Los portugueses respaldan a los conservadores en las urnas

Coelho hace el gesto de victoria

La coalición del primer ministro Passos Coelho es la formación más votada a pesar de haber aplicado un duro plan de recortes. Pierde la mayoría absoluta en unas elecciones legislativas marcadas por una participación de tan sólo el 56,8%.

Sin sorpresas. Como apuntaban todos los sondeos, los portugueses han optado por revalidar las políticas de austeridad de Passos Coelho. La coalición de centroderecha Portugal al Frente, formada por el Partido Social Demócrata y el Centro Democrático y Social, se alzó como vencedora en los comicios de ayer. Escrutado el 98,5%, al cierre de esta edición los conservadores lograban un 36,94% de los votos. Es decir, han perdido la mayoría absoluta de la que disfrutaron en la pasada legislatura y se verán obligados a llegar a acuerdos puntuales con el Partido Socialista si quieren gobernar en minoría. «Todas las proyecciones apuntan al hecho inequívoco de que la coalición tuvo una gran victoria en esta noche electoral», subrayó el vicepresidente del PSD, Marco António Costa, entre gritos y aplausos de los militantes. Los socialistas se han hecho con el 32,32% del electorado, 3,9 puntos más que en las pasadas elecciones. «Si se confirman los sondeos, el PS no logró sus objetivos: la mayoría en el Parlamento que deseaba», manifestó el director de campaña del PS, Duarte Cordeiro, desde un céntrico hotel de Lisboa. Las negociaciones no se prevén nada fáciles, ya que los socialistas tendrían que apoyar la investidura de Passos Coelho y dar el visto bueno a los presupuestos de 2016, algo que rechazaron hacer durante la campaña.

António Costa, ex alcalde de Lisboa y líder de los socialistas, no se pronunció sobre la posibilidad de alcanzar un pacto con las otras dos formaciones de izquierdas con representación parlamentaria: el histórico Partido Comunista, que se ha hecho con el 8,17% de los votos, y el Bloque de Izquierda, que se ha quedado con el 10,18%. Las diferentes posturas de estas dos formaciones con respecto a las exigencias de Bruselas y la férrea defensa que los comunistas han hecho de la salida del euro durante la campaña son los principales escollos para que Costa pudiera llegar a gobernar en minoría. Los dos partidos han pedido el final inmediato de los recortes que los conservadores han aplicado durante la última legislatura, algo que los socialistas incluían en su programa, pero en el plazo de dos años.

A pesar de la impopularidad de los recortes y de la aplicación del duro programa de rescate, parece que el mensaje de Passos Coelho durante la campaña, subrayando la importancia de la débil recuperación económica y acusando a los socialistas de querer dar marcha atrás en las reformas, ha logrado calar en el electorado. Tampoco ha sido una ayuda para António Costa que el ex primer ministro socialista José Sócrates se encuentre en arresto domiciliario tras su salida de la cárcel el 4 de septiembre por los presuntos delitos de fraude fiscal, corrupción y blanqueo de capitales. Tras depositar su voto, el ex primer ministro se negó a responder a las preguntas de los medios de comunicación hasta después de las elecciones. El socialista solicitó «in extremis» el rescate financiero a las instituciones europeas y dimitió en 2011 tras la imposibilidad de sacar adelante su plan de ajuste económico en el Parlamento. Parece que la sombra de Sócrates y el miedo a que se reviertan los últimos datos positivos de la economía lusa han jugado a favor de los conservadores, a pesar del lastre de los recortes.

La otra gran protagonista de los resultados ha sido la baja participación, muy parecida a la de los comicios de 2011. El 56,8% ha acudido a las urnas, frente al 56,13% de las pasadas elecciones. La alta cifra de abstención pone de manifiesto el poco interés que ha suscitado la cita electoral en la población lusa. Precisamente en el cierre de campaña, los candidatos hicieron un llamamiento a la participación e intentaron captar el voto de los indecisos, que las encuestas situaban en un 25%.

Con los resultados en la mano, el reto ahora es formar gobierno. Aunque tanto Portugal Al Frente como el Partido Socialista se han comprometido a cumplir con los objetivos fijados por las instituciones internacionales, Costa ha descartado durante la campaña cualquier tipo de gran coalición con los conservadores al estilo alemán. El presidente de la república, Aníbal Cavaco Silva, el encargado de llamar a formar Gobierno, manifestó ayer que tenía estudiados «todos los escenarios». Según la legislación portuguesa, el Gobierno no se puede establecer hasta dos semanas después de las elecciones, cuando el recuento de votos haya finalizado oficialmente, después de contar los de los residentes extranjeros. Retos no van a faltar a quien finalmente se haga con el puesto de primer ministro.

Como en la mayoría de países del sur de Europa, la recuperación lusa tampoco se libra de las luces y sombras. El desempleo ha descendido desde un histórico 17,5% en 2013 al 12,4% registrado a finales de agosto. El país creció un 0,9% durante 2014 y las previsiones de la Comisión Europea coinciden en que la tendencia continuará en los próximos años. Sin embargo, la deuda pública, la tercera más alta de Europa, ha aumentado hasta el 130% del PIB en 2014, aunque el FMI prevé que comience a descender ligeramente. A pesar del descenso también del desempleo juvenil, las cifras apuntan a un éxodo masivo de jóvenes menores de 30 años. De 2011 a 2014, alrededor de 485.000 personas emigraron del país, lo que supone cerca de un 5% de la población lusa.