Disidentes de Daesh llaman a Baghdadi por su auténtico nombre: Ibn Awd

Daesh extiende las campañas para infundir el miedo entre la población

Daesh extiende las campañas para infundir el miedo entre la población

Daesh se jactaba recientemente que de las tres fases de la “guerra” que desarrolla, la operativa, la ideológica y la psicológica, era esta última en la que estaba incidiendo de una manera especial. Se trata de extender el miedo entre la población para que, llegado el momento, sea incapaz de reaccionar.
Para ello, el “cibercalifato” difunde a diario mensajes, carteles y noticias. Semanalmente, realiza una infografías con los atentados que ha cometido, el lugar donde han sido perpetrados y los muertos y heridos que han causado, como el que se reproduce en esta misma web.
Se trata de una campaña que también está destinada a captar nuevos militantes a los que se “impresiona” con imágenes impactantes. En las últimas 48 horas, por ejemplo, se han publicado en redes sociales yihadistas el degollamiento de un talibán afgano, delante de su mujer y sus hijos; o el asesinato de un funcionario de prisiones en Adén (Yemen), en tres imágenes consecutivas: persecución, captura y muerte. Asimismo, en el último número de “Al Naba”, se jactan de que en Iraq y Siria han logrado, gracias a sus campañas, que los campesinos vayan por las noches a dor mir a las ciudades para no ser asesinados.
Imponer el terror y mistificar la muerte, siempre en nombre de Alá, ya que el asesinato tiene como precio el paraíso, y no el infierno, al que sólo mandan a los “infieles”.
Todo este siniestro montaje lo dirige un individuo que, en el colmo de su fanatismo, se ha cambiado el nombre para hacer ver que desciende directamente poco menos que del profeta Mahoma, con el fin de reforzar su autoridad “religiosa” de “califa”. El terrorista nació en la población iraquí de Samarra con el nombre de Ibrahim Awad Ibrahim al Badri; ahora se hace llamar Abu Bark al Hussayni al Qurayshi al Baghdadi. Pretende con ello hacer creer que desciende del nieto del profeta Mahoma Al Hasan Ibn Ali y de la tribu de los coarichitas. Pedigrí musulmán, en una palabra.
Algunos disidentes, que poco a poco van apareciendo y que procuran actuar con todas las precauciones, para evitar ser asesinados, llaman al jefe de la banda terrorista Ibn Awad, que en definitiva es su nombre. En un asunto como el terrorismo, en el que el lenguaje es tan importante, no estaría de más por empezar a designar a este individuo por su nombre. Todo es comenzar; y no permitir la sublimación del que no deja de ser jefe de una banda de forajidos.