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Belleza

Victoria Abril y el efecto «Patchwork»

Victoria Abril acudía como cada año al desfile con el que Jean Paul Gaultier defiende su estatus de icono en la Fashion Week de París. Una cita incondicional en la agenda de la actriz, a quien podemos considerar una experta cuando se trata de salir airosa del arriesgado «momento photocall» a pesar de sus 59 años. En varias ocasiones, la madrileña no ha tenido nigún problema en criticar públicamente la obsesión por el bisturí y la inyección reprochando el «efecto patchwork» –cara de 30, manos de 60, culo de 40– al que suelen sucumbir muchas mujeres públicas cuando el tic tac aprieta. Por eso sorprenden tanto las fotos de la última cita parisina, donde nos topamos con un rostro que no estamos seguros de indentificar con el de aquella mujer que encandiló a Vicente Aranda o a Pedro Almodóvar en cintas como «Amantes» y «Átame». Si se tratase de cualquier otra persona la sorpresa no sería tan grande. Pero hablamos de Victoria Abril, una figura que siempre ha defendido la naturalidad.Por ello, estas últimas instantáneas nos hacen llegar a la inevitable pregunta: ¿el cambio de la intérprete es cuestión de magia o finalmente ha sucumbido a aquello que tanto criticaba? El doctor Mato Ansorena, director de Clínicas Mato Ansorena, nos ayuda a despejar la incógnita sobre su semblante . El cirujano aclara desde el principio que en este tipo de fotos, que se sitúan en eventos y en las que todo el mundo suele ir bastante «hiperproducido» –maquillaje, estilismo, etc–, es complicado rastrear las huellas del quirófano. A pesar de ello, comenta que «es cierto que el tabique nasal de la actriz parece haberse puesto a dieta porque se ve mucho más estrecho», aunque añade que se sigue apreciando la leve asimetría que ella siempre ha tenido. Además, señala, que «mientras su nariz ha menguado, sus pómulos han crecido» dictaminando que sí se los ha retocado, bien con grasa propia o con otras sustancias de relleno. «Se los han puesto muy bajos», confiesa, y es precisamente este retoque, nos asegura el doctor Mato, uno de los que más llaman la atención, aunque no se perciba a primera vista, puesto que cambia la arquitectura de las facciones de la actriz. Lo que sí nos puede asegurar con más precisión el experto es que Victoria Abril ha tenido un «affaire» más o menos intenso en los últimos meses con el botox. «Se lo han puesto de forma indiscriminada porque esa frente tan despejada y sin la más mínima señal de arruga es casi siempre fruto de un pinchazo excesivo», comenta Mato Ansorena, que añade, además, que en medicina «anti-aging» él siempre es partidario de dejar alguna arruguita. Por otro lado, aunque critique ese rastro excesivo de la toxina más socorrida de las famosas, que parece una pandemia sin freno en los exclusivos círculos de cine y moda, también comenta algo positivo del recién estrenado nuevo aspecto de la actriz: «Tiene un cuello envidiable. Ni rastro de bandas platismales –esas dos líneas paralelas que se aposentan en los cuellos maduros–, papada o flacidez lateral. «Es difícil saber si se debe a que a ella le ha tocado la lotería genética o a que realmente ha encontrado a un cirujano estupendo, aunque me decantaría por la primera opción».

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