Ortega Cano, José

El deseo truncado de Ortega Cano

El deseo truncado de Ortega Cano
El deseo truncado de Ortega Canolarazon

Su mayor sueño era reunir a todo el clan, que, enfrentado, rehusó acudir a una comida organizada por el diestro.

Tras poco más de ocho meses y medio en prisión, esta semana José Ortega Cano obtenía su primer permiso penitenciario desde que empezó a cumplir condena por el accidente de tráfico en el que falleció Carlos Parra. La salida del centro penitenciario de Zuera, Zaragoza, se producía este lunes a las 11.00h de la mañana ante una gran expectación mediática. Acompañado de su mujer, la incondicional Ana María Aldón, el torero cruzaba la puerta por la que le habíamos visto entrar el pasado 23 de abril cuando se le agotó el plazo para ingresar voluntariamente en la cárcel. Su aspecto físico llamaba la atención. Se había teñido el pelo de color negro, lo cual contrastaba muchísimo con el pelo canoso al que nos tenía acostumbrados. Y es que el día antes acudió a la peluquería de prisión para que le dieran un poco de color a su cabello. Además, lucía una perilla muy bien recortada y una camisa de cuadros estilo leñador que le hacía parecer mucho más joven y vital que cuando entró, aunque sus familiares más cercanos aseguran que ha envejecido mucho y que en su rostro se aprecian unas ojeras y arrugas que antes no tenía debido a lo mucho que llora en sus días privado de libertad.

Este permiso de seis días se había solicitado para que el diestro pudiera disfrutar de las Navidades con toda su familia y aunque desde instituciones penitenciarias no ponían ningún problema, a la salida faltaba la autorización de un juez, que parecía no llegar nunca.

Pero el pasado domingo a las 20.00h su mujer recibía una llamada confirmando la buena noticia. Tal y como aseguraba Eugenio Ortega Cano, hermano del torero, era el mejor regalo de Reyes que podían tener.

Al salir, se mostró muy amable y agradecido con la Prensa. Su mujer, más sonriente de lo habitual, no podía disimular su felicidad.

El trayecto hasta su residencia en San Sebastián de los Reyes –poco menos de 3 horas– se le hizo interminable. Estaba deseando abrazar a los suyos sin un cristal de por medio. Antes de que su padre llegara a la casa se acercó hasta allí su hija Gloria Camila, y además su hermana Mari Carmen y su cuñado Aniceto solicitaron un permiso especial para que José Fernando pudiese abandonar la clínica López-Ibor en la que se encuentra haciendo un tratamiento de desintoxicación y recuperación psicológica. El resto de sus hermanos se acercaron también hasta su domicilio madrileño para compartir esos momentos tan esperados.

Así, el miércoles organizó una comida en la finca de su hermano Paco para reunir a toda la familia y disfrutar de su compañía, aunque eso no fue posible a causa de la mala relación que mantienen algunos de sus miembros, lo que hace imposible que se produzcan este tipo de reuniones. Algo que le dio mucha pena a Ortega Cano, al que le hubiese encantado que sus hermanos y sobrinos se hubiesen reconciliado para un momento tan importante para él. Aun así acudieron alrededor de 40 personas. A la salida de su casa en dirección a la comida, bajó los cristales de su vehículo para hablar con los medios de comunicación y allí aprovechó para anunciar que se iba a casar: «Nuestro proyecto es casarnos y cuando esté fuera lo haremos».

Además, aprovechó ese momento ante las cámaras para pedir perdón a la familia del fallecido en el accidente y aseguró que rezaba cada día por él.

El jueves por la noche, tras despedirse de su hijo José Fernando, que regresaba a la López-Ibor, acudió al Hospital Infanta Sofía, en el que estaba ingresada su hermana Conchi y estuvo más de una hora acompañándola tras una intervención quirúrgica de extirpación de la vesícula.

Finalmente, ayer por la mañana se despedía también de su hija Gloria para dirigirse a Zaragoza, ya que el permiso concedido por el centro penitenciario y aprobado por el juez le obligaba a pasar la mitad de los días allí.

Ahora permanece recluido con su mujer y su hijo pequeño en su pequeño apartamento zaragozano apurando sus últimas 24 horas en libertad hasta las 11:00h del domingo, cuando tendrá que volver a su celda a la espera de que en poco menos de un mes y medio empiece a disfrutar de los permisos correspondientes pertenecientes al tercer grado.