Política

La antipolítica triunfa en Ucrania

El cómico Vladimir Zelenski gana con rotundidad la primera vuelta, pero tendrá que enfrentarse al presidente actual, Petro Poroshenko, el próximo 21 de abril. El hartazgo ciudadano contra las élites prevalece frente a la amenaza rusa.

El comediante ucraniano Vladímir Zelenski durante un espectáculo en Kiev. EFE/ Stepan Franko
El comediante ucraniano Vladímir Zelenski durante un espectáculo en Kiev. EFE/ Stepan Franko

El cómico Vladimir Zelenski gana con rotundidad la primera vuelta, pero tendrá que enfrentarse al presidente actual, Petro Poroshenko, el próximo 21 de abril. El hartazgo ciudadano contra las élites prevalece frente a la amenaza rusa.

La primera vuelta de las presidenciales ucranianas confirmó ayer la sorpresa. Según los sondeos a pie de urnas, el actor Vladimir Zelenski y el actual presidente, Petro Poroshenko, se disputarán el liderazgo del país en la segunda vuelta el próximo 21 de abril. La gran derrotada es la candidata Yulia Timoshenko, que volvió a perder en su tercer intento. Las encuestas publicadas por Radio Svoboda apuntaban a que Zelenski obtendría en torno a un 30% de los votos, seguido por Poroshenko con el 17,8%, Timoshenko sumó el 14,2% y un 9,8% el prorruso Yuri Boiko. Asimismo, también destaca el desgaste de las posiciones más ultranacionalistas. El líder de Svoboda, Ruslan Koshulinski, apenas rondaría el 1,8%.

La irrupción del candidato de los indignados ha impedido la repetición del duelo de 2014, cuando Poroshenko se impuso entonces de forma rotunda a Timoshenko logrando la mayoría absoluta en la primera vuelta. Sin embargo, la gran decepción acumulada por el incumplimiento de las promesas de Maidán ha fraccionado el voto. Según una encuesta de la agencia Gallup, solo un 9% de los ucranianos confía en las autoridades.

«Ucrania continuará avanzando hacia la adhesión a la Unión Europea y la OTAN, y seguirá haciendo las reformas tan importantes y fatídicas para el país», advirtió Poroshenko ayer Twi-tter. El presidente centró su campaña en el nacionalismo, el giro hacia Europa y la ruptura con Rusia, mientras que sus rivales hicieron especial hincapié en la corrupción, lacra contra la que no se ha hecho nada, según denuncia el Fondo Monetario Internacional, cuyos préstamos han evitado la suspensión del pago de Ucrania. Ningún cargo público de alto nivel ha sido condenado.

«Una nueva vida está a punto de empezar. Una vida sin corrupción, sin robo. Una vida en un nuevo país, un país de sueños. Pensamos que todo irá bien y ganaremos, pero son los ucranianos los que tienen que decidir», afirmó Zelenski tras depositar su voto en las urnas en la capital. La experiencia política del favorito de las encuestas se limita a haber interpretado a un presidente en televisión. Asimismo, ha sido acusado de ser una marioneta del oligarca Igor Kolomoisky, cuyo Privatbank tuvo que ser rescatado por el Estado.

El actor celebró su victoria con una partida de ping-pong y un juego de palabras en referencia a un lema de su gran rival ahora, Poroshenko. «Hay muchos sondeos a pie de urna, pero solo un ganador», dijo frente al «hay muchos candidatos, pero solo un presidente» de Poroshenko.

El desencanto ha catapultado a este actor cómico hasta el punto de estar a un paso de dirigir el país. El rechazo a Poroshenko pudo verse en la caída de la participación a lo largo de la jornada en las zonas del oeste, más vinculadas económicamente con la Unión Europea. El actual mandatario se ha tenido que enfrentar en esta campaña electoral con la acusación de que su círculo vendía armas rusas a su propio Ejército con un sobrecoste, una denuncia inadmisible cuando el político ha hecho de la oposición frontal a Moscú su bandera.

La gran derrotada de la jornada electoral, sin embargo, es Timoshenko. La que fuera primera ministra de Viktor Yushchenko en 2005 tras la llamada Revolución Naranja había apostado en estas elecciones por denunciar el empobrecimiento del país durante estos años. Así, entre sus promesas figuraban cerrar las fronteras para que no se escapasen los corruptos y no acatar la subida de la tarifa del gas para los ucranianos como exigía el FMI. El precio de este recurso, históricamente subsidiado para los hogares y empresas, se ha multiplicado por trece el último lustro.

La eliminación en primera vuelta de Timoshenko también deja fuera a una firme contraria a los Acuerdos de Minsk, que han mantenido una frágil tregua en Donbás con bombardeos esporádicos. Timoshenko había abogado por romperlos y volver al Tratado de Budapest, exigiendo a la Unión Europea y EE UU que impusieran más sanciones a Rusia por la pérdida de las regiones de Donetsk, Lugansk y la península de Crimea. Desde que estalló la guerra civil en 2014, unas 13.000 personas han perdido la vida en el conflicto, según los datos de Naciones Unidas.

El equipo de Timoshenko, conocedor de su derrota, no esperó al cierre de los colegios para denunciar un supuesto fraude. Según el vicejefe de su partido, Grigori Nemirya, en los centros electorales abiertos en los consulados de EE UU, Francia y España hubo presiones «deshonestas» a las comisiones electorales.

La segunda vuelta supondrá un examen para los ucranianos. Con Poroshenko se llegó a un enquistamiento en la guerra de Donbás y su elección supone reafirmar la política emprendida en el último lustro, enfocada hacia Europa a pesar de que la propia UE ha eludido prometer su adhesión y construye con Rusia un gasoducto alternativo al ucraniano, o probar con un candidato totalmente desconocido cuyo plan es una incógnita.