• ¿Qué es el estrés facial y cómo combatirlo?
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¿Qué es el estrés facial y cómo combatirlo?

Es uno de los mayores problemas hoy en día, que no solo se refleja en el pelo y en el cuerpo, sino también en la cara

La cara es el espejo del alma y aunque no lo pensemos el estrés también afecta a ello. El estrés es el rasgo principal de la rutina y cada vez está más normalizado sufrirlo a diario y en exceso. Y es que, la ansiedad, los agobios y preocupaciones y la falta de sueño pasa factura a a la piel del rostro.

Envejecimiento prematuro

El estrés produce un envejecimiento prematuro en el rostro, especialmente en el de las mujeres, cuyos principales signos visibles son sequedad en la piel, disminución de la luminosidad, enrojecimiento, flacidez, aumento del acné o bolsas en los ojos. De ahí que la nueva gama de Facialderm trabaje para mejorar todos estos aspectos, ofreciendo diferentes productos para adecuarse a las necesidades de cada tipo de piel.

La innovadora línea que presenta Facialderm tiene como ingrediente protagonista el Neurophroline®. Este potente activo consigue otorgar a la piel un aspecto fresco e hidratado en dos semanas, ya que reduce al 70% la producción de cortisol (la principal hormona del estrés) en dos horas, activa la liberación de neuropéptidos calmantes, estimula la síntesis de β-endorfinas -mejorando el bienestar de la piel, así como las rojeces-, y posee un alto poder antioxidante y depurativo.

Acné y enfermedades de la piel

Cuando padecemos ansiedad y estrés de forma continuada nuestro cuerpo libera histamina, que está relacionada con la respuesta alérgica. Junto a ella, también se genera una mayor producción de adrenalina y cortisol, que producen desajustes hormonales y debilitan nuestro sistema inmunológico.

Estos desequilibrios acaban provocando la aparición de picazón y enrojecimiento, urticarias, aparecen herpes y calenturas, dermatitis y psoriasis o el empeoramiento de esta enfermedad.

Al sufrir estrés nuestra piel suelta una hormona responsable de la irritación, llegando incluso a provocar efectos graves como el eczema y la rosácea. Como no podía ser menos, el estrés también se traduce en la aparición de más arrugas. Signos tan comunes como fruncir el ceño y la rigidez de los músculos hacen que la piel pierda firmeza.