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Fumata negra en el Vaticano

Muere Paloma Gómez Borrero a los 82 años, una de las primeras corresponsales españolas y prestigiosa vaticanista

Muere Paloma Gómez Borrero a los 82 años, una de las primeras corresponsales españolas y prestigiosa vaticanista

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Fue una de las mejores amigas de Juan Pablo II y conoció de cerca a Benedicto XVI. Paloma Gómez Borrero era, junto a la mexicana Valentina Alazraki, la vaticanista más veterana. A las 20:00 horas de la tarde de ayer fallecía a los 82 años. La periodista murió después de dos semanas ingresada en un hospital por una infección generalizada. Según fuentes próximas a la familia, ella confiaba en poder regresar pronto a su casa. El cadáver fue trasladado al tanatorio madrileño de Tres Cantos, en donde a partir del mediodía de hoy se instalará la capilla ardiente.

En los últimos años trabajó para varios medios de comunicación, y después de dejar la corresponsalía en Roma e Italia de la COPE, volvió a España para colaborar en varios espacios de televisión. Fueron tantas las aventuras que vivió en la Ciudad Eterna que, junto a su amistad con Juan Pablo II y su cercanía a Benedicto XVI, las quiso plasmar en varios libros. Escritora incansable y conocedora de los «intríngulis» vaticanos, siempre destacó por su amor y defensa de la Iglesia. Su dilatada carrera profesional pegó un giro cuando en junio de 2012 dejó de ser corresponsal de la cadena COPE desde Roma y el Vaticano. Desde esa fecha fue colaboradora desde Roma para el programa Ventana al mundo de la Radio para Latinoamérica (EEUU) en esos dos países y fue un año corresponsal en Italia de Es Radio.

Pero lo que siempre le gustaba contar era los viajes en los que pudo acompañar a Juan Pablo II, quien la cogió cariño, entre otras cosas, por ser una de las primeras mujeres periodistas en cubrir la información del Vaticano. En total acompañó al Papa polaco en nada menos que 104 ocasiones –cinco de ellas a España– visitando 160 países.

Gómez Borrero nació en Madrid el 18 de agosto de 1934. Era hija de un terrateniente de Alcaudete de la Jara (Toledo), nieta del general Francisco Borrero, destinado en Cuba y en Filipinas a finales del XIX y que tuvo un destacado papel en las Guerras Carlistas, y descendiente por línea materna de Juan Álvarez Mendizábal, autor de la desamortización que lleva su apellido en el siglo XIX. La periodista realizó los estudios en el colegio del Sagrado Corazón en la madrileña calle de Caballero de Gracia, cursando posteriomente los estudios de Periodismo en la Escuela Oficial (1955).

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El 18 de enero de 1958 publicó en «Blanco y Negro», el semanario de «ABC», su experiencia europea: «Aventuras de un viaje en auto-stop. Una española y una noruega llegan a Viena sobre un camión de cebollas». A lo largo de su carrera profesional ha sido reconocida con numerosos premios, entre ellos el Calandria 1980, por su contribución a la difusión de la imagen de Italia en el exterior; el Adelaide Ristori 1981, por sus trabajos relacionados con la cultura, la radiotelevisión, el periodismo y la política; uno de los premios del Ranking Internacional de Prestigio 1984 por su labor informativa internacional de sus crónicas; uno de los Bravo ‘96 de la Conferencia Episcopal. De nuevo fue galardonada por los obispos españoles en 2010 con el Bravo Especial. Después recibió el Premio de Comunicación Hugo Ferrer 2014 de la peña periodística Primera Plana y el Premio Iris Toda una Vida 2016 de la Academia de Televisión.