El reto para la diplomacia india consiste en navegar por las aguas de las turbulencias geopolíticas mundiales al tiempo que protege su crecimiento y desarrollo.

Nueva Delhi se ha abstenido de condenar la invasión rusa de Ucrania y no se ha sumado a las sanciones occidentales contra Moscú. Además, el petróleo que importa de este último ha experimentado un fuerte incremento este año beneficiándose de grandes descuentos.

El país ha defendido sus compras como algo necesario para un país en vías de desarrollo y con carencias energéticas como el suyo. Pese a estar adquiriendo armas de otros países, como Israel y Estados Unidos, gran parte de su armamento actual es de origen ruso.

Con China y Rusia aliándose contra un Occidente liderado por Estados Unidos, India ha intentado situarse a caballo entre ambos bandos, lo que se refleja en su pertenencia a agrupaciones como la OCS, Brasil-Rusia-India-China-Sudáfrica (BRICS), Rusia-India-China (RIC) y el Diálogo Cuadrilateral de Seguridad (QUAD). También en la amplia participación del país en ejercicios multilaterales. Tras la crisis de Ladakh en 2020, el peso de su orientación estratégica en los foros multilaterales se ha desplazado hacia Estados Unidos y sus aliados, aunque sigue manteniendo su presencia en agrupaciones que incluyen a Rusia y China.

Por otro lado, los simulacros reflejan los crecientes lazos de defensa entre Moscú y Pekín, que se han fortalecido desde que Putin envió sus tropas a Ucrania el 24 de febrero. China se ha resistido a criticar la acción rusa, culpando a Estados Unidos y a la OTAN de provocar a Moscú, además de criticar las sanciones impuestas a Rusia.

Moscú, por su parte, ha respaldado firmemente a Pekín en medio de las tensiones con la Casa Blanca que siguieron a la reciente visita a Taiwán de la presidenta de la Cámara de Representantes estadounidense, Nancy Pelosi. A principios de este mes, el presidente ruso estableció un paralelismo entre el apoyo de Estados Unidos a Ucrania y el viaje de Pelosi a Taiwán, acusando a ambos de formar parte de los supuestos esfuerzos de Biden por fomentar la inestabilidad mundial.

Rusia y China han llevado a cabo una serie de juegos de guerra conjuntos en los últimos años, incluyendo ejercicios navales y patrullas de bombarderos de largo alcance sobre el Mar de Japón y el Mar de China Oriental. De hecho, por primera vez el año pasado las tropas rusas se desplegaron en territorio chino para realizar maniobras conjuntas.

Putin y Xi Jinping han desarrollado fuertes lazos personales para reforzar una “asociación estratégica” entre los antiguos rivales comunistas, ya que tanto Moscú como Pekín se enfrentan a crecientes tensiones con Occidente. Asimismo, Putin ha señalado que Rusia ha estado compartiendo con China tecnologías militares altamente sensibles que ayudaron a reforzar significativamente su capacidad de defensa.