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Los otros cimientos rotos

Sólo los familiares de la mitad de las víctimas del Puente Morandi acuden al funeral oficial, al que asistieron las máximas autoridades del país

Funeral en la feria de Génova por las víctimas del puente Morandi / Foto: Ap
Funeral en la feria de Génova por las víctimas del puente Morandi / Foto: Aplarazon

Sólo los familiares de la mitad de las víctimas del Puente Morandi acuden al funeral oficial, al que asistieron las máximas autoridades del país.

Casi cinco mil personas participaron ayer en Génova en el funeral de Estado, en un largo y emotivo abrazo a las familias de las víctimas del desastre del Puente Morandi. Banderas a media asta y persianas bajadas por toda la ciudad. A las 11 de la mañana, las sirenas del puerto de la ciudad comenzaron a sonar para rendir homenaje a los 19 cadáveres que estuvieron presentes en el sepelio oficial. El resto de las familias decidieron celebrar funerales privados, algunos de ellos en señal de protesta y otros porque querían una ceremonia privada. El último ataúd se agregó ayer al amanecer. Se trata de una víctima francesa cuyos familiares aceptaron en el último minuto el funeral público en un pabellón B de la Feria de Génova.

Por un día, la ciudad genovesa e Italia se detuvieron. Duelo nacional, emoción y aplausos en el recinto. La mayoría de los aplausos fueron para los equipos de rescate presentes para rendir homenaje a las víctimas de la tragedia. Bomberos, Protección Civil, agentes de Policía, médicos y enfermeros, todos fueron bienvenidos por los largos aplausos del público que siguió el sepelio tanto en los alrededores de la feria como en las pantallas gigantes distribuidas en la ciudad.

En el acto estuvieron presentes 60 autoridades italianas, incluido el presidente de la República, Sergio Mattarella, el ministro del Interior y el viceprimer ministro Luigi Di Maio, y el resto de ministros del Gobierno italiano, por lo que se aumentó la seguridad durante el sepelio, que estuvo escoltado por cerca de 400 miembros de las fuerzas del orden.

Bajo la bóveda del pabellón, en el lado oeste, se encontraban los 19 ataúdes en un espacio para el recuerdo junto a las familias, incluido el pequeño ataúd blanco de Samuele Robbiano, de 9 años, de Génova, que se estrelló en el viaducto y murió, junto con su madre y su padre. A la ceremonia

La ceremonia estuvo oficiada por el arzobispo de Génova y el presidente de los obispos europeos, Angelo Bagnasco. Al final del acto también intervino el imán de Génova en memoria de las víctimas musulmanas de la tragedia.

Si bien es cierto que Mattarella y los otros ministros fueron recibidos con aplausos del público, también lo es que las familias de las víctimas, al final del funeral, no dejaron de pedir justicia para sus seres queridos, que murieron entre los escombros del viaducto colapsado. «La presencia de los ministros es muy importante. Estamos contentos. Están investigando y después veremos los resultados. Obviamente estamos enojados, porque hemos perdido a uno de nuestros seres queridos. Creemos y esperamos que se haga justicia», dijo el tío de Admir Bokrina, una de las víctimas de 32 años, a algunos periodistas a la salida del funeral.

«El presidente Mattarella nos dio sus condolencias, su presencia nos agradó», continúa el tío del joven. «Ahora bien, las presencias no son suficientes. Necesitamos resultados, no solo para Admir, sino para todas las víctimas».

Lejos de Génova, en Torre del Greco, Nápoles, el paisaje cambia. «Mi hijo fue asesinado por un Estado que no protegió a sus ciudadanos, y estoy roto en este momento. No es posible que cuatro jóvenes y apasionados amantes de la vida encuentren la muerte de esta manera». Esto lo dijo el padre de Giovanni Battiloro, que falleció durante el colapso del puente junto a otros cuatro amigos. Según se ha sabido ahora, los cuatro amigos viajaban por la autopista A10 en ruta hacia España. La familia es una de las que ha rechazado los funerales de Estado.

El desastre de Génova ha puesto en el foco la alarmante falta de inversiones en infraestructuras en Italia. El viaducto de Génova es el quinto puente que colapsa en Italia en cinco años. Dos puentes se derrumbaron en Sicilia en 2014, uno de ellos al día siguiente de su inauguración, y dos más en Lombardía y Las Marcas en 2017, donde murieron tres personas.

Antonio Occhiuzzi, experto del Instituto para la Tecnología de la Construcción del Centro Nacional de Investigaciones, ha revelado que existen 10.000 puentes sin revisar en todo el país. Según Occhuizzi, para evitar nuevas tragedias se necesitan «decenas de miles de millones de euros», un plan de inversiones que divide al Gobierno populista formado por el movimiento antisistema Cinco Estrellas y la ultraderechista Liga, los cuales se debaten entre frenar las grandes obras, usar fondos públicos u optar por un nuevo modelo de desarrollo, informa la agencia Afp.

Mientras tanto, la investigación de la tragedia sigue su curso. Se buscan pesquisas que aclaren las causas de un desastre de proporciones inimaginables. Génova sigue «cortada» en dos, «aislada» sin el Puente Morandi, por el que solían pasar una media de 60.000 vehículos al día por el cruce principal de la autopista. Al cierre de esta edición, el número de muertos subía: Marian Rosca, una rumana de 36 años que estaba herida, murió en el hospital.