Internacional

Mélenchon, la izquierda francesa que reniega de la UE y la OTAN

La coalición de izquierdas francesa amenaza con desobedecer los tratados europeos cuando contradigan su programa

Un simpatizante de Jean Luc Mélenchon pega un cartel electoral del líder izquierdista en Estrasburgo
Un simpatizante de Jean Luc Mélenchon pega un cartel electoral del líder izquierdista en Estrasburgo FOTO: Jean-Francois Badias AP

La alianza de izquierdas francesas (NUPES) lucha hoy con todas sus fuerzas para conseguir una fuerte representación en la Asamblea Nacional. Para la segunda vuelta de las elecciones legislativas, ha clasificado a sus candidatos en 380 circunscripciones, el triple que en 2017.

El líder de la alianza, el izquierdista Jean-Luc Mélenchon, se perfila como el jefe de la oposición en Francia. Si el escenario que proyectan las encuestas se cristaliza, la Nueva Unión Popular, Ecológica y Social sería la segunda fuerza política con entre 150 y 190 escaños y muy probablemente le arrebataría a la coalición del presidente Emmanuel Macron, Juntos, la mayoría absoluta.

Pero Mélenchon va más allá: no abandona ni un segundo su sueño de convertirse en primer ministro. En Francia, si la mayoría de diputados representa un color político diferente al del presidente, este está obligado a nombrar al líder de esa bancada como jefe de Gobierno, estableciéndose una «cohabitación». Lo vimos en 1986 entre el socialista François Mitterrand y el conservador Jacques Chirac y en 1997 entre el socialista Lionel Jospin y Chirac de nuevo.

Por eso, Mélenchon llama a estas legislativas «la tercera vuelta presidencial», ya que una mayoría parlamentaria le daría las riendas del país y relegaría a Macron a un segundo plano. Según Federico Vacas, director ejecutivo de la encuestadora IPSOS, «los datos que tenemos por el momento no muestran eso. Al contrario, lo que muestran es que es muy difícil que NUPES alcance una mayoría de diputados. Incluso si la alianza de izquierdas consigue un escaño más que la coalición de Macron, estaría muy lejos de una mayoría absoluta y no tiene aliados con quien gobernar».

Si no llega a sentarse en Matignon, lo que Mélenchon sí está en capacidad de lograr es convertirse en líder de la oposición. Un puesto que, según sus detractores, pone en riesgo la seguridad del país y de Europa, en plena invasión rusa de Ucrania. La senadora de La República en Marcha Samantha Cazebonne lo dice sin tapujos a LA RAZÓN: «Mélenchon llama a desobedecer los tratados europeos, a cesar de aplicar las normas de la UE que no le convienen. ¿Quién va a creer en Francia? ¿Quién nos va a tomar en serio como país motor de la construcción europea si llamamos al mismo tiempo a la deconstrucción de la UE? Con el programa de NUPES, no se necesita un ‘Frexit’, porque Francia entraría en oposición a las instituciones europeas».

Tres días antes de la segunda vuelta, Mélenchon volvió a expresarse sobre Europa de manera ambivalente: «No soy un ‘frexista’, nunca he dicho que debemos retirarnos de Europa, aunque admito que quizás he generado confusión subiendo el tono de mi discurso. Nosotros vamos a aplicar nuestro programa hasta el final y, a veces, entrará en contradicción con los tratados europeos. En ese caso, los desobedeceremos».

Una de las situaciones que preocupa enormemente es la relación de admiración y afinidad política entre Mélenchon y el presidente ruso, Vladimir Putin. Aun así, es preciso aclarar que, desde el inicio de la guerra en Ucrania, el candidato de extrema izquierda ha condenado la invasión rusa y señala a Putin como único responsable de la guerra. Sin embargo, para el macronismo, estas declaraciones no son suficientes. Cazebonne recuerda otros episodios: «En 2014, Mélenchon había felicitado la invasión de Rusia a Crimea. Para él se trataba de una buena noticia. En enero, decía que era EE UU, y no Rusia, quien estaba en la posición del agresor. Aquí nadie sufre de amnesia. Y si se convirtiera en primer ministro, ¿pudiéramos esperar una actitud complaciente frente a otras dictaduras como Cuba, Venezuela o China?».

Por otra parte, está la cuestión de la pertenencia a la OTAN. Entre las 650 medidas que incluye el programa conjunto de la izquierda, se menciona «reafirmar que Naciones Unidas es el único órgano legítimo para la seguridad colectiva en todo el mundo», lo cual muestra los matices que hay dentro de la propia coalición con respecto a la idea de retirarse totalmente de la OTAN.

Durante la conferencia de prensa donde se presentó la coalición, Mélenchon trató de frenar los temores admitiendo que una «salida inmediata» de la OTAN no está en la agenda común, especialmente en el contexto de la guerra en Ucrania, aunque el programa de partido sí haga referencia a ello. El izquierdista prometió que la pertenencia a la Alianza la decidiría el Parlamento, incluso si él mismo lograba convertirse en primer ministro. Los diferentes matices entre los partidos de la alianza de izquierdas no permiten derribar los puentes con la OTAN.

Todo apunta a que hoy la alianza de izquierdas entrarán por la puerta grande a la Asamblea Nacional, logrando un fuerte número de diputados que trabajarán para atar corto a Macron. Esta nueva configuración parlamentaria determinará el futuro de Francia y también el de Europa.