La represión policial aviva la oposición a Yanukovich

Un fotógrafo resulta herido en la carga policial
Un fotógrafo resulta herido en la carga policial

Decenas de heridos y masivas detenciones a causa de una brutal represión policial. Éste fue el resultado de la manifestación proeuropea pacífica del viernes en Kiev contra de la decisión del presidente ucraniano, Víktor Yanukovich, de dar la espalda a la Unión Europea tras renunciar al acuerdo de asociación en favor de un acercamiento a Moscú. La plaza de la Independencia de Kiev se convirtió pasadas las cuatro de la mañana de ayer en una batalla campal que abrió heridas del pasado y trajo a la mente imágenes que bien podrían recordar a la Revolución naranja de 2004. Pero lejos de amedrentarse, esta injustificada carga policial sirvió para que aquellos que hasta ahora se habían mantenido al margen de este cambio de rumbo político decidieran sumarse a las protestas. Así, una vez que las Fuerzas de Seguridad decidieron clausurar la plaza en la que se habían congregado los manifestantes, éstos se trasladaron a la de Mijailovski. Desde primera hora de la mañana, los ucranianos se acercaron a este enclave para continuar con su protesta contra el giro de su presidente, quien el viernes rechazó fiermar en Vilna un Acuerdo de Asociación con la UE durante la cumbre con los países de la Asociación Oriental, integrada por las seis antiguas repúblicas soviéticas (Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Georgia, Moldavia y Ucrania).

Baño de sangre

A primera hora de la tarde de ayer, según Interfax Ucrania, más de 5.000 personas se habían desplazado hasta la plaza de Mijailovski. Pero esta vez, los diputados de la oposición y varios embajadores europeos se sumaron a las protestas, después de que ésta se tiñera de sangre en la madrugada y provocara la condena unánime de la comunidad internacional por el exceso de fuerza contra los manifestantes. Desde allí, los principales rivales de Yanukovich, en un mitin improvisado, llamaron a la población a acudir «masivamente a una asamblea popular» convocada para hoy en el parque Taras Shevchenko, fecha que coincide con el aniversario del referéndum de independencia de Ucrania de la URSS celebrado en 1991. «Los tres partidos de la oposición han adoptado la decisión conjunta de formar un cuartel general de la resistencia y ya hemos comenzado los preparativos para una huelga general», aseguró Arseni Yatseniuk, representante del partido de centro derecha Unión de todos los ucranianos (Batkivshina), que lidera la ex primera ministra Yulia Timoshenko, que permanece encarcelada. El líder de la Alianza democrática para la reforma (UDAR), Vitali Klitschko, solicitó la dimisión del presidente, del primer ministro y del ministro del Interior, mientras que Yatsniuk pidió públicamente que se celebren nuevas elecciones parlamentarias y presidenciales. «El viernes por la noche se cometió un crimen por orden del presidente contra gente sencilla y pacífica, y lo más horrible, contra los niños, a los que las fuerzas especiales golpearon brutalmente de acuerdo con las instruccionesdel ministro del Interior» subrayó el opositor. Por su parte, Viktor Yanukovich se declaró «indignado» por los disturbios y «reafirmó» en Vilna su intención de que Ucrania firme el acuerdo con la UE «en el futuro más cercano». El primer ministro, Nikolai Azárov, a través de una declaración colgada en su página de Facebook, intentó rebajar el tono del enfrentamiento. «Las autoridades no estaban interesadas en que las cosas se desarrollasen así. Estoy preocupado e indignado. Estamos obligados a defender los derechos de nuestros ciudadanos», aseveró, para después anunciar que se ha abierto una investigación para aclarar lo acontecido.

Mientras, el presidente ruso, Vladimir Putin, sigue frotándose las manos, ahora que puede jugar con Ucrania, la pieza más codiciada del Este, a su antojo para que ésta forme parte de un Unión Aduanera. Su proyecto de «Unión Euroasiática» ha dado un paso de gigante tras el plantón de Kiev a Bruselas a cambio de recibir unas «mejores condiciones económicas por parte de Rusia», según ha asegurado Yanukovich, y que se centrarían en la eliminación de aranceles y nuevos contratos gasísticos más económicos.

Los proeuropeos han anunciado que no abandonarán sus protestas en la calle hasta que Yanukovich presente su dimisión. La Revolución naranja ya consiguió en 2004 que los comicios que tacharon de fraudulentos se repitieran, y ahora pocos están dispuestos renunciar al sueño europeo, que para el líder de la nación más bien se está convirtiendo en una pesadilla.