Un jardín de cinco estrellas Michelín

Dani García y Ángel León, dos de los chefs más destacados del panorama culinario español, convirtieron el pasado fin de semana el Real Jardín Botánico de Madrid en un efímero restaurante con cinco estrellas.

Dani García y Ángel León, dos de los chefs más destacados del panorama culinario español, convirtieron el pasado fin de semana el Real Jardín Botánico de Madrid en un efímero restaurante con cinco estrellas.

Andrés Galisteo - as dos estrellas Michelin conseguidas por Dani García para su restaurante homónimo en Marbella y las tres logradas por Ángel León para Aponiente (El Puerto de Santa María, Cádiz) se trasladaron durante el pasado fin de semana a Madrid para iluminar el Real Jardín Botánico y a quienes allí se dieron cita.

Este entorno singular, Monumento Nacional por los millares de especies vegetales que alberga en el corazón de la ciudad, fue el elegido por American Express para premiar, una vez más, la fidelidad de sus clientes de la mano del programa «Entre Amigos», mediante el que es posible acudir a estos exclusivos eventos tan solo recomendando la tarjeta a alguien cercano.

Un selecto grupo de asistentes pudo disfrutar, de viernes a domingo en diferentes sesiones, de un sorprendente «show cooking» capitaneado por estos dos magos de los fogones, una oportunidad de oro para aprender, en primera persona, algunos trucos de alta cocina; para saborear recetas únicas sacadas momentáneamente de sus restaurantes; para disfrutar, en una palabra, de una experiencia sabrosa e irrepetible, para «jugar», en boca de los propios chefs, porque jugar es el secreto de la gran amistad que les une y el camino para conseguir muchos de sus logros: «Jugar, compartir, disfrutar, olvidarse un poco del tiempo... Y crear. Crear es todo».

Lo demostraron sobre el escenario instalado para la ocasión. Buen rollo, diversión, colegueo y grandes dosis de talento y creatividad. Así podría definirse su relación y le quedó claro al espontáneo que se atrevió a echarles un cable entre sartenes y a todos los que allí se congregaron y, entre risas, no perdían detalle de las elaboraciones paso a paso, varias de las cuales fue posible probar «in situ».

Con un gazpacho «detox», ahora que lo «detox» está tan de moda, se arrancó Dani García. Un plato relativamente sencillo que el chef malagueño encumbra en cada versión que realiza y al que Ángel León, en este caso, puso su personal colofón con el plancton marino, uno de sus grandes hitos, ingrediente que presentó allá por 2008 y que le caracteriza sobremanera. «Con esto conseguimos el umami, el quinto sabor, lo que para los japoneses es la emoción», recordó. Un plato redondo.

Al gazpacho siguió la «falsa ostra» que León creó para su Aponiente, «un plato para la gente que no podía comer ostras». La receta se centra en el agua de la ostras y, de nuevo, el plancton. «Con ambos elementos se consiguen todos los matices yódicos sin la textura que a muchos repele», explicó el cocinero.

Las navajas (muergos, en Cádiz) rellenas de un guisote de sus interiores con cebollita y oloroso y con la exquisita pincelada gelatinosa de la raya, fue otra de las grandes estrellas del «show cooking».

Previa y posteriormente, los congregados pudieron probar algunas de estas y otras muchas elaboraciones de ambos genios en un contundente almuerzo en un frondoso rincón del jardín.

La sandía sangría y el melón rebujito abrieron boca, la gilda de lubina y los chispeantes kimuchis de cangrejo preparaban el paladar. La ensaladilla rusa, el tartar de salchichón, la quiche de lacón y queso payoyo, el salpicón de marisco, el famoso brioche de rabo de toro de García o el mollete de chorizo y cebolla dulce trasladaron por momentos al sur desde el centro de Madrid.