A la venta la casa donde murió Marilyn Monroe

Casi siete millones de euros es el precio de venta de la residencia que vio sin vida al icono de Hollywood tras una ingesta de barbitúricos, en 1962

La actriz Marilyn Monroe
La actriz Marilyn Monroe

Casi siete millones de euros es el precio de venta de la residencia que vio sin vida al icono de Hollywood tras una ingesta de barbitúricos, en 1962

La casa que Marilyn Monroe habitó durante los últimos meses de su vida en 1962, ha sido puesta a la venta de nuevo. Monroe compró la residencia ese mismo año, ubicada en el exclusivo barrio de Brentwood (Los Ángeles), tras divorciarse de su tercer esposo, el dramaturgo Arthur Miller. El 5 agosto de 1962, la actriz de 36 años, fue hallada sin vida a causa de una sobredosis de barbitúricos.

La propiedad, considerada como una auténtica hacienda de 1929, se vende por casi siete millones de euros, según la agencia «Lista». Ubicada en el corazón de uno de los mejores barrios de Los Ángeles (California), la mansión cuenta con cuatro dormitorios, tres cuartos de baños, piscina un huerto de cítricos. «Cuando entras a la casa y a sus jardines, quedas impresionado por su serenidad y calidez», explica en un comunicado Lisa Optican, la agente de la vivienda.

La actriz la compró por casi 74.000 euros, una cifra muy alejada de la actual. «Ha habido dueños que le hicieron cambios a la propiedad, pero, en general, la estética y la energía que desprendía Marilyn sigue ahí y todavía se pueden sentir», explicó Optican a «Vanity Fair».

La mujer más triste del mundo

«Sola. Estoy sola. Siempre estoy sola. Sea como sea». Las palabras de la mujer más triste del mundo, escritas en uno de sus cuadernos rescatados hace apenas dos años, desnudan a una Marilyn Monroe muy diferente de aquella que lucía una sonrisa que seducía al mundo entero. La sensación de abandono la persiguió y ni sus tres maridos, ni sus múltiples amantes —desde los hermanos Kennedy a Elia Kazan pasando por Tony Curtis y Marlon Brando— consiguieron mitigarla.

Norma Jeane Mortenson o lo que es lo mismo, Marilyn Monroe, estuvo marcada por una complicada infancia, con un padre ausente, una madre desequilibrada, un sinfín de hogares de acogida y múltiples agresiones.

Su primer paso por el altar lo daría en 1942, con apenas 16 años, junto a James Dougherty, un obrero aspirante a policía que fue reclutado para la II Guerra Mundial. En su ausencia, la joven se convirtió en una modelo cotizada de Los Ángeles y, tanto la creciente fama como la soledad que dejó James, hizo que se refugiara en la compañía de otros hombres. Cuatro años duró un romance que pondría punto final la propia Marilyn en 1946 porque «Quería firmar un contrato con la 20th Century Fox en el que decía que no podía estar casada», según contó Dougherty en 1984.

Su segundo marido fue el jugador de béisbol Joe DiMaggio con quien cumpliría el sueño americano al unir a un ídolo de los Yankees con la diva de Hollywood. El enlace, que se celebró en 1954, solo duró nueve meses ya que el deportista sufrió varios ataques de celos por el deseo que despertaba su mujer en otros hombres. Sin embargo, su amor era verdadero y lo demuestra que, durante los 20 años que siguieron a su muerte, envió un ramo de flores a su tumba tres veces por semana.

En 1956 con Arthur Miller pronunciaría su último «sí, quiero». Apenas tres años después, el dramaturgo la abandonó por la fotógrafa Inge Morath. Finalmente, la rubia burbujeante deseada por todos ocultaba a una mujer frágil, siempre amenazada por sus propios demonios interiores, que nadie pudo salvar.