La maldición de Lola

  • De izda. a dcha; Cristina Thomas de Carranza, Carmen Lomana e Isabel Abdo
    De izda. a dcha; Cristina Thomas de Carranza, Carmen Lomana e Isabel Abdo

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24 de octubre de 2015. 00:42h

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24/10/2015

Desde que hace dos semanas hablé en mi crónica sobre una leyenda urbana acerca de la maldición de Lola Flores a Pantoja, no he dejado de recibir mensajes para que explique cómo sucedió y si ese rumor que siempre se ha comentado en los mentideros de La Villa es cierto.

Voy a contarles algo que se vivió en primera persona y que ratificó lo que yo sabía:

Lolita siempre estuvo enamorada de Paquirri, aun siendo el marido de su mejor amiga (Carmen Ordóñez), y cuando Carmen se separó, le buscó hasta acapararle y se fueron a vivir al campo juntos. Ella estaba enamorada hasta las trancas; él, por lo que se comentaba, no tanto, y de la noche a la mañana le dice a Lolita que ha conocido a otra persona y que se ha enamorado de ella de la misma manera que lo estuvo de Carmen y la deja. Claro está, por Isabel Pantoja.

Lolita, coincidiendo con ese momento de ruptura y dolor, empieza a cantar y se va de gira a Suramérica con Carmen Sevilla. A la vuelta, en junio de 1978, debuta en el Florida Park, que en ese momento era lo más de Madrid. Está en su camerino con unas amigas haciéndose fotos acompañada también por su madre, Lola Flores, que hacía muy poco había sido operada de cáncer de mama, cuando se abre la puerta y aparece Carmen, la persona de confianza de Lola, y dice: «Me acaban de confirmar la presencia de Paquirri e Isabel Pantoja, que se han colocado en primera fila». Lolita rompe a llorar y no quiere salir a cantar. Lola Flores desaparece corriendo del camerino y vuelve a los cinco minutos nerviosísima y le dice a su hija: «Hija, hoy es tu debut, la sala esta llena y no puedes defraudar al público». A continuación, Lola, muy enfadada, pronuncia la famosa frase de la maldición: «Te juro y esto te lo dice una gitana, que el sufrimiento de mi hija en un día como hoy lo vas a pagar toda la vida, Isabel Pantoja», y besó su dedo pulgar.

La fuerza de Lola es de todos conocida, así como su mirada que te atravesaba como un rayo. No creo mucho en estas cosas de maldiciones y malos augurios, pero en el caso de Isabel Pantoja no podemos dejar de preguntarnos cómo se puede acumular tanta desgracia en una persona. Desde la muerte de Paquirri en trágicas circunstancias en una pequeña plaza de toros de un pueblo de Andalucía, hasta terminar en la cárcel por blanqueo y malversación de fondos públicos. Y por si esto fuese poco, el culebrón, que más bien parece una telenovela, de la aparición de la madre biológica de su hija. Espero con esta historia satisfacer su curiosidad. Creerlo o no, ya es cuestión de cada uno.

Los seres humanos tenemos un lado arcaico e instintivo que se ha ido perdiendo con nuestro modo de vida tan alejado de lo esencial. Se trata de la parte más fisiológica y animal del ser humano, aquella que hace al bebé succionar el pecho de su madre, la que nos hacía luchar para defendernos y cazar para comer. Por eso, la parte que ahora se nos escapa al conocimiento, todo lo esotérico que nos rodea y que desarrollándolo podríamos incluso comunicarnos telepáticamente, hace que nos sintamos fascinados por historias de brujería y maldiciones y, como digo, yo no creo en las brujas, pero haberlas, haylas. Así que, por si acaso, de vez en cuando hagámonos una limpieza con claveles blancos y ahuyentaremos malos rollos y deseos.

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