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Obama propone en Hiroshima un mundo sin armas nucleares

Es el primer presidente de EE UU que visita la ciudad que sufrió la bomba nuclear en 1945. Como estaba previsto, no pidió perdón.

Obama abraza a Shigeaki Mori, superviviente de la bomba nuclear de Hiroshima
Obama abraza a Shigeaki Mori, superviviente de la bomba nuclear de Hiroshimalarazon

Es el primer presidente de EE UU que visita la ciudad que sufrió la bomba nuclear en 1945. Como estaba previsto, no pidió perdón.

El presidente Barack Obama marcó ayer otro hito en la historia al convertirse en el primer jefe de Estado de EE UU en visitar Hiroshima, la ciudad japonesa sobre la que cayó una bomba atómica estadounidense que causó la muerte directa de 140.000 personas al final de la Segunda Guerra Mundial. «La gente –dijo Obama– no quiere más guerras. Tenemos la responsabilidad común de mirar directamente a los ojos de la historia. La memoria de esa mañana del 6 de agosto de 1945 no debe desvanecerse. Esa memoria nos permite luchar contra la complacencia».

Uno de los momentos más emocionantes y simbólicos de esta visita fue el encuentro que el mandatario mantuvo en el Parque de la Paz con víctimas de aquella catástrofe. Uno de ellos fue Sunao Tsuboi, de 91 años, a quien Obama le dio un largo y cálido apretón de manos. «Sujetó mi mano hasta el final de la conversación. Casi le pido que me la soltase. Pero no lo hacía. Creo que es un hombre muy honrado», indicó este superviviente del devastador ataque atómico llevado a cabo por Estados Unidos en 1945.

Obama depositó una corona de flores blancas en el monumento erigido en memoria de los muertos por la bomba nuclear, y allí pronunció un breve discurso: «Era una mañana luminosa y sin nubes. La muerte cayó desde el cielo y el mundo cambió. Una luz y un muro de fuego destruyeron una ciudad y demostraron que la humanidad tiene formas de destruirse a sí misma», reconoció el líder norteamericano, quien abogó por un «mundo sin armas nucleares».

Este viaje ha sido confeccionado con todo detalle por su equipo de protocolo, puesto que en Japón las heridas están abiertas por aquel ataque indiscriminado. «Busquemos un futuro en el que Hiroshima y Nagasaki no sean conocidas como el amanecer de la guerra nuclear, sino como el comienzo de nuestro despertar moral», añadió Obama, quien como estaba previsto no pidió disculpas por los bombardeos atómicos.

Recordar el horror

El jefe de Estado norteamericano sabe que todos sus movimientos van a ser examinados con lupa en EE UU, y que cualquier gesto sería utilizado como munición por parte de los republicanos contra los candidatos demócratas a la presidencia. Acompañado por el primer ministro japonés, Shinzo Abe, Obama trató de imaginar lo que sucedió aquel fatídico 6 de agosto: «Estamos en medio de esta ciudad, donde nos obligamos a nosotros mismos a imaginar el momento en el que cayó la bomba. Nos forzamos en sentir el horror de los niños confundidos por lo que veían. Escuchamos su llanto silencioso», recordó el presidente de aquellos días. Primero se lanzó una bomba en Hiroshima, y tres días después, una segunda cayó en Nagasaki, que mató a 70.000 personas. Días después, Japón se rindió, el 15 de agosto de 1945.

El presidente de EE UU aseguró que la memoria de las víctimas de la bomba atómica lanzada sobre Hiroshima hace siete décadas «nunca debe desaparecer», ya que supone una «esperanza para el futuro» y «alimenta un cambio».

Sunao Tsuboi, el venerable anciano testigo del horror, dijo antes de la ceremonia que quería agradecer al mandatario su visita y decirle que no guarda ningún rencor. Shigeaki Mori, otro superviviente de 88 años, se abrazó a Obama cuando éste se acercó a saludarle, pero según reconoció después, se le «fue la cabeza» y no recuerda lo que le dijo.

El primer ministro nipón, que también habló durante el acto, dijo que Japón había «esperado desde hace mucho esta visita» y que nunca más se deberá repetir lo que sucedió en Hiroshima y Nagasaki hace siete décadas. «Nunca se debería volver a vivir esta dura experiencia, es nuestra responsabilidad que hagamos un esfuerzo por la paz», apuntó Abe. A pesar de que el Parque de la Paz permaneció cerrado todo el día por razones de seguridad, la ciudad se volcó con la visita y miles de personas se concentraron a pesar del calor en los alrededores del recinto, mientras que otras dieron la bienvenida a Obama.

En Estados Unidos, donde se sostiene que los ataques nucleares pusieron fin a la II Guerra Mundial, el viaje se ha vivido con cierta polémica, por lo que Obama ha aprovechado para hacerla al final de su mandato y tras asistir a la cumbre de líderes del G7 celebrada en el parque natural de Ise-Shima, en el centro de Japón. Aunque es el primer presidente en el cargo en visitar Hiroshima, el demócrata Jimmy Carter lo hizo como ex presidente en 1984, años después de dejar el cargo, mientras que el republicano Richard Nixon acudió en 1964, cuatro años antes de convertirse en presidente.