Guerra

Pilotar drones en el frente de Járkiv: “Les hemos dado una buena paliza a los rusos”

Danylo integra la 93 Brigada Mecanizada del Ejército ucraniano y se encarga de rastrear con los aviones no tripulados los movimientos del enemigo para localizar su ubicación y dirigir el ataque

El éxito ucraniano en la contraofensiva relámpago de Jarkiv no hubiera sido posible sin la destreza de las fuerzas armadas desplegadas en el Donbás. “Después de que Rusia invadió Ucrania, me llevó unos dos meses aceptar que finalmente se estaba produciendo una guerra a gran escala”, cuenta Danylo, de la 93.ª Brigada Mecanizada “Jolodnyi Yar” del Ejército ucraniano. Tras haber servido tres años en el Ejército, se puede decir que Danylo era un soldado experimentado. Aún así confiesa que “se sentía como un soldado recién reclutado que no sabía en absoluto qué hacer”.

La 93º Brigada Mecanizada “Jolodnyi Yar” ha participado en una de las batallas más brutales en la historia reciente, la batalla por el Donbás que todavía sigue en juego. “Al principio, la artillería rusa golpeaba sin parar. Parecía que tenían munición ilimitada o que tenían fábricas de proyectiles justo en el frente”, relata Danylo.

Hubo momentos que le parecía que era el final y que no había salida. Sólo trincheras de 30-40 centímetros de profundidad, excavadas bajo el fuego del enemigo, sin ningún tipo de protección, separaban a la infantería de la muerte llevada por la incesante lluvia de metal. Ni siquiera podían ir al baño.

“Psicológicamente nos golpeó muy fuerte”. Danylo lo recuerda como una pesadilla, pero ahora se permite sonreír: “Lo logramos, lo superamos”. “Por supuesto, he sentido miedo. Todo el mundo lo tiene, es humano. Pero la mayoría de nosotros nos hemos endurecido”, indica el soldado.

Lo más importante es cómo se comportan sus comandantes, si siguen siendo calmados y confiados. El caos estallaría si el comandante se esconde en una trinchera. Danylo dice que un líder que sabe qué hacer y cómo fortalece la brigada.

“Les estamos dando una buena paliza a los rusos, incluso a los mercenarios de Wagner que saben cómo combatir”, dice Danylo. “Los orcos (los soldados rusos) están claramente en estado de shock por la resistencia que encuentran. Pierden 6 o 7 personas en cada ataque”, agrega.

¿Cómo es el combate? “Hay polvo volando por todas partes. Las ramas y las hojas de los árboles caen, la gente grita, las balas silban sobre tu cabeza y ni siquiera puedes levantarla, explotan las granadas”, relata Danylo.

En medio de todo este caos, los oficiales gritan órdenes todo el tiempo: “A alguien se le dice que se defienda, a alguien se le envía a atacar por los flancos, va por allí, toma un RPG allí, dispara aquí”.

“La mayoría de las veces, si no son combates callejeros, no ves al enemigo directamente. Solo si alguien tiene suerte, puede ver al enemigo arrastrándose o corriendo y puede dispararle con una ametralladora”, explica. “Vemos a los soldados del enemigo gracias a los drones que están sobrevolando el campo de batalla. Dirigen a nuestra infantería y artillería o tanques para que dispare en las ubicaciones del enemigo”.

Esto es precisamente lo que ha estado haciendo Danylo. Es un operador de drones, “los ojos” de su unidad, rastreando la ubicación de las fuerzas de ocupación para que los recursos limitados del Ejército ucraniano puedan usarse de manera eficiente.

Pronto comenzará a aprender a usar un dron para arrojar granadas sobre las tropas o tanques del enemigo: “Un dron comercial, un juguete que vale 3.000 dólares, puede hacer que un tanque que valga varios millones no valga nada”.

Explica que es muy difícil derribar un dron, pero el enemigo tiene los sistemas de guerra por radio que pueden desactivarlo y, en algunos casos, incluso detectar la ubicación del operador. “Si esto sucede, te pueden bombardear en 3 o 4 minutos. Saben muy bien lo peligroso que puede ser un dron”.

Cada uno o dos minutos se escucha un fuerte boom mientras hablamos, a veces precedido por un silbido. “Estas son minas rusas”, explica Danylo. “De noche, en la estepa, parece que la mina explota justo delante de tí, aunque en realidad está bastante lejos.” Danylo ni siquiera se inmuta.

“Últimamente se ha vuelto un poco más fácil”, dice el soldado antes de agregar que puede haber unos combates fuertes en cualquier momento. Son los lanzacohetes múltiples HIMARS suministrados por EE UU los que han iniciado a cambiar el curso de la guerra. “Si no los tuviéramos, esta lluvia de metal no se habría detenido. Con los depósitos de municiones rusos afectados por nuestros ataques, sus tanques y artillería ahora quedan en silencio por más y más tiempo”.

Cada vez que Danylo ve un gran incendio en el horizonte se relaja porque eso significa que los rusos tienen menos munición por un ataque de HIMARS y algunos de sus compañeros pueden tener un respiro. Los rusos les están “ayudando” también con sus municiones, tanques y otros equipos militares como trofeos capturados, afirma Danylo, quien cree que los ucranianos mataron a más rusos de lo que se refleja en las estadísticas oficiales. Le reconforta escuchar las conversaciones interceptadas entre los soldados rusos, donde se quejan de sus pérdidas.

Por supuesto, quiero volver a casa y saber que ningún misil bombardeará caóticamente nuestras ciudades, nuestras escuelas y jardines de infancia de nuevo”, explica. “Pero primero tenemos que luchar por nuestra tierra y liberar nuestras ciudades y su gente ocupada”. Está seguro que si se congela esta guerra, se repetirá una vez más en tres, cinco o diez años.

Es difícil para un extranjero entender el dolor que sentimos, dice Danylo. Nadie puede captar lo que se sufre al ver a tu hijo enterrado entre los escombros después de un ataque de misil ruso.

“Para mí”, dice Danylo, “Rusia es una masa gris de gente zombificada, gobernada por un imperialista, un zar, sin libertad de expresión”. Continua: “Un amigo ruso dice que tiene miedo de ir a una protesta contra la guerra. Mi respuesta es: ¿pero siempre habláis de que Rusia es un gran país? Si no podéis superar vuestro miedo y salir a las calles, sois débiles”.

Danylo espera que la gente de otros países presione a sus líderes a enviar más armas a Ucrania para que los soldados puedan atacar y repeler a “los orcos”. Subraya que está agradecido incluso por el más mínimo gesto de apoyo: “Cada vez que me entero de cómo nos apoyan otros países o individuos, me siento un poco mejor”.

Confiesa que está sorprendido por el rápido éxito en Járkiv pues esperaban reconquistar la ciudad en 2023. “Nos ha animado, por supuesto, y seguiremos resistiendo los ataques rusos para que nuestros muchachos puedan seguir liberando el resto de los territorios”.

Cuando le pregunto, cómo es que tiene un Internet tan bueno en tales condiciones, Danylo sonríe y responde que todo lo que puede decir es: “Gracias, Elon Musk!”.