¿Qué ocurrirá si Merkel no puede cumplir su mandato?

Su renuncia podría precipitar las elecciones o llevar a una nueva coalición de gobierno con los Verdes

La canciller Angela Merkel se ha reunido con el presidente egipcio, Abdel Fatah Al Sisi, dentro de su apretada agenda en Osaka
La canciller Angela Merkel se ha reunido con el presidente egipcio, Abdel Fatah Al Sisi, dentro de su apretada agenda en Osaka

Su renuncia podría precipitar las elecciones o llevar a una nueva coalición de gobierno con los Verdes

«¿Qué pasaría si Merkel ya no está en condiciones de ser canciller?». Es la pregunta que se hace media Alemania y plantea ya abiertametne el periódico «Bild» para analizar, al hilo de lo que hicieron otros medios, hasta qué punto la salud de la jefa del Gobierno alemán ha de ser un asunto de carácter público después del segundo episodio de espasmos sufrido en apenas diez días. La canciller llegó con normalidad a Osaka, cumbre del G20, y ha iniciado con normalidad su apretada agenda, que han incluido en esta primera jornada reuniones con Donald Trump, el presidente chino, Xi Jinping, el primer ministro japonés, Shinzo Abe, o el presidente egipcio, Abdel Fatah Al Sisi.

Todo va de momento sobre ruedas, pero su estado de salud plantea el debate entre los analistas y políticos germanos. En esta línea, el diario «Welt» responde que la correlación que implica la vitalidad de un líder es «idéntica a la capacidad de su gobierno y la estabilidad de su país» y, como ejemplo, alude al presidente de Estados Unidos Franklin D. Roosevelt, que siempre mantuvo su cáncer en secreto, o a Willy Brandt para referirse a su silenciada depresión. Motivo de más para que ayer la prensa alemana echara mano de la hemeroteca y rescatara una cita de noviembre de 2016 en la que, coincidiendo en su decisión de postularse nuevamente como canciller, Merkel supeditara su objetivo a lo que le permitiera su salud. Una sorprendente e inusitada formulación de la que hasta entonces solo se conocía públicamente un accidente de esquí a principios del año 2014.

La pregunta está en el aire y miles de comentarios circulan por las redes. Algunos de tanta resonancia que han tenido que ser incluso desmentidos por expertos médicos que excluyeron la posibilidad de que padezca Párkinson o cualquier otro tipo de dolencia grave. Otros insistieron más en la crítica hacia la falta de información por parte de la Cancillería o en la posibilidad de que el relevo de la jefatura esté próximo.

No en vano, en diciembre del año pasado, Annegret Kramp-Karrenbauer fue elegida líder de la CDU. La retirada gradual de la canciller precipitó los rumores de un final abrupto de la legislatura, aunque hasta ahora Merkel ha insistido, siempre que se le ha preguntado, que su propósito es agotar su gobierno. No es la primera vez que sufre estos temblores atribuidos a la falta de agua, ni que explotan las especulaciones, especialmente por los elevados niveles de estrés tras casi 14 años ininterrumpidos de gobierno. Pero, tal y como agrega «Welt», la renuncia «no forma parte de la política». O por lo menos, así lo es en la alemana.

En un momento colmado de incertidumbres los problemas de sucesión podrían conducir a la inestabilidad política y de ahí, y como sentencia este periódico, que la salud de Merkel “sea un problema político”, tanto en Alemania como en la UE. Por tanto, los dos escenarios más plausibles son que Merkel se recupere y cumpla el mandato, o que renuncie debido a su hipotética enfermedad, y en ese caso la sucedería Annegret Kramp-Karrenbauer (conocida como AKK), pero no puede estar segura de controlar todos los resortes de la Cancillería, dada la frágil posición de la Gran Coalición, tanto del Partido Socialdemócrata (SPD) como de la CDU y su partido hermano CSU, castigados en todas las últimas convocatorias electorales, y especialmente en las últimas europeas. Ninguno está interesado en un adelanto electoral.

Otra posibilidad es que la canciller renuncie a su cargo y Kramp-Karrenbauer forme un gobierno de coalición con los Verdes y los Demócratas Libres. La coalición tendría una mayoría en el Bundestag y quizá conduciría a dar estabilidad al gobierno.