Política

Brexit: Un segundo referéndum toma impulso

Altos cargos del Gobierno lo planean al margen de May si Westminster tumba el acuerdo del Brexit

La primera ministra británica, Theresa May / Foto: Reuters
La primera ministra británica, Theresa May / Foto: Reuters

Altos cargos del Gobierno lo planean al margen de May si Westminster tumba el acuerdo del Brexit.

La «premier» británica, Theresa May, reiteró ayer su oposición a celebrar un segundo referéndum sobre la permanencia en la Unión Europea asegurando que causaría un «daño irreparable a la integridad» de la política británica. La líder «tory» rechazó la propuesta después de que varios políticos defendiesen en los últimos días otra consulta para romper el punto muerto en que se encuentra el Brexit por el rechazo de numerosos diputados de distintos partidos al acuerdo de retirada cerrado con Bruselas el pasado 25 de noviembre.

May señaló que otra consulta «no nos llevará adelante» y que los británicos perderán la fe en la política. «Otro voto podría causar un daño irreparable a la integridad de nuestra política porque diría a millones [de personas] que confiaron en la democracia que nuestra democracia no cumple», recalcó. «Otro voto que muy probablemente no nos llevaría más adelante [en las negociaciones]», agregó la primera ministra, quien consideró que otro plebiscito causaría más «división» en el país «en momentos en que deberíamos estar unidos».

Pese a sus palabras, el Gobierno conservador parece dividido. Medios británicos aseguran que altos cargos han comenzado a diseñar planes para una eventual consulta a espaldas de la «premier». A pesar de la oposición de May al plebiscito, «The Sunday Times» asegura que el «número dos» del Ejecutivo, David Lidington, ha comenzado a sondear a diputados sobre el posible apoyo que tendría un referéndum en la Cámara de los Comunes.

Al menos cinco miembros del Ejecutivo defienden esa vía, mientras que cada vez más miembros del Partido Conservador quieren que la «premier» les otorgue libertad de voto para decidir sobre el camino a seguir si el Parlamento tumba el acuerdo del Brexit. Lidington, que la semana pasada advirtió de que otro referéndum podría aumentar la división en el país, no negó las informaciones y se limitó a señalar en las redes sociales que como ministro del Gabinete escucha «los puntos de vista de diputados en todos los bandos en el debate sobre la UE». Pesos pesados como la ministra del Interior, Amber Rudd, o el titular de Finanzas, Phlip Hammond, defienden que la convocatoria de una segunda consulta debe esta encima de la mesa para poner fin al rompecabezas político que abrió la victoria del «sí» en el referéndum de junio de 2016.

En paralelo, una parte de las bases del Partido Laborista han iniciado una campaña para defender una consulta, aunque miembros de la dirección temen que esa opción podría dañar sus opciones electorales, dado que una parte de sus votantes defendieron el Brexit, según «The Observer». El presidente de la formación, Ian Lavery, advirtió esta semana a la directiva de que apoyar un segundo referéndum les pasaría factura en las urnas, dado que en torno al 35% de sus votantes apoyó el Brexit. Según un sondeo, un 59% de los británicos votaría por permanecer en la UE, frente a un 41% en contra.