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Leopoldo López, el rey que regresa a su trono

El “rey descabezado” Leopoldo López, ascendió de los infiernos gracias a su “hijo pródigo y delfín”, Juan Guaidó, un “soldado” joven que se forjó en las calles, militando, luchando como él.

  • El líder opositor Leopoldo López
    El líder opositor Leopoldo López /

    Reuters

Tiempo de lectura 8 min.

30 de abril de 2019. 20:57h

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Ángel Sastre 30/4/2019

El “rey descabezado” Leopoldo López, ascendió de los infiernos gracias a su “hijo pródigo y delfín”, Juan Guaidó, un “soldado” joven que se forjó en las calles, militando, luchando como él.

Trece años, nueve meses y siete días de cárcel. Esa era la condena a la que se enfrentaba el radical líder de la oposición venezolana Leopoldo López (Caracas, 1971). Acusado de incitación a la violencia tras las protestas organizadas contra el gobierno de Nicolás Maduro y que dejaron 43 muertos y unos 3.000 heridos entre febrero y mayo de 2014, solo cumplió tres años y medio entre rejas, y casi dos en arresto domiciliario, suficiente tiempo para convertirse en el preso político más famoso del mundo.

Finalmente fue puesto en libertad por militares contrarios al régimen de Maduro. En aquellos convulsos días, el prometedor político venezolano, que entonces tenía 42 años, había fundado bajo el lema "Todos los derechos para todas las personas" el partido de centroizquierda progresista Voluntad Popular —que ahora lidera Juan Guaidó, presidente interino del país— y se estaba erigiendo como principal alternativa al chavismo entre casos de violencia y corrupción.

El brazo fuerte y radical de la oposición

Defensor de los derechos humanos, en el año 2000, cuando solo tenía 27 años, fue elegido alcalde de Chacao, municipio de Caracas en el que repitió cargo en 2004. Durante este tiempo como regidor, López atrajo la atención del entonces presidente del gobierno venezolano, Hugo Chávez, por las protestas en torno a su persona y que —según el Gobierno— formarían parte de los eventos relacionados con el intento de golpe de Estado en Venezuela en 2002, que provocó la muerte de decenas de personas. El líder de Voluntad Popular fue uno de los firmantes del Decreto Carmona, a través del cual se disolvieron los poderes públicos, destituyendo de sus cargos a sus representantes y nombrando presidente interino a Pedro Carmona Estanga —en aquel momento presidente de Fedecámaras, cámara empresarial venezolana—. Pero Carmona duró en el cargo solo 48 horas, las que Chávez permaneció arrestado, del 12 al 14 de abril de ese año. Después, este retomaría el poder gracias al apoyo de los militares y parte del pueblo venezolano.

En 2008, tras cumplir su segunda legislatura como alcalde de Chacao, Leopoldo López tenía pensado postularse como alcalde de Caracas, pero fue inhabilitado políticamente por la Contraloría General para optar a cualquier cargo público hasta 2014 por dos casos de malversación de los recursos públicos: uno en 1996, en la petrolera estatal PDVSA y otro en la Alcaldía de Chacao en 2004. Una de la trampas del régimen. López llevó el caso a la Corte Interamericana de Derechos Humanos que falló a su favor en septiembre de 2011. En ese momento el dirigente político proyectaba una figura de dinamismo y eficacia y las encuestas le colocaban en buena posición para ser candidato presidencial, pero un mes después el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) declaró "no ejecutable" dicha sentencia y mantuvo la inhabilitación, aunque sin cerrarle las puertas para concurrir a los comicios.

López se presentó entonces como precandidato presidencial, aunque finalmente se sumó al proyecto de Henrique Capriles como candidato en 2012, cuando fue derrotado por Hugo Chávez. Aunque odiado por el comandante fallecido, siempre fue temido por "los halcones chavistas". También respetado -aunque con desconfianza- por el ala más moderado de la oposición como el propio Capriles. Al final, junto con María Corina Machado, han resultado ser los opositores con más credibilidad del país caribeño. Nunca dieron un paso atrás, ni se prestaron al juego del regimen bolivariano. Y mucho menos reconocieron el gobierno ilegítimo de Maduro. Sus días estaban contados aunque como en tantas ocasiones el regimen acabó creando un "mártir", "una bestia negra" de chavismo que seguramente ocupe "el sillón del Palacio de Miraflores". Sin embargo López representa al mismo tiempo el lado "más oscuro de la oposición", esa burguesía de derechas que ahondaría la grieta entre la ya polarizada Venezuela.

Crónica de un secuestro anunciado, "El Mandela caribeño"

En febrero de 2013 fue acusado formalmente por la Fiscalía de "tráfico de influencias". Condenado por un "movimiento militar y civil" Un mes después, tras el fallecimiento del presidente Hugo Chávez y la convocatoria de elecciones presidenciales, volvió a dar su apoyo a Capriles, pero los comicios, celebrados el 14 de abril, dieron la victoria, por un estrecho margen, al hasta entonces vicepresidente Nicolás Maduro. En mayo de 2013 López fue nuevamente imputado, esta vez por su presunta responsabilidad en el desvío de una partida presupuestaria en el año 2002 cuando era alcalde de Chacao. En 2014, con su estrategia "La Salida", que buscaba la renuncia de Maduro por la presión de manifestaciones callejeras que degeneraron en actos violentos, alcanzó notoriedad internacional.

El líder de Voluntad Popular (VP) fue uno de los convocantes de la marcha no autorizada del 12 de febrero de 2014 en Caracas, que terminó con un saldo de tres muertos y decenas de heridos. Por esos hechos se dictó una orden de captura contra él, bajo la acusación de instigar a la violencia y por liderar un "movimiento militar y civil". El 18 de febrero de ese año, acompañado por una multitud, Leopoldo López se entregó a la policía y fue recluido en la prisión militar de Ramo Verde, a las afueras de Caracas, acusado de los delitos de instigación pública, asociación para delinquir, daños a la propiedad e incendio. Tras ser juzgado, el 10 de septiembre de 2015 fue condenado a 13 años, 9 meses y 7 días de cárcel. Su encarcelamiento fue objeto de controversia. Su defensa y la Mesa de la Unidad Democrática, que agrupa a la oposición venezolana, pidieron la anulación de dicha condena, después de que uno de los fiscales reconociera el uso de pruebas falsas por presiones del Gobierno. En octubre de 2014, el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos pidió la liberación de los detenidos en relación con las protestas. La Organización de las Naciones Unidas, la Unión Europea, Amnistía Internacional, Human Rights Watch y diversas organizaciones internacionales de derechos humanos han condenado este arresto por haber sido motivado políticamente.

El 23 de octubre de 2015, Franklin Nieves el ex fiscal que acusó a López, aseguró que el proceso judicial que se le hizo a éste había sido "una farsa" y que había sido presionado por Nicolás Maduro y varios superiores jerárquicos dentro del Ministerio Público para defender "pruebas falsas" en contra de López. Sin embargo, en agosto de 2016 la Corte de Apelaciones ratificó la sentencia y tras un recurso de casación, el 16 de febrero de 2017, Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela ratificó la condena. Y en la madrugada del 8 de julio de 2017, se da a conocer la sentencia que le concede a Leopoldo López el arresto domiciliario por "problemas de salud", medida que le fue retirada el primero de agosto del mismo año y devuelta cuatro días después. LA RAZÓN habló numerosas veces son sus abogados y su esposa, Lilian Tintori. Incluso fuimos expulsados por los servicios secretos, el SEBIN, cuando el preso político fue trasladado a su casa, donde cumplía arresto domiciliario. Nunca hubo pruebas fehacientes para su detención.

Consiguió visitarlo en la cárcel el ex presidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, en junio de 2016. Hoy con su liberación, es un día de júbilo, una demostración de poder; Un órdago, una prueba de fuego que podría quedar como el comienzo de la epopeya, de la revolución, del desenlace de la primavera venezolana, hasta ahora marchita, o un “gatillazo”. Una vez más el pueblo venezolano en la encrucijada: entre la dictadura constitucional o el cambio ansiado, aunque el precio de la libertad en Caracas siempre es alto, se cobra en sangre...

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