Más de 40 fallecidos en el peor accidente en Francia desde 1982

Un autobús en el que viajaba un grupo de jubilados colisiona con un camión cerca de Burdeos y provoca 43 víctimas mortales. Investigan la virulencia del fuego que devoró el vehículo, mientras se abre el debate sobre la falta de seguridad en las carreteras francesas

El autobús y el camión han ardido por completo
El autobús y el camión han ardido por completo

Al menos 43 personas han muerto en una colisión entre un autobús de jubilados y un camión cerca de Burdeos en la peor tragedia en las carreteras en Francia desde hace 33 años.

Eran las 7:30 horas de la mañana cuando un dramático accidente tenía lugar a las afueras de Puisseguin, un pueblecito del departamento de Gironda, situado entre los viñedos de Saint-Emilion. «41 o 42 personas presentes en el autobús han perdido la vida», indicó anoche el fiscal de la República, Christophe Auger, precisando que no sabían todavía el número exacto de personas que se encontraban en el vehículo. Sí confirmó la muerte del conductor del camión y de su hijo de 3 años, que estaba en el interior de la cabina en el momento del accidente. El chófer del autobús pudo salvar la vida junto a otros siete pasajeros. Según el prefecto de la región, Pierre Dartout, cuatro de los supervivientes resultaron heridos de gravedad: dos por quemaduras y otros dos por traumatismo craneal.

El autobús había salido unos minutos antes de Petit-Palais-et-Cornemps, una localidad de 765 habitantes situada a 8 kilómetros del lugar del accidente. En la sala de fiestas se habían dado cita los viajeros del autobús. Todos iban a participar en una excursión que había organizado el club de tercera edad del pueblo, Le Petit Palaisien, y a la que también se habían apuntado otras personas de las localidades vecinas: de Saint-Médard-de-Guizières, de Camps-sur-l’Isle, de Les Peintures, de Saint-Sauveur-de-Puynormand, de Saint-Christophe-de-Double y de Lussac. Iban a pasar el día todos juntos en el Béarn, y tenían pensado estar de vuelta a casa por la noche después de visitar el museo del jamón de Bayona de Arzacq. Pero no contaban con que iban a encontrarse en la ruta con un camión de carga de madera, que se había quedado cruzado en la carretera a la altura de una curva considerada por algunos vecinos como peligrosa. «Todo parece indicar que el camión ha perdido el control del vehículo», comentó a la Prensa Xavier Sublett, alcalde de Puisseguin, «el conductor del autobús ha visto venir el accidente, ha intentado evitarlo pero ha chocado contra el camión. No ha podido hacer nada, salvo activar el mecanismo de las puertas para permitir que algunos pudieran salir».

Un automovilista que fue el primero en llegar al lugar rompió unos cristales para poder ayudar a algunos de los supervivientes. Pero la mayoría de los excursionistas, casi todos de edades superiores a los 70 años, quedaron atrapados por el fuego en el interior del vehículo.

Los primeros en percatarse del accidente fueron los vecinos de Puisseguin, que al ver el humo pensaron que se trataba simplemente de un fuego. En seguida llegaron unos setenta bomberos, con una veintena de vehículos y varios helicópteros para poder trasladar a las víctimas, aunque sólo pudieron hacerse cargo de los ocho supervivientes, porque, a media tarde, los cuerpos de los fallecidos todavía permanecían en el autocar, según confirmó el teniente coronel de los bomberos, Olivier Chavatte.

En un primer momento se había adelantado el número de 42 víctimas, hasta que la familia del conductor del camión alertó a la Policía de que su hijo, de tres años, estaba con él. Fue entonces cuando los bomberos localizaron el cadáver del pequeño en la cabina del camión, junto a su padre. Y a última hora el fiscal indicó que la cifra podría ser superior. Para las familias fueron unas horas especialmente difíciles porque las autoridades sólo disponían de la lista de los supervivientes, por lo que lo único que podían hacer era deducir que los suyos se encontraban entre las víctimas.

Los gendarmes encargados de las investigaciones han cortado el tráfico de la carretera departamental durante tres días, para poder recoger todos los elementos necesarios para la investigación. Ésta se anuncia larga, antes de poder determinar las causas del accidente e identificar a todas las víctimas. Hoy comenzará la recogida de ADN de los cuerpos carbonizados y de los familiares. El equipo de investigación tiene una larga experiencia, es el mismo que trabajó en el accidente de Germanwings el pasado mes de marzo en los Alpes. Aun así, según Patrick Touron, del Instituto de Investigación Criminal, ya habían indicado a los familiares que el proceso de identificación «tardará tres semanas».

Lo que más sorprende a los profesionales del transporte es la violencia del incendio tras el choque, que algunos explican porque el camión estaba de lado, y el choque se produjo contra el depósito de carburante y el del aceite hidráulico para la grúa del camión, aunque eso sólo no explica que se haya extendido el fuego con tanta virulencia y tan rápidamente por todo el autocar. Las reacciones de los responsables políticos se multiplicaron, empezando por François Hollande, en viaje oficial en Grecia. Su primer ministro, Manuel Valls, se desplazó hasta el lugar del accidente acompañado por el ministro del Interior y el de Transportes. «Quiero expresar la emoción de la nación frente a este accidente», dijo Valls tras recogerse unos instantes en el lugar del accidente sin la presencia de cámaras, «hoy los franceses están de duelo».