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El otro frente de Hollande

Gran movilización de la derecha francesa y grupos católicos en París en contra del matrimonio homosexual

800.000 manifestantes. Los convocantes querían ver en París una marea humana en contra del proyecto de ley gubernamental para legalizar los matrimonios entre personas del mismo sexo y alcanzaron su objetivo con creces. Más de 800.000 personas, según la organización, y menos de 350.000, según la Policía, recorrieron el centro de la capital francesa en defensa del matrimonio tradicional. La organización fletó 900 autobuses desde todos los rincones de país.
800.000 manifestantes. Los convocantes querían ver en París una marea humana en contra del proyecto de ley gubernamental para legalizar los matrimonios entre personas del mismo sexo y alcanzaron su objetivo con creces. Más de 800.000 personas, según la organización, y menos de 350.000, según la Policía, recorrieron el centro de la capital francesa en defensa del matrimonio tradicional. La organización fletó 900 autobuses desde todos los rincones de país.larazon

Es la primera gran reforma social de François Hollande. Y quizá la más importante y controvertida en la sociedad francesa desde la abolición de la pena de muerte en 1981. Ayer la calle desafió a Hollande y su promesa de legalizar el matrimonio homosexual en Francia, así como la adopción por parejas del mismo sexo.

A juzgar por la densidad de participantes y pese a la habitual guerra de cifras, la movilización en contra del proyecto del Gobierno fue un éxito de convocatoria. Más de 800.000 manifestantes según los organizadores, mientras que la Policía contabilizaba poco menos de 350.000, que desembocaron en los Campos de Marte, frente a la Torre Eiffel, tras desfilar por las calles de París entonando mensajes como «François, tu ley, no la queremos» o enarbolando pancartas en las que se reivindicaban la familia tradicional y la filiación «biológica» frente a la «filiación social». «Un niño debe poder nacer de un hombre y una mujer», clamaba la humorista católica Frigide Barjot, figura del movimiento «Una manifestación para todos» y cabeza visible de los oponentes al llamado «matrimonio para todos», con el que el Gobierno ha bautizado su proyecto de ley.

El propósito de la macromanifestación de ayer, que estuvo secundada por buena parte de la oposición de derechas, con la Unión por un Movimiento Popular (UMP) en cabeza, es frenar el trámite parlamentario previsto para el 29 de enero y conseguir una revisión del texto actual, en la que la denominación «matrimonio homosexual» sea sustituida por «unión civil».

Presente entre los manifestantes, el presidente de la UMP, Jean-François Copé, destacó el valor de examen que la movilización tiene para François Hollande, cuya popularidad no deja de erosionarse. «Los franceses no saben que la primera consecuencia de esta reforma será eliminar de un plumazo en el Código Civil la referencia al padre y la madre», comentó.

Pese a la presión de la calle, el Elíseo hizo saber que no dará marcha atrás. Si bien reconoció que la manifestación fue «consistente» y que expresa «una sensibilidad que ha de ser respetada», no es suficiente para alterar la voluntad del Gobierno de llevar la ley al Parlamento. A dos semanas de que se inicien, los debates en el hemiciclo se antojan encendidos. A imagen del áspero debate entre la opinión pública por una cuestión que afecta a las convicciones más íntimas y los fundamentos de la sociedad.

Algunos representantes del ultraderechista Frente Nacional también secundaron la marcha, aunque su líder, Marine Le Pen, prefirió abstenerse. Las posiciones al respecto dentro del partido extremista están divididas. La Conferencia Episcopal francesa no convocaba la concentración de ayer, autoproclamada «independiente» y «apolítica», pero una decena de obispos se sumaron al desfile. «Para un niño es mejor tener un papá y una mamá», defendía el arzobispo de Lyon, Philippe Barbarin.

Pese al masivo pulso que parte de la sociedad francesa le está echando a Hollande, un 56% sigue siendo favorable al matrimonio homosexual. Sin embargo, sólo un 45%, apoya la adopción por parejas del mismo sexo y un 46% la procreación médica asistida para parejas de mujeres, que será objeto de una ley posterior.