La economía palestina no crece desde la firma de Oslo, afirma un estudio

Soldados palestinos participan en un ejercicio en el pueblo cisjordano de Dahriya, sur de Hebrón, el 15 de marzo del 2016.
Soldados palestinos participan en un ejercicio en el pueblo cisjordano de Dahriya, sur de Hebrón, el 15 de marzo del 2016.

La economía palestina no ha experimentado ningún crecimiento significativo en los más de 20 años transcurridos desde la firma de los Acuerdos de Oslo (1993-95), aseguró hoy el Aix Group, un foro para la cooperación en el Mediterráneo.

"Nos hemos dado cuenta de que la continuación de esta situación, en la que no hay un acuerdo (de paz), tiene un coste mucho más amplio para el lado palestino", afirmó el profesor Josef Zeira, miembro del Aix Group, durante la conferencia "Economía del conflicto palestino-israelí. El coste del statu quo", celebrada hoy en la Universidad Hebrea de Jerusalén.

El think tank presentó un análisis detallado del escenario que se abrió en la región con los Acuerdos de Oslo, que debían haber conducido al inicio de una "ruta hacia la paz"con un Estado palestino independiente como destino final y cuyo fracaso se constató con el estallido de la segunda intifada en el 2000.

Según Zeira, "todas las esperanzas desaparecieron por completo"al constatar que el PIB en términos de productividad laboral, "el mayor indicador de la economía palestina"ha descendido un 30% en las últimas dos décadas.

Las razones pasan por la falta de acumulación de capital en suelo palestino y una limitada capacidad productiva, reducida por las restricciones de movimiento impuestas por Israel con diferentes medios, como los 584 puestos de control diseminados por la Cisjordania ocupada, dijo el experto israelí.

Durante su ponencia, el académico apostó por la paz como mecanismo para impulsar no sólo la economía palestina sino también la israelí, que en su opinión podría experimentar "un aumento de la productividad de entre un 4.5% y un 13% si se eliminaran costes directos e indirectos que genera el conflicto".

Esto es, entre otras cuestiones, una fuerte inversión en defensa del 6% anual del PIB, las pérdidas de capital humano, el descenso del turismo y las etapas de recesión en las que han derivado hasta la fecha las intifadas o períodos de gran incertidumbre política como la firma de los propios acuerdos.

Su compañero en el Aix Group y antiguo representante del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Cisjordania, Karim Nashashibi, explicó que la falta de horizonte político y la ocupación israelí han condicionado las perspectivas económicas de los palestinos.

Estos factores, junto a unos bajísimos índices de crecimiento, desaniman a la inversión y hacen que el paro siga aumentando, alcanzando un 19% en Cisjordania y un 42% en Gaza.

"La Autoridad Nacional Palestina (ANP) debe implementar proyectos estructurales que estén vinculados a su economía"para estimularla, al tiempo que políticamente "tiene que mostrar su voluntad de reintegrar Gaza (bajo su autoridad) porque son complementarios y su separación tiene un alto coste".

Mientras, señala Nashashibi, la comunidad internacional "paga por la ocupación", que también tiene otros costes para Israel.

"Cada vez está más aislado en el mundo, presenciamos un momento de crecimiento de la campaña de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) contra Israel y los ciudadanos sufren un estigma psicológico", dijo.

"La solución de los dos estados podría ser una fuente de crecimiento no sólo para los palestinos sino también para Israel", concluyó el académico.