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El éxodo a Turquía: «He hecho lo que he podido, estoy vivo»

Tres ferris llevan a 202 personas de Grecia a Turquía en el primer día del plan de expulsiones de la UE

Tres ferris llevan a 202 personas de Grecia a Turquía en el primer día del plan de expulsiones de la UE.

Sonaba el himno de la paz «One Love» de Bob Marley mientras observaban desde detrás de una verja de protección del puerto de Myteleni (Lesbos) como los agentes de Frontex embarcaban en fila india a refugiados e inmigrantes cabizbajos sobre un pequeño ferry en dirección al puerto turco de Dikili. «Hacemos lo que podemos, lo que nos dejan», declara con desolación Raúl, uno de los bomberos de Castilla y León que coopera en la isla de Lesbos desde mediados de marzo con la asociación G-Fire. Mientras tanto, las lágrimas corren sobre las mejillas de varios cooperantes, testigos impotentes de una escena que esperaban que no llegase nunca.

Horas antes del momento previsto y cogiendo a periodistas y activistas desprevenidos, la maquinaria de la UE para «frenar» el flujo de refugiados que llegan sobre las aguas del Egeo hacia Europa se puso en marcha en medio de las críticas de las ONG, que consideran que se trata de un plan que viola el derecho de asilo al que tienen derecho quienes huyen de una guerra.

De madrugada, dos barcos escoltados por la Policía turca partían con 136 refugiados e inmigrantes (135 hombres y una mujer) desde el puerto de Myteleni hacia el puerto turco de Dikili. Paralelamente, otra nave soltaba amarras desde la isla de Quios con otros 66 migrantes. Tal como comunicó el Gobierno griego, de Lesbos partieron originarios de Pakistán (124), Bangladesh (3), Irak (1), India (2), Sri Lanka (4) y Siria (2). Mientras, de la cercana isla de Quios fueron deportados inmigrantes de Afganistán (42), Irán (10), Pakistán (6), Congo (5), India (1), Somalia (1) y Costa de Marfil (1). En total, tres barcas partieron ayer desde las islas griegas de Lesbos y Quios, deportando a Turquía a un total de 202 refugiados e inmigrantes, entre ellos dos sirios, que decidieron voluntariamente no pedir asilo, tal como declaró el Ministerio griego de Protección Civil.

El secretario de la Asociación Española de Voluntarios de Rescate (Proemaid), José Pastor, definió ayer en conversación telefónica con LA RAZÓN desde Lesbos, una «primera jornada muy triste» de las deportaciones de migrantes. Pastor, testigo junto a sus compañeros voluntarios de Proemaid de esta primera jornada, advirtió de un «importante despliegue policial» sobre el terreno, con una proporción aproximada de «un policía por cada refugiado», aunque aseguró que las deportaciones se desarrollaron en un ambiente de «normalidad» y sin incidentes. Tan sólo destacó «pequeñas protestas» organizadas por las propias ONG y asociaciones que prestan ayuda en la zona, informa Marta Sotres.

«La sensación que tenemos las ONG (casi 80 en Lesbos) que llevamos muchos meses trabajando sobre el terreno es de desánimo y de una profunda tristeza», añadió Pastor, quien reconoció que, a pesar de haber logrado ayudar a muchos de los migrantes hasta el momento, los esfuerzos nunca resultan suficientes para facilitar «vías seguras» para todos los que llegan. Además, matizó, «muchos de ellos han pasado por nuestras manos y les hemos ayudado [en el rescate] y ahora se encuentran en una situación en la que vuelven a donde no querían estar; no quieren volver a Turquía».

En dirección opuesta a las barcas que zarpaban hacia Turquía, dos barcazas con mas de 50 inmigrantes, entre ellos varios niños y una mujer en una silla de ruedas, intentaban alcanzar la isla de Lesbos. «Simplemente lo intentamos. Es nuestro destino. Estamos muertos de todos modos», declaraba Firaz, un sirio de 31 años que viajaba en una de esas barcas.

Al preguntarle si conocía el plan que la UE acaba de poner en marcha, respondió: «Sabía que iban a devolver a iraníes y afganos, pero no sabía que también estaban deportando a sirios a Turquía. Al menos he hecho lo que he podido. Estoy vivo». En total 339 nuevos refugiados alcanzaron suelo griego entre el domingo y el lunes, tal como confirmaron las autoridades griegas, llegando mas refugiados a Grecia que los que la UE ha deportado en su primer día de operación.