Mery Turiel nos descubre la marca menorquina más romántica y boho para terminar el verano

Cuando veas su vestido rojo, te vas a enamorar.

No hay verano sin beso, bueno puede que este de la nueva normalidad sí. Mascarillas, dos metros de seguridad...Pero, sin duda, lo que no falta, es un vestido romántico y boho de esos que gritan verano por los cuatro costados. Con esos que no decimos la ‘última y nos vamos', con esos que vemos miles de atardeceres y si nos apuran el amanecer. Porque como diría Morat, ‘soñé un verano que se hiciera eterno’ y si puede ser como el de Mery Turiel mucho más. ¿Cuándo vuelves a Madrid, María? ¡Sí, nos estás dando mucha envidia! Eso sí, estamos más que agradecidas por descubrirnos el vestido de marca menorquina más romántico y boho para las últimas noches de verano, aunque en nuestro caso sea trabajando y en la ciudad.

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Hace muchos años conocí a una chica en uno de esos viajes sin billete de vuelta. Iba por la vida como una funambulista, con un pie dentro y otro fuera. Siempre por el lado salvaje de la vida. Enamorarse de ella era algo inevitable. Tenía seis balas en el tambor de ese revólver que tenía por alma y todos mis amigos y yo fuimos cayendo como moscas. Bang, uno. Bang, dos. Bang, tres. Bang, cuatro. Bang, cinco. Bang, seis. Uno trataba de no caer en su tela de araña pero acababa enredado por todos lados. Caíamos. Y lo peor es que ni te dabas cuenta. Ella me veía como un chico estupendo para charlar de discos y tomarnos unas copas. Yo la veía a ella como una chica estupenda para curar con Betadine los arañazos en las rodillas de alguno de los 25 hijos que planeaba tener con ella. Siempre vivía de noche. "Vivimos de noche y bailamos rápido para que no nos crezca la hierba bajo los pies. Ese es nuestro credo". Pero no me estoy refiriendo a que acabara en la tarima de un after bailando “La mayonesa”. Hablo de otra cosa. Hablo de que siempre tenía una última bala. Un último baile. Una última copa. Una última canción. Su vida era siempre un gol en el descuento. Un permanente acto de locura como subir a rematar un corner con el portero. Hablo de echar un pulso al día hasta caer desfallecida en la cama. De no rendirse nunca. De rebañar el plato, aprovechar la última gota de la botella de vino y Carpe that fucking Diem. Porque lo más importante en esta vida es encontrar lo que te gusta. Y entonces, dejar que te mate. La perdí de vista. No sé en qué andará metida. En una ocasión leí que la gente que más te ayuda es la que entra y sale de tu vida, como un fantasma. Como ella. Y pienso en ella. Y pienso si sigue dejándose matar por aquello que le gusta. Texto @guardiancenteno ❤️

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Se trata de la marca Wanderer Menorca y el vestido que lleva Mery Turiel es el modelo ‘Dalia Long’ en rojo. ¿Puede tener una espalda más bonita? De esas al descubierto para lucir todo el verano y con lazo con pompones parar cerrar tanto al cuello como al final de la espalda. El vestido cuesta 80€, eso sí, en la web de la marca no está disponible en rojo pero sí en otros colores como este blanco siempre perfecto.