La ONU responsabiliza al príncipe saudí bin Salman de la muerte de Khashoggi

Un informe de cien páginas apunta que el periodista “fue víctima de una ejecución deliberada y premeditada”

Jamal Khashoggi, periodista asesinado en el consulado saudí de Estambul
Jamal Khashoggi, periodista asesinado en el consulado saudí de Estambul

Un informe de cien páginas apunta que el periodista “fue víctima de una ejecución deliberada y premeditada”

Lo que todo el mundo pensaba pero nadie se atrevía a decir: la implicación directa del príncipe heredero Mohamed Bin Salman en el asesinato del columnista saudí, Jamal Khashoggi. Esta fue la conclusión final a la que ha llegado la investigadora especial de Naciones Unidas, Agnes Callamard, tras seis meses recabando pistas y con viajes a Estambul, donde ocurrió el suceso.

En el informe de cien páginas que se dio a conocer ayer, Callamard responsabilizó de forma individual a “altos responsables saudíes, incluido el príncipe heredero".

"Las circunstancias de la muerte han llevado a numerosas teorías y alegaciones, pero ninguna de ellas quita responsabilidad a Arabia Saudí", sostuvo la relatora de la ONU.

“La conclusión del investigador especial es que el señor Khashoggi ha sido víctima de una ejecución extrajudicial, deliberada y premeditada por la que el estado de Arabia Saudí es responsable bajo las leyes internacionales de derechos humanos", reportó la experta de Naciones Unidas.

Según Callamard, la investigación demostró que “hay suficientes pruebas creíbles sobre la responsabilidad del príncipe heredero que exigen una investigación adicional", indicó

Ante las evidencias, la experta pidió que los países que imponen sanciones, como Estados Unidos, lo sigan haciendo contra 17 individuos por su papel en el asesinato aunque considera que no son suficientes porque no toman en cuenta la cuestión de la responsabilidad de "la cadena de mando".

"Teniendo en cuenta las pruebas creíbles sobre las responsabilidades del príncipe heredero en su asesinato, estas sanciones también deberían incluir al príncipe heredero y sus bienes personales en el extranjero", apostilló.

Según Callamard, Khashoggi era un periodista muy crítico con el príncipe y era "él mismo plenamente consciente de los poderes del príncipe heredero y le temía".

Al encantador de serpientes de Bin Salman le cambió la sonrisa con el escándalo en la embajada de Arabia Saudí en Estambul, lugar donde se cometió el asesinato Khashoggi, ya que desde todo momento las pesquisas turcas apuntaban hacia él. Los repentinos cambios del relato por parte de las autoridades saudíes para encubrir del heredero al trono y la saga de novela negra en la que se convirtió el asesinato del periodista levantaron sospechas hacia Bin Salman. Incluso, la Casa Blanca, aliado de la monarquía saudí, llegó a insinuar su implicación, aunque no de forma directa, y la CIA creyó que el asesinato fue probablemente encargado por el príncipe.

También algunos gobiernos europeos decidieron boicotear la cumbre económica “Davos del Desierto”, en protesta por el vil asesinato pero a los pocos meses se diluyó el caso y no se volvió a hablar de la responsabilidad de futuro monarca saudí en la muerte de Khashoggi.

Analizando cada una de las grabaciones ilegales que se recogieron gracias a los micrófonos ocultos en el consulado saudí se percibió claramente que hubo forcejeos y jadeos por parte de la víctima. Asimismo, Callamard sugiere que fue primero sedado y después asfixiado con una bolsa de plástico en la cabeza.

Entre las teorías sobre el asesinato que circularon entonces se dijo que había sido descuartizado y sacado en maletines para no levantar sospechas en la embajada. También los expertos forenses turcos examinaron el jardín del cónsul saudí por si habían sido enterrados allí los trozos de su cuerpo desmembrado y el canal Al Jazeera apuntó, según sus fuentes, que Khashoggi fue incinerado en el horno del cónsul.

La experta de la ONU, que asegura que hay "evidencias creíbles que ameritan una mayor investigación"sobre la responsabilidad del príncipe saudí, pidió al secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, que ponga en marcha "una investigación penal de seguimiento sobre el asesinato del señor Khashoggi para constituir informes sólidos sobre cada uno de los presuntos autores".

Callamard advirtió que hubo al menos seis violaciones de la ley internacional, entre ellas detención arbitraria, uso extraterritorial de la fuerza, tortura y desaparición forzada.

Tras conocerse el informe, el Gobierno turco, que siempre apoyó la teoría de implicación de bin Salman en el asesinato de Khashoggi, pidió ayer ampliar las investigaciones en esta dirección.

"Respaldamos con firmeza las recomendaciones de la relatora de la ONU para esclarecer el asesinato de Khashoggi y hacer rendir cuentas a los responsables", escribió en un tuit el ministro turco de Exteriores, Mevlüt Çavusoglu en un tuit.

Después de la muerte del periodista disidente saudí en Estambul, el Gobierno turco solicitó una investigación internacional del caso y juzgar en Turquía a las personas detenidas hasta ahora en Arabia Saudí.

La acusación directa al príncipe heredero pone más presión a la monarquía wahabí e inestabilidad por las luchas internas sobre la sucesión. En el reino. La rápida ascensión de MBS al trono abrió una brecha en la casa de los Saud y rivalidades entre los posibles príncipes herederos.

Esto se vio en la caza de brujas azuzada por bin Salman contra la corrupción de palacio que acabó con el encierro de todos los posibles adversarios del joven y compulsivo príncipe. Fue entonces cuando el propio Khashoggi sintió que estaba en peligro y decidió abandonar Riad e instalarse en Estados Unidos para seguir trabajando como columnista de “The Washington Post”. Su error fue confiarse demasiado y pensar que su posición le daría cierta inmunidad y aprovechar una visita en Estambul para pedir unos papeles que necesitaba para poder casarse con su prometida turca. Y El resto de la historia, contada desde muchas versiones, ya se conoce.

En un comunicado la organización Human Rights Watch (HRW) destacó que si bien el informe de la relatora de Naciones Unidas no encontró pruebas definitivas que relacionaran a bin Salman con el asesinato, observó que "había desempeñado un papel esencial en una campaña de represión de disidentes" y que los expertos consideraron que “era inconcebible” que se pudiera implementar una operación a gran escala sin que “el príncipe heredero se diera cuenta de que se estaba lanzando una misión de carácter criminal dirigida contra Khashoggi".

“Se necesita una mayor supervisión para abordar la represión y el abuso subyacentes de disidentes y activistas a partir de los cuales ocurrió el asesinato”, advirtió HRW.