Terrorismo yihadista

Reclutan a delincuentes experimentados para que se unan al yihadismo en Europa

El problema, ya detectado en España, se extiende a otros países del Continente, según un informe

Chérif Chekatt, que perpetró el tiroteo de Estrasburgo en diciembre de 2018, se radicalizó tras varias encarcelaciones
Chérif Chekatt, que perpetró el tiroteo de Estrasburgo en diciembre de 2018, se radicalizó tras varias encarcelacioneslarazon

La Guardia Civil y la Policía, en las operaciones realizadas meses pasados en las cárceles contra la radicalización yihadista, comprobaron que los cabecillas trataban de captar a delincuentes para la “causa” dada su experiencia en la comisión de actos criminales.

La Guardia Civil y la Policía, en las operaciones realizadas meses pasados en las cárceles contra la radicalización yihadista, comprobaron que los cabecillas trataban de captar a delincuentes para la “causa” dada su experiencia en la comisión de actos criminales. Lo mismo ocurre entre los que se encuentran en libertad. Se han dado ya numerosos casos en nuestro país en que individuos procedentes de la delincuencia común, o que realizaban actividades contrarias al Islam, se trataban de “hacer perdonar” mediante la adhesión al terrorismo yihadista.

Ahora, se ha conocido un informe del del Proyecto contra el Extremismo y del Centro de Política Europea en el que se subraya que los grupos yihadistas están reclutando y radicalizando a delincuentes para atacar en territorio europeo, lo que genera “sinergias y superposiciones” entre terroristas y bandas de crimen organizado que se alimentan mutuamente. “Los grupos de terroristas, y en particular el llamado Estado Islámico (EI), reclutan cada vez más personas con antecedentes penales y utilizan sus habilidades, conexiones en el mundo criminal y experiencia con los cuerpos de seguridad para planificar, preparar, financiar y ejecutar sus ataques”, advierte el informe.

Los autores del estudio -que se centran en Albania, Bélgica, Francia, Alemania, Irlanda, Kosovo, Macedonia Norte, Suecia, Holanda y Reino Unido- explican que “este fenómeno se puede observar tanto dentro como fuera de las cárceles”, informa Efe. Y señalan que el análisis de los casos específicos de cada país “demuestran que el entorno socioeconómico, las conexiones personales, la radicalización de la prisión y la reintegración, así como el extremismo en internet, desempeñan un papel en el debilitamiento de la seguridad europea”.

Por lo que respecta a lo que ocurre en las prisiones, Ian Achezon, uno de los investigadores responsables del informe titulado “Armas y gloria: criminalidad, encarcelamiento y extremismo yihadista en Europa”, subraya que “las cárceles son incubadoras” y en ellas existe “un flujo constante de personas vulnerables, a menudo violentas, muchas de ellas con trastornos de personalidad, enfermedades mentales que se sienten agraviadas y alienadas”. Aunque “el nexo entre criminalidad y terrorismo no es un fenómeno nuevo, ha crecido y se ha hecho visible en los últimos años”, en parte debido a la oleada de atentados terroristas perpetrados en Europa por individuos con antecedentes criminales y en parte por el amplio número de ‘luchadores terroristas extranjeros’ con pasado criminal”.

Los terroristas, añade el estudio, son cada vez más “innovadores” y “la cooperación entre criminales, grupos de crimen organizado y grupos terroristas ha aumentado en los últimos años,

debido a que estos últimos necesitan diversas fuentes de “apoyo financiero” que en el caso del ISIS obtienen, entre otros, del “robo o el tráfico de seres humanos, armas y drogas”.

En ese contexto, los individuos con “importantes habilidades y conexiones criminales más amplias y útiles” resultan candidatos especialmente atractivos para los grupos terroristas islámicos, que les seducen, por un lado, a través de una “narrativa redentora” que les proporciona “legitimidad para llevar a cabo más crímenes” y, por otro, “la emoción de la acción violenta”.

En el capítulo de recomendaciones, los autores abogan por combatir la exclusión social de los jóvenes de barriadas marginadas, reforzar el papel de la policía de proximidad y la escuela, introducir en el imaginario de esos jóvenes modelos exitosos (futbolistas, artistas, empresarios) que provengan de entornos socioeconómicos desfavorecidos y proporcionarles actividades extraescolares y veraniegas.

Reclaman también programas académicos específicos para individuos en grupos de riesgo, un control férreo de las actividades de mezquitas, centros islámicos y escuelas religiosas, así como de centros de extrema derecha “equivalentes”. Y aconsejan que se refuerce la lucha contra los delitos menores, además de vigilar la radicalización en las prisiones planificar una respuesta para los terroristas europeos que regresen de Siria e Irak.

Los investigadores recetan también mejorar la cooperación nacional e internacional entre fuerzas de seguridad dedicadas a la lucha contra el crimen y aquellas dedicadas a combatir el terrorismo, con mención especial al impacto que puede tener el “brexit”, pues la salida del Reino Unido acarreará un “deterioro inevitable” de la colaboración con la Unión Europea en la materia.