Fashion Week Madrid: Embrujo en Cibeles

La semana de la moda madrileña presentó en su tercera jornada colecciones con estampados e ideas de todo tipo

Teresa Helbig presentó el primer traje de novia de su colección durante la 69ª edición de la Fashion Week Madrid
Teresa Helbig presentó el primer traje de novia de su colección durante la 69ª edición de la Fashion Week Madrid

La semana de la moda madrileña presentó en su tercera jornada colecciones con estampados e ideas de todo tipo.

La Fashion Week Madrid despertó ayer al son de uno de los vals más conocidos de Strauss. Con «El Danubio azul» de fondo, Ulises Mérida presentaba a primera hora «Vals», su nueva colección en la que, con mínimos detalles, combinó el morado –característico de su firma– o el naranja a través de la seda, el satén y la gasa. El desfile trasladó al público a un baile en palacio donde las plumas y las lentejuelas contrastaban con tops que parecían piezas de una escultura de mármol. El pabellón 14 de Ifema pasó de la música clásica a la lencería. El segundo desfile fue de la mano de Andrés Sardá, que presentó una colección basada en los signos del Zodiaco: perlas del océano para Piscis, las ondas del desierto de Escorpio y las flores para Virgo. Flora y fauna en una colección que también hizo un guiño al capote y la montera con Tauro y al rey de la sabana con Leo. Palomo Spain estuvo entre el público de la estilista, con la que empezará un proyecto de lencería: «Es un mundo nuevo para mí y lo estoy conociendo cada vez más gracias a Nuria Sardá», explicó Palomo.

En el «Front Row» hubo varios rostros conocidos como los de Agoney y Mimi, concursantes de «Operación Triunfo» que, al igual que Aitana Ocaña el día anterior, acudieron a la Feria de Madrid para disfrutar de las grandes firmas de la moda. Por otro lado, las cámaras abundaron especialmente durante el desfile de Roberto Torretta: asistió el periodista Boris Izaguirre, así como el hijo del diseñador, Carlos Torretta, y su mujer, Marta Ortega. El modista argentino presentó una línea en la que mezclaba el «Tailoring» (sastrería), que recuerda a lo masculino, «con siluetas ultra femeninas y ajustadas a través de largos midi, vuelos y los tejidos de Roberto Torretta», explicó a nuestro diario su estilista, Óscar Sixto. Con el azul cerúleo y otros estampados multicolor, el diseñador combinó el «oversize» para poder mezclar ambos géneros. Propuestas muy diferentes, como la unión de las matemáticas con la moda por parte de La Condesa se vieron en la tercera jornada de la Fashion Week. La diseñadora presentó una colección que hacía alusión a la que es su pasión: las matemáticas. Para ella esta disciplina «es la poesía de los números».

Y llegó el turno de Teresa Helbig, que presentó su primer vestido de novia –«look» que cerró el desfile–, y que, según explicó a LA RAZÓN, buscó en su nueva colección «esa idea abstracta de la picardía, los trucos, la magia y la coquetería» a través de una puesta en escena que dejó a todos hechizados. Con «I put a spell on you» la diseñadora reunió a las brujas de todo el mundo para lanzar un conjuro a los bordados, tachuelas y lentejuelas tejidas a mano. Todo comenzó en una conversación en la que Teresa Helbig se dio cuenta de que las brujas no son malas. Al contrario. Según la diseñadora, han sido señaladas, perseguidas pero, aun así, eran mujeres fuertes, inteligentes y por ello, Helbig no solo ha querido empoderarlas, sino unirlas. Desde el dragón japonés hasta la pantera de Etiopía, la modista conjuntó feminismo y moda: «Por fortuna esta idea ha llegado a todas las capas sociales de occidente. Esto es imparable», explicaba, «el público pide una moda responsable y comprometida».

Por otro lado, en su colección, Iñaqui y Aitor Múñoz, creativos de Ailanto, juegan con los colores y recurren a los pliegues irregulares y a los flecos para generar movimiento. El resto es una cadena de propuestas que requieren sentarse y observar con atención porque es ahí donde quieren hacer hincapié los Ailanto, en el concepto de la pausa. Proponen chaquetas de corte masculino con hombreras exageradas, abrigos de lana con estampado de pata de gallo XXL y vestidos con shantung de seda y efecto tridimensional para ahondar en el concepto clave: el arte óptico.

Una vuelta a los 90

El día terminó con Pedro del Hierro. Ante 560 invitados y con Isabel Preysler de embajadora, la escenografía de dunas nos centra en una colección «que es un minimalismo cromático inspirado en los noventa con un toque de lujo y calidez», en palabras de Nacho Aguayo, su diseñador. Desarrolla su propuesta con los algodones, popelines, linos y lanas teñidos en los colores de un día de playa, desde el blanco hasta la gama de naranjas, verdes y azules. Hay un vestido rojo «mil formas» que admite 10 combinaciones diferentes. Para el hombre, reivindica el esmoquin tipo kimono, prenda que defiende como un imprescindible en el armario feminino y con un galón ancho de grosgrain en el pantalón recto y amplio. Si a eso le añade una camisa cosida al biés y una falda recta, no necesita más para pasar un tórrido verano en la ciudad pensando en la playa.