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La ONU anuncia una ayuda de 1.500 millones para paliar la situación humanitaria en Siria

La Razón
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La situación en Siria se ha vuelto tan dramática que solo queda lugar para la desesperanza. Tras dos largos años de conflicto, que han dejado la escalofriante cifra de más de 60.000 muertos, los negociadores de la paz en Siria parecen estar dispuestos a echar la toalla.

En un llamamiento desesperado, el secretario general de la ONU, Ban Ki moon, instó ayer a poner fin a esta guerra sin sentido que está desangrando el país. "Hago un llamamiento a todas las partes, y en particular al Gobierno sirio, a que pongan fin a las muertes en nombre de la humanidad, a que detengan las muertes y la violencia", imploró el máximo responsable de la ONU, en la conferencia de donantes para Siria, que se celebró ayer en Kuwait.

En esta reunión de alto nivel, auspiciada por la ONU, asistieron varios jefes de estado y representantes de más de 60 países, con el objetivo de recaudar 1.500 millones de dólares para socorrer a la población siria. Entre las ayudas ofrecidas, Arabia Saudita aportará 300 millones de dólares, la misma cantidad que ofrecieron los Emiratos Árabes Unidos y Kuwait. Los 1.500 millones se distribuirían en mil millones para los países vecinos que acogen a cerca de 700.000 refugiados y otros 500 millones para asistir a cuatro millones de sirios que permanecen dentro del país.

La ayuda económica podrá aliviar, temporalmente, a los refugiados y los sirios que aún no se han marchado del país, pero de poco servirá para paliar el dolor, el sufrimiento y los centenares de muertos que se repiten cada día.

Imágenes como la de la masacre del martes en Alepo, donde aparecieron los cadáveres de más de un centenar de jóvenes que fueron ejecutados y echados al río Qouweiq, hablan por si solas. Con esta barbarie como telón de fondo, el enviado especial de la ONU y de la Liga Árabe, Lakhdar Brahimi, no pudo más que reconocer el fracaso de la iniciativa de paz de la ONU y reclamar al Consejo de Seguridad de la ONU que intervenga antes de que sea demasiado tarde. Brahimi pidió a Estados Unidos, Rusia y China que "dejen de lado sus diferencias"y construyan "los puentes necesarios para acabar con la guerra civil siria, porque desde adentro es imposible lograr algo".

El mediador internacional responsabilizó a los dos partes (al régimen sirio) y los rebeldes de "estar cooperando para destruir el país pedazo a pedazo".

Brahimi alertó de que la situación en Siria es tan peligrosa que si no se frena, la guerra amenaza con extenderse a la región.

Quizás, un año atrás, se podía responsabilizar a las fuerzas del régimen de la mayoría de las muertes en Siria, pero el enquistamiento del conflicto ha ayudado al florecimiento de grupos islamistas radicales que han complicado la salida pacifica a la guerra. Cada día aparece un nuevo grupo yihadista que se jacta de sus actos suicidas, o sus ejecuciones sumarias. El Frente al Nusrat se ha convertido en el grupo más fuerte de los rebeldes sirios, donde tiene reclutas por todo el país para atacar a las fuerzas del régimen. Hace un par de días apareció en escena el grupo islamista Brigadas de los Libres del Sham, integrante del autodenominado Frente Islámico Sirio (FIS), ambos desconocidos por los expertos en terrorismo islámico.

La censura informativa y la entrada al país de las organizaciones humanitarias internacionales ha trasformado Siria en una especie de paraíso yihadista.

La comunidad internacional permanece alerta ante el avance de los islamistas en la escena siria y para no tener que lamentar errores pasados, como Irak, o Afganistán, se muestra muy cautelosa a la hora de dar armas a los rebeldes.