La vuelta de Al Qaeda al martirio

Los islamistas no abocaban a sus terroristas a morir desde 2007

Mojtar Belmojtar perdió un ojo mientras manejaba explosivos
Mojtar Belmojtar perdió un ojo mientras manejaba explosivos

Francia comienza una ofensiva en Mali, los terroristas amenazan con las implicaciones que tendrá tanto para el Gobierno galo como para el resto de países occidentales, y en menos de una semana un grupo de integristas secuestra en el sur de Argelia una gran central gasística explotada por la británica BP, la noruega Statoil y la argelina Sonatrach. El cerebro de la operación es Mojtar Belmojtar, un conocido yihadista en el norte de África al frente del Momivimiento por la Unicidad de la Yihad en el Oeste de África (MUYAO), una escisión de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI). Belmojtar, «el tuerto», envió a su propia brigada «Firmantes de la Sangre» a salir de Mali, cruzar la frontera y atacar la planta de tratamiento de gas en Teguenturine. «Tiene muchos apodos, pero digamos que el que mejor le describe es el de 'conseguidor'. Es un gran negociador», explica a LA RAZÓN Juan Carlos Estarellas, experto en yihadismo salafista y radicalismo islamista a quien sorprende lo rápido que Belmojtar ha tomado cartas en el asunto. «Seguramente se sintió acorralado en su propio feudo, pues puede sufrir un duro revés por parte de París», que ha decidido combatir a los islamistas en Mali. En suma, «es un acto a la despesperada, precipitado sí, pero muy bien meditado: hay que presionar a Francia». Según Estarellas, desde 2006 no se ve que pudieran reaccionar a tanta velocidad. Abd al Wadoud, líder principal de AQMI, amenazó el martes al presidente francés e instó a los musulmanes a que lucharan contra una invasión cruzada y, en menos de 24 horas, «el tuerto» manda a un «comando» que logra secuestrar una importante central y capturar a extranjeros. Pero lo que es más importante, «Al Qaeda no recurría al martirio desde 2007» y en esta misión los secuestradores estaban abocados a morir, pues «Argelia no negocia con terroristas». En conclusión, la situación es muy complicada para la UE, porque «Al Wadoud también dio la orden de golpear Francia y la UE, pero posiblemente sólo hubo tiempo para preparar la del Sahel». Para Manuel Torres Soriano, experto en terrorismo internacional, el secuestro no es una respuesta inmediata, pues la operación es de gran complejidad y más bien sería «la puesta de largo de Belmojtar como líder de su propia célula». Seguramente, la haya acelerado y vinculado a la ofensiva gala para tener mayor repercusión. En palabras de Torres Soriano, la toma de la central –protegida por personal armado– es un «gran atentado ya por sí» y asegura que se habría planteado para explotar mucho más tiempo la situación de los rehenes. De lo que no hay duda es de que Belmojtar, que no estaría en Argelia, iba a negociar el rescate.