Política

Un misil derriba en Ucrania un avión de Malaysia con 295 pasajeros

Un miembro de los servicios de emergencias entre los restos del avión
Un miembro de los servicios de emergencias entre los restos del avión

La guerra en el este de Ucrania dio ayer un giro repentino e inesperado, cuando un avión comercial de la compañía Malaysia Airlines fue derribado cerca de la frontera con Rusia por un proyectil tierra-aire.

La guerra en el este de Ucrania dio ayer un giro repentino e inesperado, cuando un avión comercial de la compañía Malaysia Airlines fue derribado cerca de la frontera con Rusia por un proyectil tierra-aire. La aeronave, un Boeing 777-200 que cubría la ruta Ámsterdam-Kuala Lumpur, desapareció de los radares ucranianos cuando volaba a una altura de 10.000 metros. Perdió la comunicación con tierra y se incendió al estrellarse en la región oriental de Donetsk, escenario desde hace semanas de fuertes combates entre las fuerzas gubernamentales ucranianas y los rebeldes prorrusos. A bordo del vuelo MH17, código compartido con la holandesa KLM, viajaban 280 pasajeros y15 miembros de la tripulación cuyos restos mortales se encontraron en un radio de 15 kilómetros alrededor del lugar donde cayó la aeronave, cerca de la ciudad de Chajtarsk, bajo control de los separatistas prorrusos. Anoche, los equipos de rescate habían localizado ya 100 de los cuerpos. Los rebeldes ucranianos hallaron numerosos cadáveres, entre ellos niños, en el lugar del siniestro, según informó la agencia rusa Interfax. También resultaron heridas algunas personas en tierra, ya que varias casas fueron alcanzadas por los restos de la aeronave. Los insurgentes se han mostrado dispuestos a declarar un alto el fuego de tres días para permitir la evacuación de los cuerpos.

Las dos partes en conflicto en el este de Ucrania se culparon mutuamente del accidente. El presidente Petro Poroshenko, afirmó que se trata de un «acto terrorista», aunque informó de que ha ordenado una investigación. «Es el tercer caso trágico de este tipo en los últimos días, después de que fueran derribados un An-26 y un Su-25. No descartamos que este avión también fuera alcanzado», aseguró. Anton Herashenko, asesor del ministro del Interior, acusó directamente a los separatistas del derribo, que habrían utilizado, según Kiev, un sistema de misiles BUK. Este extremo fue confirmado por el vicepresidente estadounidense, Joe Biden: «No ha sido un accidente, estalló en el cielo». No obstante, Las agencias de Inteligencia de EE UU desconocen aún el origen de dicho misil. El Pentágono recopila información sobre el suceso a través de sus satélites y aviones de reconocimiento en Europa Oriental.

La agencia Reuters señaló también como responsables a las milicias prorrusas, que en las últimas semanas ya habían derribado dos aviones de transporte militar del Ejército. El incidente más grave tuvo lugar el 14 de junio, cuando murieron 49 militares al ser alcanzado por un disparo de bazoca el aparato en el que viajaban, cuando trataba de aterrizar en el aeropuerto de Lugansk. Kiev volvió a insistir al Kremlin que deje de suministrar armas a los separatistas. Éstos, por su parte, negaron inmediatamente su responsabilidad en el derribo del avión. El primer ministro de la autoproclamada República Popular de Donetsk, Alexander Borodai, señaló como culpables a las fuerzas del Gobierno central. «Destacamentos de los rebeldes ya están en el lugar del siniestro. Informan de que hay numerosos muertos entre los pasajeros, incluido niños», dijo Andréi Purguin, su viceprimer ministro. Por su parte, el general Strelkov, líder de las milicias separatistas de Donetsk, declaró que los proyectiles de que disponen tienen un alcance máximo de 3.000 metros, mientras que el avión fue derribado cuando volaba a una altura de 10.000.

Una de las principales polémicas en el conflicto en las últimas fechas era el calibre cada vez mayor del armamento de los separatistas (lanzamisiles Grad-2), que apunta a una colaboración rusa, que sin embargo el Kremlin insiste en negar. Kiev acusó ya el martes a las milicias de derribar un avión de cargo AN-26 a una altura de 6.500 metros.

El suceso podría dar un vuelco a la guerra, que en los últimos diez días vivía una situación de status quo. La comunidad internacional podría echarse encima del responsable de una catástrofe de esta magnitud, con víctimas civiles de terceros países. La compañía Malaisyan Airlines está recabando información sobre las causas del siniestro, mientras que la agencia que regula la aviación civil en Estados Unidos emitió una alerta a las aerolíneas para que eviten sobrevolar la zona, frontera entre Ucrania y Rusia. Además, muchas compañías internacionales anunciaron ayer su orden de evitar sobrevolar la zona en conflicto, entre ellas Air France, British Airways o Turkish Airlines. El avión es el mismo modelo y pertenece a la misma aerolínea que operaba el vuelo MH370, que desapareció el pasado mes de marzo en el Índico en circunstancias que no han sido aclaradas.