Julie Gayet: «Mi novio es un glotón desaliñado»

François Hollande y Julie Gayet
François Hollande y Julie Gayet

En un libro se descubren algunos aspectos íntimos de la relación que mantiene con el presidente de Francia, François Hollande.

«Julie Gayet, une intermittente à l’Elysée» es el título del libro que sale a la venta el 28 de enero sobre la clandestina primera dama de Francia. La obra de Soazig Quéméner y François Aubel bien podría haberse titulado «La famosa desconocida», porque todo el mundo conoce su rostro y su nombre, pero sólo unos pocos están al tanto de su trabajo como actriz y productora o de su talento para asumir «los primeros papeles en la comedia del poder», como dicen las autoras de la obra, que desvelan parte del secreto guardado con más celo en el Palacio del Elíseo.

A día de hoy sólo se han publicado dos fotografías que confirman la relación que mantiene Julie Gayet con el presidente de Francia, François Hollande. La primera, saliendo en momentos distintos de un inmueble de la calle Cirque, a dos pasos del Elíseo, y la segunda, tomada desde el interior del palacio cuando la pareja descansaba en una terraza del mismo.

Cuando estalló la bomba de su relación, «la mujer más buscada de Francia encontró refugio en el castillo de Cadreils, en Berrac», la casa de verano de sus padres. Su amigo, el actor Denis Podalydès, cuenta que «sufrió mucho» pero «nunca dirá que recibió cartas de insultos y amenazas de muerte. Algunas llegaron a casa de sus padres».

Mantener costumbres

A pesar de estas amenazas, Julie Gayet se desplaza normalmente sin chófer ni oficial de seguridad «salvo imperiosa necesidad». La actriz prefiere «cultivar la simplicidad», y sigue yendo al quiosco a comprar el periódico conduciendo su propio coche. Los fines de semana, «muy discreta», aparece en el Elíseo , donde ya conoce todas las entradas y salidas. Los atentados no han cambiado sus hábitos, ni los del presidente, que «sigue yendo a casa de Julie incluso a veces para dormir». Gayet posee un taller que ha acondicionado como vivienda para ella y sus dos hijos, tras divorciarse del escritor argentino Santiago Amigorena. Está situada en el distrito 11, cerca del cementerio Père-Lachaise, en la zona bobo, de la izquierda caviar.

En el extracto que publica esta semana «Gala» aprendemos que Julie habla de su novio para referirse a Hollande y describe a su «enamorado» como «glotón y desaliñado». Cuentan los autores que este verano, la pareja logró despistar a todos los paparazzis de Francia que siguen al acecho en busca de un nuevo «scoop», refugiándose cerca de Saint-Tropez, en la casa de su amigo y secretario general del Elíseo, Jean-Pierre Jouyet. Según Soazig Quéméner, por una foto de ambos se pagaría hoy en torno a los 20.000 euros.

Las amigas de infancia de Julie Gayet describen un entorno burgués y sin problemas: «A parte de saber si alguien iba a regalar un par de mocasines Weston y si tendríamos 200 francos en el bolsillo, no teníamos otras preocupaciones», cuenta una de ellas. Su influencia sobre Hollande en las decisiones sobre temas culturales «es real». Sus amigos aseguran que es falso que Julie Gayet haga y deshaga a su antojo en el mundo de la cultura forzando la mano de su «enamorado», mientras que uno de los grandes actores asegura que al principio de su relación sí lo intentó, «pero chocó contra un muro de indiferencia por parte del presidente». Sin embargo, aunque no le pidan su opinión, ella la da, lo que habría servido para impedir recientemente el nombramiento de la más célebre presentadora de la televisión como presidenta de los museos nacionales.

Evidentemente, tampoco falta una referencia a Ségolène Royal, la madre de los cuatro hijos de Hollande. «¿Ah sí? Es increíble!», éstas habrían sido las primeras palabras de Royal tras conocer por boca de un amigo que en unas horas saldría a la calle Closer con las fotos de Hollande disfrazado con un casco tras ver a su nueva amante. Royal «sonríe, incluso ríe, y saborea esta venganza tardía e inesperada». La aparición de Julie Gayet y la desaparición de Valérie Trierweiler le permitió a Royal «recuperar su lugar en el quinteto de ministros más apreciados por los franceses» y Hollande «puede volver a ver a sus hijos, que se mantenían a distancia» de Trierweiler. Julie y Ségolène «se cruzan pero no se frecuentan».