Internacional

El descontrol de las armas en EE UU: nuevo tiroteo letal en un festival gastronómico deja tres muertos inocentes

La Policía abate al asaltante de unos 30 años en el Gilroy Garlic Festival y busca a un segundo joven que habría actuado como cómplice

La Policía abate al asaltante de unos 30 años en el Gilroy Garlic Festival y busca a un segundo joven que habría actuado como cómplice

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Un festival gastronómico en una pequeña población de California fue el escenario del último tiroteo masivo en EEUU, causando un total de cuatro muertos y una veintena de heridos. Un menor de tan sólo 6 años está entre las víctimas mortales del tiroteo. “Mi hijo tenía toda la vida por delante”, dijo Alberto Romero, el padre del pequeño Steven.

Otra veintena de heridos fueron trasladados a varios hospitales, con estados de salud de diversa gravedad, tanto leve como crítico. Algunos de ellos fueron operados esa misma noche, mientras que al menos cinco de los heridos fueron atendidos y dados de alta en pocas horas.

El atacante, calificado por el presidente Donald Trump como “asesino malvado”, fue abatido a tiros por la policía. Descrito como hombre blanco de 19 años, fue identificado por la Policía como Santino William Legan.

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Al parecer, el autor de los disparos abrió un hueco en una cerca para evitar los controles de seguridad que daban acceso al recinto y así alcanzar con mayor facilidad a sus víctimas. Portaba un fusil y había entrado de manera clandestina, atravesando el aparcamiento que estaba junto a un arroyo, según dio a conocer el jefe de la policía de Gilroy, Scot Smithee. “Un segundo sospechoso todavía no ha sido identificado”, confirmaba.

Todavía también sin confirmar la implicación exacta del segundo sospechoso en el tiroteo, se desconoce si fue cómplice del tirador o incluso otro de los autores. “Una pesadilla que uno confía en no vivir nunca”, aseguraba Smithee, al relatar unos hechos que ocurrían en su competencia, Gilroy, a unos 50 kilómetros de la ciudad de San José. Una pequeña población californiana de 57.000 habitantes que acogía estos días el Festival de Ajo de Gilroy, uno de los productos más cultivados de la zona.

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El autor de los disparos actuó con toda la intención de matar, según múltiples testigos del asalto al festival anual. Festival que acoge a más de 100.000 personas una vez al año, que “comenzó en 1979 y ahora es conocido en todo el mundo como la mejor feria de gastronomía de verano, con tres días completos de excelente comida con ajo, entretenimiento en directo y diversión familiar”, como su sitio web oficial indica.

La banda de música Tin Man presenció los primeros disparos instantes antes de su actuación. El cantante, Jack van Breen, explicó que vio a un hombre en la zona de comida llevando lo que parecía un rifle y que, cuando corrió a resguardarse bajo el escenario, oyó gritar: “¿Por qué hace esto?”. A lo que alguien respondió: “Porque estoy muy enfadado”. Según otra testigo, un hombre blanco de unos 30 años iba armado con un rifle. “Pude verlo disparar en todas las direcciones. No apuntaba a nadie en concreto, sólo iba de izquierda a derecha y de derecha a izquierda”, relató Julia Contreras.

El propio Trump se convertía, minutos después del asalto, en una de las voces oficiales que daba a conocer la noticia, anunciado que el autor de los disparos todavía no había sido detenido y pidiendo a la gente “tengan cuidado y manténganse a salvo”. Otras fuentes oficiales informaban de los acontecimientos vía Twitter, actualizando la última hora en la misma red que usaban los testigos para publicar vídeos del caos, miedo y confusión de su huida.

Éste es el primer tiroteo masivo en California desde el pasado mes de abril, y el de mayor cantidad de víctimas en todo el estado desde el que se produjo en Thousand Oaks en noviembre de 2018, donde murieron 13 personas incluyendo al tirador. Lo cierto es que California es uno de los estados más restrictivos de EEUU con el uso de armas. Un debate abierto que mantiene a la sociedad estadounidense dividida y que promete alargarse durante toda la campaña electoral, con la mayoría de los republicanos a favor y los demócratas en contra.

Y es que EEUU es el país del mundo con más armas de fuego en manos de civiles: 310 millones. Casi la mitad de las 650 millones de armas que hay en el mundo, están en posesión de los 325 millones de la población estadounidense. Una media de 9 armas de fuego por cada 10 ciudadanos. Con precios no muy distintos a los de cualquier dispositivo móvil, tampoco se requiere de una licencia muy estricta para adquirirlas, portarlas y utilizarlas.

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La venta de armas en el país es de muy fácil acceso, especialmente en algunos estados, donde se pueden incluso comprar en supermercados o también por internet. De hecho, un juez del estado de Washington bloqueó hace unos meses la publicación de manuales prevista para imprimir armas en 3D, lo que hubiese permitido fabricar armamento casero.

EEUU también lidera el ranking de tiroteos, donde se producen más del 30 por ciento de tiroteos masivos del mundo. Seguido de Filipinas, Rusia, Yemen y Francia. Sólo en 2018, un total de 8.448 personas murieron en 33.663 incidentes en el país estadounidense.

El uso de las armas de fuego y su fácil acceso entre la población es uno de los asuntos que más preocupa a los estadounidenses, especialmente cada vez que se produce un tiroteo masivo en el país. Asunto que se debate con posiciones muy enfrentadas cada vez que se acercan elecciones, en cuya batalla por las presidenciales de 2020 se empiezan a poner ya sobre la mesa los temas de campaña.