Internacional

Le Pen agita el miedo para ganar votos

Temor en el equipo de Macron, que se mantiene a la cabeza en los últimos sondeos, a que el atentado impulse a la derecha. Fillon confía en el voto oculto

La amenaza terrorista ha irrumpido de forma abrupta en la campaña electoral, y a pocas horas de la apertura de los colegios electorales nadie se atreve a señalar qué impacto pueden tener el ataque del jueves en los Campos Elíseos de París y el atentado frustrado en Marsella con la detención de dos hombres el martes.

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La amenaza terrorista ha irrumpido de forma abrupta en la campaña electoral, y a pocas horas de la apertura de los colegios electorales nadie se atreve a señalar qué impacto pueden tener el ataque del jueves en los Campos Elíseos de París y el atentado frustrado en Marsella con la detención de dos hombres el martes. Lo cierto es que ayer, último día de campaña, quedó completamente alterado por el atentado que costó la vida a un policía la víspera. Los candidatos reaccionaron de forma muy diferente. Unos, como el socialista Benoît Hamon y el líder de La Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon, optaron por mantener sus agendas. Otros, como Emmanuel Macron, François Fillon y Marine Le Pen prefirieron anular sus últimas citas con el electorado y decidieron pronunciar una declaración en torno a la lucha antiterrorista.

Pero antes, a primera hora de la mañana, François Hollande presidió un Consejo de Defensa para analizar la situación tras el atentado en los Campos Elíseos, y su primer ministro, Bernard Cazeneuve, intervino al término para asegurar a los franceses que «el Gobierno está plenamente movilizado» de cara a las elecciones presidenciales y «nada debe obstaculizar este momento democrático fundamental para nuestro país». Cazeneuve hizo una llamada «al espíritu de responsabilidad y a la dignidad de cada cual», exhortando a todos a no dar lugar a «la división y menos aún al exceso».

Pero el primer ministro salió de su reserva habitual unas horas después para arremeter contra los candidatos de la derecha y especialmente de la extrema derecha tras escuchar sus intervenciones posteriores. En especial acusó a Marine Le Pen de querer instrumentalizar este drama. Según él, la líder del Frente Nacional «busca explotar sin vergüenza el miedo y la emoción con fines exclusivamente políticos», afirmó Cazeneuve, «cuando no hay ningún elemento que indique que lo que pasó ayer en París tenga relación alguna con la inmigración y el asilo». Marine Le Pen sabía que el atentado podría darle el último impulso que le asegurase pasar a segunda ronda, y pronunció una alocución desde su sede de campaña, vestida de negro, y con aires de comandante en jefe en la que acusó a los gobiernos de los últimos diez años, tanto de derechas como de izquierdas «de haber hecho todo lo posible para que perdamos».

Según Le Pen, Francia es víctima de una guerra «asimétrica, revolucionaria, que tiene por objetivo nuestra sumisión a una ideología mortífera», y que no puede perderse por «diez años de ceguera» y de aplicación de «leyes penales ultralaxistas de (Rachida) Dati y (Christiane) Taubira». Y concluyó su intervención exigiendo al Ejecutivo el cierre de fronteras y la condena o expulsión de las personas fichadas por los servicios de seguridad. En una insólita afirmación, el presidente Donald Trump dijo que el ataque terrorista tendrá un «gran impacto» en las elecciones, aunque no precisó en qué sentido.

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Cazeneuve también tuvo palabras duras para el ex primer ministro François Fillon, al que reprochó el anunciar la creación de 10.000 puestos de policía cuando siendo jefe del Gobierno, entre 2007 y 2012, suprimió 13.000 puestos en la seguridad interior. El candidato de la derecha –que confía aún en convencer al alto porcentaje de voto oculto que dan las encuestas– se había prestado minutos antes al difícil ejercicio de decir qué hará si supera la prueba de mañana sin ser acusado de usar el atentado con fines políticos. Según Fillon, el actual Ejecutivo no ha sabido medir «la magnitud del mal que nos agrede y que yo pienso combatir con mano de hierro». Habló de rearmar el país en el plano militar, diplomático y cultural contra el totalitarismo islamista, y aseguró que la lucha antiterrorista «será la prioridad del próximo quinquenio», comenzando por el mantenimiento del estado de emergencia y el control de fronteras.

El favorito en los sondeos, Emmanuel Macron, tenía previsto desplazarse hasta Rouen y, después, celebrar un mitin en Arras, pero finalmente también se inclinó por una intervención desde su sede de campaña. El líder de En Marcha! aseguró que está «preparado» para asumir «el primer papel del presidente de la República, la protección de los franceses». Pidió a estos que no cedan ante «el miedo, la división, la intimidación», y reprochó la demagogia de sus contrincantes, sin nombrarlos.

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En cuanto a Jean-Luc Mélenchon, fue el que tuvo las palabras más serenas, deseando que la campaña pueda «terminarse dignamente», y animó a los suyos a no ceder a la amenaza asistiendo al fin de campaña, incluido su mitin en París, al que asistió el líder de Podemos, Pablo Iglesias.

El candidato socialista, Benoît Hamon, fue de los que prefirieron mantener su agenda, porque considera «un grave error» ceder por miedo a «poner entre paréntesis el debate democrático». Frente a la amenaza y al aumento de la xenofobia, Hamon propone «responder con más libertad, más igualdad, más fraternidad y más laicidad», al mismo tiempo que si fuera elegido reforzaría «masivamente» los medios de la Policía y la Justicia.

El candidato del Nuevo Partido Anticapitalista, Philippe Poutou, también marcó sus diferencias con el resto de candidatos insistiendo en su voluntad de «desarmar a los policías», porque «si los policías no fueran armados, quizás no habrían sido agredidos».

El impacto que el atentado del jueves pueda tener en los electores será difícil de evaluar en tan poco tiempo, aunque según los analistas tendrá incidencia entre los más indecisos, también más proclives a una reacción más emocional. Le Pen y Fillon, según los expertos, son los que más tienen que ganar con el ataque, ya que los electores identifican en ellos con más claridad la ley y el orden, aunque según el último sondeo no refleja mucha incidencia del ataque. Indica que Macron sigue en cabeza con el 24,5% de sufragios, seguido por Marine Le Pen, con el 23% de intención de voto, y el tercer puesto se lo disputan Fillon y Mélenchon con un 19% cada uno.