Ensayo nuclear Corea del Norte

Corea del Norte, bomba H para la guerra de Kim

Pyongyang realiza su sexta prueba nuclear desde 2006 con una bomba de hidrógeno, que registró un seísmo de 6,3 grados que se detectó en Canarias. Trump condena el «acto hostil» de un «Estado canalla» y el Pentágono advierte de un «ataque masivo» si la escalada norcoreana persiste.

Corea del Norte, bomba H para la guerra de Kim
Corea del Norte, bomba H para la guerra de Kimlarazon

Pyongyang realiza su sexta prueba nuclear desde 2006 con una bomba de hidrógeno, que registró un seísmo de 6,3 grados que se detectó en Canarias. Trump condena el «acto hostil» de un «Estado canalla» y el Pentágono advierte de un «ataque masivo» si la escalada norcoreana persiste.

Como ya viene siendo habitual en las grandes ocasiones, la televisión estatal norcoreana contó ayer con su presentadora estrella, Ri Chun Hee, para anunciar a viva voz que el país había realizado con éxito su sexta prueba nuclear. Con su tono victorioso, la veterana periodista norcoreana explicó que se trataba de una bomba de hidrógeno «de una potencia sin precedentes» que puede ser colocada en un misil intercontinental (ICBM), un paso más en el programa nuclear de Pyongyang que pone de nuevo en vilo a la comunidad internacional.

Poco antes del mediodía, las sirenas de alarma de la ciudad china de Yanji –localidad cercana a la frontera con Corea del Norte– se activaron tras detectar un potente temblor de tierra. Momentos después, los medios locales chinos informaban de que se había producido un terremoto y las imágenes de las lámparas tambaleándose inundaron las redes sociales. El Centro de Estudios Geológicos de EE UU informó a posteriori del registro de un seísmo de 6,3 grados y, 8 minutos más tarde, el Centro Chino de Terremotos detectó un segundo movimiento telúrico de magnitud 4,6. Mientras el primero tuvo que ver con la detonación de la bomba termonuclear –entre cinco y seis veces mayor que la última prueba, según estimaciones de Seúl–, el segundo vendría provocado por el derrumbe de un túnel en la montaña, probablemente el lugar donde se llevó a cabo la explosión. Ri detalló cómo Kim Jong Un había dado la orden como «parte del esfuerzo para obtener el objetivo final de completar la fuerza nuclear estatal» y, tras felicitar a los científicos que habían llevado a cabo tamaño avance, añadió que la cúpula política de Corea del Norte se había reunido en torno a su líder supremo para discutir «medidas detalladas para contener a EE UU y los movimientos de otras fuerzas hostiles» que imponen sanciones «viciosas» al país. Precisamente, Washington y Seúl no tardaron en condenar el nuevo ensayo, un grave desafío para ambas administraciones. El presidente de Corea del Sur, Moon Jae In, afirmó tras una reunión urgente del Consejo Nacional de Seguridad que Corea del Norte había cometido «un error estratégico absurdo que lo aislará aún más de la comunidad internacional»y llamó a imponer «las sanciones más graves posibles». Al mismo tiempo, el Ejército surcoreano advertía estar preparándose para tomar duras medidas como respuesta a una provocación que sirve para estrechar aún más los lazos con EE UU y mostrar una «poderosa respuesta mediante acciones», declaró el general del ejército Cho Han Kyu, jefe de la oficina de operaciones del Estado Mayor Conjunto a la agencia estatal Yonhap.

condena internacional

Por su parte, el presidente norteamericano, Donald Trump, que tenía previsto reunirse con su equipo de seguridad nacional, advirtió a través de una serie de twits que las palabras y acciones del régimen de Pyongyang «continúan siendo muy hostiles y peligrosas para EE UU». El mandatario no dudó en aprovechar el momento para lanzar un mensaje a Corea del Sur, cuya apuesta por el diálogo dijo no estar funcionando; y a China, a quien acusó de ayudar, pero con poco éxito.

Mientras, el secretario de Defensa, James Mattis, prometió que habrá una «gran respuesta militar» de EE UU ante «cualquier amenaza» de Corea del Norte a los territorios estadounidenses, incluida Guam, o a sus aliados.

Con anterioridad a los mensajes de Trump, Pekín ya había condenado la prueba a través de un escueto comunicado del Ministerio de Exteriores en el que acusaba a Corea del Norte de ignorar «la oposición generalizada de la comunidad internacional». Su presidente, Xi Jinping apuntó a que «una sombra oscura se cierne sobre el mundo después de más de medio siglo de paz».

Sus palabras hacían referencia a la posibilidad cada vez más real de que Pyongyang alcanzara su meta: insertar una ojiva nuclear en un ICBM capaz de alcanzar territorio continental norteamericano. En julio, el régimen ya probó dos misiles intercontinentales que, según los analistas, podrían llegar a Los Ángeles o Chicago. Ayer, la agencia norcoreana KCNA hablaba de un «punto de inflexión» en el programa militar al afirmar el éxito en el desarrollo de una bomba de hidrógeno «más avanzada con gran poder destructivo» y que podría utilizarse para un ataque electromagnético capaz de acabar con las defensas de cualquier rival.

Desde 2006, Pyongyang ha llevado a cabo seis ensayos nucleares, dos de ellos el año pasado. En enero de 2016, el país hizo explotar su primera bomba de hidrógeno, una prueba que los expertos extranjeros acogieron con escepticismo y que comparada con la de ayer habría sido diez veces inferior. Ocho meses después tuvo lugar una segunda que, con una potencia estimada de 10 kilotones según el Ministerio de Defensa de Seúl, también provocó un temblor de tierra. El ensayo de ayer, que ya había sido avanzado por diversos analistas de la web 38 North, así como por la Inteligencia surcoreana, supone «un nuevo nivel de amenaza, serio y urgente» contra la seguridad, señaló el primer ministro japonés, Shinzo Abe. Para él, el desarrollo nuclear y de misiles de Pyongyang compromete seriamente la paz en la región. Sin embargo, para otros expertos como John Delury, de la Universidad Yonsei de Seúl, «la prueba no cambia la situación en la península coreana, aunque supone otra aceleración».