Brunei: lapidación por sexo gay y adulterio

Entra en vigor el nuevo Código Penal basado en la sharia con castigos bárbaros como los latigazos o las amputaciones.

El nuevo Código Penal de Brunei basado en la sharia impone castigos bárbaros como muerte por lapidación, latigazos o amputaciones

Desde hoy en Brunei impera la ley islámica para castigar “delitos” como el sexo homosexual y el adulterio. Las autoridades de Brunei consideran un crimen mantener relaciones sexuales entre dos personas del mismo sexo, así como el adulterio, por lo que los culpables de estas ofensas podrán ser condenados a muerte por lapidación.

El sultanato de Brunei ya advirtió en 2013 que estas leyes islámicas entrarían en vigor en 2019 en este pequeño país del sureste asiático. Brunei, ubicada en la isla de Borneo, tiene unos 450.000 habitantes (dos tercios de ellos musulmanes). De un tiempo a esta parte, los locales y los turistas han visto cómo se prohibía la venta de alcohol, o cómo desde 2014 la homosexualidad entre los habitantes de Brunei se castigaba con hasta diez años de cárcel. Sin embargo, las nuevas leyes del Código Penal basado en la sharía afectan tanto a niños como a extranjeros, incluso si no son musulmanes. Aquellos que sean declarados culpables de mantener sexo entre hombres podrán ser apedreados hasta la muerte o fustigadas (como ya ocurre en Indonesia) si se trata de sexo entre mujeres, mientras que las personas adúlteras podrían ser sentenciadas a la lapidación y los ladrones a la amputación de la mano derecha y del pie izquierdo en su primera y segunda ofensa, respectivamente. También se podrá ir a la cárcel por ir vestido de un género diferente.

Para Carlos Sanguino, responsable de diversidad afectivo sexual en Amnistía Internacional (AI), “Brunei ha ido modificando y adaptando su Código Penal a la sharía, que prevé castigos corporales muy duros para la homosexualidad”. En opinión del experto de AI, Brunei se equipara ahora a alguno de los peores países en materia de persecución al colectivo LGTBI como Irán, Arabia Saudí o Sudán. Asimismo, Sanguino expone que en “Brunei existe un rechazo social muy generalizado contra la homosexualidad. Entre otros motivos porque las clases políticas han estado en contra de la homosexualidad, finalmente repercute. Si tu gobierno te dice durante años que algo está mal,una parte de la población se lo termina creyendo, por lo que tienen un caldo de cultivo social muy favorable a implantar este tipo de medidas y muy poca resistencia”.

La decisión del sultán, Hassanal Bolkiah -de 72 años y uno de los mandatarios más ricos debido a la industria petrolera-, que es también el primer ministro de Brunei, ha provocado una ola de protestas entre la comunidad internacional. Países como Estados Unidos, Alemania y Francia han mostrado su rechazo a estas leyes discriminatorias y criminalizadoras. “El nuevo Código Penal de Brunéi es “barbárico hasta la médula, imponiendo castigos arcaicos para actos que no deberían ser considerados ni siquiera delitos”, manifestó la ONG Human Rights Watch en un comunicado. El vicedirector de HRW en Asia, Phil Robertson, pidió al sultán que se suspendan de inmediato “las amputaciones, la lapidación y todos los demás castigos que representan un abuso de derechos”. Incluso el actor George Clooney ha llamado al boicot de los hoteles y restaurantes cuyo dueño es el sultán de Brunei.

La comunidad LGTB de Brunei se mostraba completamente aterrorizada ante la nueva legislación y son muchos los que terminarán abandonando el país por miedo a morir lapidados. Además, son pocas las voces oficiales que condenan los nuevos castigos en el país. El sultán es el jefe del Estado con total autoridad ejecutiva. Según informa Reuters, la crítica pública a sus políticas es extremadamente rara en el país. De acuerdo con Sanguino, “es similar a lo que ocurre en otros países asiáticos y africanos, donde a los gobernantes no les cuesta demasiado aprobar leyes totalmente inaceptables como ésta porque en realidad la población no va ejercer mucha protesta”.