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El yihadista de Lieja mató a un hombre a martillazos el día anterior

El atacante es también responsable del fallecimiento de Michael Wilmet, un heroinómano cuyo cadáver fue encontrado horas antes del tiroteo

  • Un oficial de policía ayer en Lieja / Reuters
    Un oficial de policía ayer en Lieja / Reuters

Tiempo de lectura 2 min.

31 de mayo de 2018. 01:48h

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Mirentxu Arroqui -.  30/5/2018

La Fiscalía confirmó ayer algunos de los datos que más ponen en tela de juicio la labor de las autoridades belgas. El yihadista de Lieja «atacó a dos agentes de Policía con un cuchillo, por la espalda» y remató en el suelo a las agentes de 45 y 53 años con sus propias armas. A continuación entró «varias veces» en un café cercano en el que no vio a nadie y después disparó contra un coche, matando a un joven de 22 años. Tres vidas en apenas unos minutos. Pero sin duda lo más indignante fue la confirmación por parte del ministro del Interior belga de que la noche anterior el atacante, Benjamin Herman, había matado a martillazos a Michael Wilmet, un viejo conocido del agresor con el que había compartido condena en la prisión de Lantin. Al igual que Herman, su víctima había estado procesado por delitos de tráfico de estupefacientes y se cree que era adicto a la heroína. Fue asesinado de un fuerte golpe en la cabeza y su cadáver se encontró en la localidad de Marche-en Fenme.

El joven belga de 31 años salió el lunes a las 07:30 con un permiso de 36 horas de la prisión de Lantin y debería haber regresado al centro penitenciario el martes a las 19:30. La Fiscalía Federal aseveró que los hechos están siendo investigados como «asesinatos terroristas». La principal pista para calificar estos actos de yihadismo reside en el modus operandi utilizado, ya que el agresor gritó «Alá es Grande» antes de atacar a sus víctimas. Además, varios testimonios aseguran que se había convertido al islam hace seis años, dato confirmado por las autoridades, y que podría haberse radicalizado durante su estancia en prisión en 2016 y 2017. El fiscal investiga también si tuvo algún cómplice o era un denominado «lobo solitario» y se le practicará al cadáver un examen toxicológico.

Las preguntas sobre si la tragedia podía haberse evitado vuelven a sacudir a la sociedad belga. Entre ellas, si este joven violento merecía una permiso penitenciario y si estaba fichado como sospechoso de radicalización. El ministro de Justicia, Jan Jambon, se hizo eco del debate en una entrevista a la cadena RTBF. Confesó sentirse responsable por lo sucedido, y sufrir «pinchazos» de conciencia al pensar si alguien como Herman debía disfrutar de permisos. Jambon informó de que las autoridades todavía buscan las motivaciones del asesino, que según ciertas informaciones habría seguido las exhortaciones islamistas en las redes que animan a apuñalar policías.

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