Las perlas más preciadas de la pasarela

Por la alfombra azul desfilaron los invitados en una tarde apacible. Doña Letizia volvió a deslumbrar con un precioso collar, «joya de pasar» que perteneció a la reina María de las Mercedes

Una fiesta del protocolo; el gran momento de los zapatos brillantes y los apretones de manos. Un baile de caras conocidas y un hall con alfombra y piano. Vamos, de cine, y nunca mejor dicho en esta edición. La ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias comenzó a media mañana, con una apoteosis de vestidos, los invitados pasando por los trámites de seguridad y un abanico de trajes que acaparaban la gama entera de grises y azules oscuros casi negros. Una celebración digna de «El Padrino». A Pedro Sánchez, a camisa, sin corbata, el arco para detectar metales le pitó y le señaló con una luz roja. Más allá, Pedro Duque hacía el «check in» para sumarse al glamur de la reunión. El hispanista Joseph Pérez, que fue Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales el año pasado, aprovechó para conversar sobre su próximo trabajo, que versa sobre Santa Teresa. «Franco y eso del brazo disecado ha perjudicado mucho su figura –asintió preocupado–, pero los liberales y la izquierda en el siglo XIX consideraban que ella, y también Isabel la Católica, que controló a la nobleza y que introdujo modernizaciones, eran grandes personajes de la Historia. Ahora...». Los puntos suspensivos cuentan el resto.

Más allá, se vio a Darío Villanueva, director de la Real Academia Española, y a Víctor García de la Concha, director del Instituto Cervantes. El jugador de baloncesto Jorge Garbajosa destacaba por méritos de altura sobre los demás, esto, es el astronauta Pedro Duque, Eduard Punset y una fila de convidados «vip» con rostro pero sin nombre popular. En el vestíbulo del hotel Reconquista, Emilio Lledó concedía una entrevista a una televisión, Emmanuelle Charpentier paseaba de riguroso negro, Jennifer Doudna sonreía con una sobria elegancia de actriz a los desconocidos que la rodeaban y Leonardo Padura iba y venía de aquí para allá con una traducción inglesa de «El hombre que amaba a los perros». Según afirmó él mismo unos días antes, pretende entregárselo al director de «Apocalypse Now», quien, por cierto, no apareció en los momentos estelares de este civilizado alboroto, de murmullos pronunciados en alto. Al cineasta se le vio por primera vez, de traje y con unos calcetines naranjas, en la audiencia que concedieron los Reyes en el salón Covadonga. Un acto por el que pasaron patrones de la Fundación Princesa de Asturias, políticos y autoridades, y que siempre se rubrica con la foto oficial de los galardonados con Don Felipe y Doña Letizia, que lucía de mañana vestido rojo de Carolina Herrera y que se entretuvo hablando con el director de «Cotton Club».

- Globos y banderas

Por la tarde, ya todo cambia, y de los saludos corteses se pasa a la espontaneidad de la calle, al barullo que trae consigo la gente que se aglomera en las aceras con cámaras de fotos. Es un bullicio distinto, agitado por banderas, música de gaitas, comentarios en alto, un cartel de «El Padrino», banderas de España, globos de una manifestación, y un puñado de curiosos que aguardaban acodados en los balcones y las ventanas. Un festín para el chascarrillo mientras los invitados al Campoamor acceden al interior. Por delante de una banda de gaitas y unos lanceros, pasaron el Duque de Alba, Modesto Lomba, Maribel Verdú con su marido, Paloma Rocasolano, el matrimonio Tous y Albert Rivera junto a su pareja (el líder de Ciudadanos sacó el móvil para tomar fotos). Siguieron los aplausos para los galardonados, entre los que destacó un Padura exultante, y los Reyes, que llegaron al final, junto a Doña Sofía. Al entrar ellos, las puertas se cerraron. Y con ellas, comenzó a decaer la fiesta en las aceras.

El cuerpo de seda es ceñido a su cuerpo con escote redondo y sin mangas, el cual ha completado con un gran collar de perlas blancas.

La Reina ha sorprendido no solo por el vestido, sino porque ha lucido un espectacular collar de perlas grandes corto, que le daba un toque de color que ha combinado con sus pendientes de perlas, que ya le hemos visto en otras momentos. Los collares de perlas no suelen ser de los más sacados del joyero de la mujer de Felipe VI. Tan solo le hemos visto con dos modelos distintos. Uno de cuentas pequeñas largo de tres vueltas que combinó con un look de top en gris y pantalón acorde con chaqueta de tweed en gris y blanca, muy chanel, que también ha lucido con otro de perlas salvajes en gris y blanca asimétricas, a medida, y que dependiendo de su estilismo lo alarga o lo acorta.

Un toque de elegancia, glamour y sofisticación que enaltece cualquier estilismo.

Durante todas estas ediciones a las que ha acudido de los premios que se otorgan en su tierra natal, ha lucido tanto melena al viento como recogido. Este año, Letizia se ha decantado por un recogido bajo, con una moderna coca sencilla y muy elegante y labios rojos.