Objetivo de Cameron: decapitar a Boris

El primer ministro hará todo lo posible para impedir que Boris Johnson, su archienemigo y líder de la campaña del Brexit, se ponga al frente de los conservadores y también del país

El primer ministro hará todo lo posible para impedir que Boris Johnson, su archienemigo y líder de la campaña del Brexit, se ponga al frente de los conservadores y también del país

Antes de abandonar su cargo en octubre, el aún primer ministro, David Cameron, quiere llevar a cabo una misión: hacer todo lo que esté en sus manos para que Boris Johnson, cabecilla de la campaña euroescéptica y enemigo íntimo desde los años universitarios, no se convierta ahora en el nuevo líder del Partido Conservador, título que, dicho sea de paso, le daría automáticamente las llaves de Downing Street.

Sin lugar a dudas, Cameron habría querido que su sucesor hubiera sido su mano derecha y fiel aliado, George Osborne, actual ministro del Tesoro. Pero consciente de que tras la implicación de este último en la campaña del referéndum no cuenta ya con ninguna posibilidad, ha comenzado a mover los hilos para que Theresa May, titular de Interior, pueda cogerle el testigo.

Según revelaba ayer «The Times», los aliados del aún primer ministro se están ofreciendo para ayudar a May, al considerar que es la más indicada para unir y estabilizar no sólo a un partido inmerso en una guerra civil, sino a un país completamente dividido tras un Brexit que ha conmocionado al Viejo Continente.

El temor, no obstante, es que la ministra del Interior no cuente con el suficiente apoyo. Durante la campaña, Johnson, ex alcalde de Londres, ha ganado popularidad a nivel nacional, aunque dentro de las filas «tories» despierta tantas filias como fobias. «Creo que sería casi imposible tenerlo como líder», aseguraba un miembro de la formación al rotativo guardando su anonimato. «No sé si se puede evitar que finalmente acabe en el número 10, pero muchos de nosotros estamos dispuestos a intentarlo», manifestó.

Después de su derrota, Cameron contactó con Johnson para invitarle a la reunión del Gabinete que tendrá lugar el lunes. El ex alcalde esperaba que el «premier» anunciara su dimisión tras el fin de semana, pero fue toda una sorpresa que Cameron anunciara su retirada el mismo viernes.

Ahora bien, el hecho de que se quede al frente hasta octubre para «garantizar la estabilidad» también le permite influir en quién podría sustituirle luego. En Downing Street tienen claro que el aún líder «tory» quiere a cualquier persona que no sea Johnson.

Con todo, según señaló Liam Fox, ex ministro de Defensa, «el calendario para la elección de la dirección en el Partido Conservador no está determinado por el líder, sino por el Comité 1922», formado por euroescépticos, que podrían cerrar ahora filas en torno al hombre de melena albina que tan sólo dos días antes del plebiscito animó a los británicos a declarar «el día de la independencia». «Creo que sólo Boris puede calmar los ánimos ahora y reunificar a las bases», aseguraba otra fuente anónima.

El periodista reconvertido en político jamás ha ocultado sus ansias por el poder. Y todo el mundo era consciente de que, tarde o temprano, la Alcaldía de Londres –cargo que ocupó durante dos legislaturas hasta el pasado mes de mayo– se le quedaría pequeña. Pero el salto al panorama nacional no es algo que haya surgido ahora, sino en 2014.

Más que por convicción, el otrora periodista acabó convertido luego en cabecilla de la campaña «Vota para salir» con la esperanza de que, llegado el momento, contara con el apoyo de los «tories» euroescépticos a la hora de votar al próximo líder de la formación. Y no se equivocó. Como ocurrió cuando Tony Blair nombró sucesor a Gordon Brown, no harían falta elecciones para que, si finalmente Johnson es elegido líder del Partido Conservador en octubre, se convierta en primer ministro.