¿Por qué Boris Johnson es el favorito de Trump para gobernar Reino Unido?

El 75% las bases conservadores le prefieren como primer ministro. Trump cree que firmarán un gran acuerdo comercial cuando Reino Unido se quite «los grilletes de la UE»

El 75% las bases conservadores le prefieren como primer ministro. Trump cree que firmarán un gran acuerdo comercial cuando Reino Unido se quite «los grilletes de la UE»

Es curioso el caso del líder euroescéptico Nigel Farage. El populista ha cumplido con las expectativas convirtiéndose en un auténtico tsunami en las elecciones europeas. El Partido del Brexit ha conseguido 29 de los 73 eurodiputados en juego en Reino Unido. El político amenaza ahora con meter un caballo de Troya en Bruselas.

Pero no cuenta con el poder de poner en riesgo ni los procedimientos comunitarios ni las instituciones. Eso sí, en Westminster no cuenta con ningún escaño, pero desde hace años está consiguiendo que el Partido Conservador baile al son de su batuta. De ahí que las posibilidades de que el país abandone el bloque sin pacto sean mayores que nunca.

El triunfo del euroescéptico coincide con las primarias a las que se enfrentan los «tories» después de que Theresa May, devorada por el Brexit, se haya visto obligada a presentar oficialmente su dimisión el 7 de junio. La fecha se ha alargado una semana simplemente para que en la visita de Estado que Donald Trump haya alguien recibiéndole en Downing Street.

Pero lo cierto es que batalla por el liderazgo del partido se encuentra ya en su máximo apogeo. Y la mayoría de la larga lista de candidatos pertenece al ala dura euroescéptica.

El favorito de las bases sigue siendo el excéntrico Boris Johnson, quien ha recalcado que Reino Unido abandonará la UE, con o sin pacto, antes del 31 de octubre, que es cuando finaliza la segunda prórroga concedida por los Veintisiete. Boris aprovecha la visita de Estado de Donald Trump, que le considera el mejor candidato para suceder a May, para lanzar su campaña para liderar a los «tories». “Hay que recordar que Johnson nació en Estados Unidos y que siempre ha sido un incondicional de ese país en sus posiciones políticas”, asegura a LA RAZON el profesor Rod Kiewiet del Instituto Caltech de California. No se descarta una reunión entre ambos en Londres.

El presidente de EE UU auguró ayer un prometedor acuerdo comercial con Reino Unido cuando el país se quite «los grilletes de la UE». Un mensaje que avala al ala más euroescéptica.

No obstante, el Partido Conservador nunca se ha caracterizado por jugar limpio en este tipo de escenarios. La puñalada por la espalda que el influyente Michael Gove –actual ministro de Medio Ambiente, euroescéptico radical convertido ahora en moderado– atestó a Johnson en las primarias de 2016 fue épica. El ministro defiende ahora retrasar el Brexit a 2020 para evitar que el 31 de octubre Reino Unido abandone sin acuerdo del Unión Europea.

Y ahora ambos se volverán a encontrar. La cuestión es que Johnson puede tener completamente ganadas a las bases. Pero, tal y como funcionan las reglas de la formación, para lograr su propósito debe lograr primero el respaldo de sus filas. Y entre sus compañeros despierta tantas filias como fobias. Cada candidato debe ser nominado primero por el 15% de los diputados. Posteriormente, hay votaciones sucesivas hasta que solo queden dos nombres, que son los que se presentan a los afiliados para que voten. Según las últimas encuestas, el 75% de las bases «tories» respalda ahora un Brexit sin acuerdo.

Los simpatizantes están en pie de guerra después de que los conservadores hayan quedado en los comicios europeos en un bochornoso quinto lugar. Por lo que está claro que entre los dos finalistas habrá un representante del ala más dura. Al fin y al cabo, el triunfo de Farage es el que marca ahora la agenda. En la últimas comicios europeos de 2014, el populista ya acumuló más de cuatro millones de votos, lo que obligó al entonces primer ministro, David Cameron, a convocar el referéndum sobre la permanencia de Reino Unido en la UE. Entre los candidatos del ala dura euroescéptica, aparte de Johnson, se encuentran Dominic Raab, ex ministro del Brexit; Esther McVey, ex ministra de Trabajo y Pensiones; Andrea Leadsom, la que fuera responsable de los «tories» en la Cámara de los Comunes y finalista en la batalla por el liderazgo en 2016.

Entre la larga lista que crece cada día, el ministro de Exteriores, Jeremy Hunt, que hizo campaña por la permanencia, pero en los últimos meses se había acercado al bando euroescéptico, ha decidido postularse como moderado. En este sentido, considera que tratar de concretar el Brexit sin un acuerdo supondría un «suicidio político» para su formación. Rory Stewart, responsable de Desarrollo Internacional, también se ha mostrado explícitamente en contra de un divorcio abrupto.

Aunque Matt Hancock, ministro de Sanidad, ha recalcado que el sucesor de May debe ser «brutalmente honesto» sobre las dificultades que plantea un Brexit sin pacto para ser respaldado en la Cámara Baja, donde la mayoría de sus señorías se oponen a este escenario.

Es cierto que Westminster legalmente no podría detener a un futuro primer ministro que quiera sacar a Reino Unido de la UE sin convenio. Pero al mismo tiempo, John Bercow, presidente de la Cámara de los Comunes, el conocido como «Mr. Speaker», ya ha adelantado que sus señorías se pondrán pronunciar al respecto en su debido tiempo.

Para evitar el caos, según se comenta en los mentideros, habría «tories» pro UE, como el actual «Chancellor», Philip Hammond, capaces de votar en contra del Gobierno para forzar unas elecciones anticipadas. Aunque los laboristas, que han cosechado en los comicios europeos sus peores resultados desde 1910 por la ambigüedad de Jeremy Corbyn, ven complicado sacar las urnas, por lo que ahora presionan más que nunca a su líder para defender un segundo referéndum. Además, los liberal demócratas ahora encabezan los sondeos de intención de voto.