Pasarela Cibeles: color para el calor

La próxima temporada primavera/verano 2016 reivindica una pasarela marcada por el optimismo y la sofisticación

Agatha Ruiz de la Prada contiene el color y ajusta el patrón
Agatha Ruiz de la Prada contiene el color y ajusta el patrón

La próxima temporada primavera/verano 2016 reivindica una pasarela marcada por el optimismo y la sofisticación.

En los Ailanto no se sabe qué fue primero si las bellas artes o la moda o todo en un uno. Sus tejidos están pintados por los gemelos con estampados de hojas, peces y plantas tamaño XXL. Los jacquard, neoprenos y plumetis de algodón de sus prendas son lienzos que luego cosen en su taller de Barcelona en forma de caftanes y monos anchos.

Si luego Iñaqui y Aitor te dicen que los bolsos maleta de mimbre se los han encargado a un artesano portugués y que se han inspirado en el pop californiano de David Hockney, ya tenemos la paleta de colores; aguamarina, mandarina y granate maranta. Una colección lista para arrasar en Japón y Rusia, dos de sus mercados más potentes. Sin tiempo para hacer la transición de la piscina pop, pasamos a los corazones de Ruiz de la Prada y, a continuación, al sosiego de Schlesser al que le funciona el minimalismo desde que comenzó su carrera. Ligeras concesiones a lo que llama el trópico, por unos estampados de hojas y a oriente por unas celosías que crea con tiras cruzadas. Sin embargo, lo más sorprendente, ha sido ver por primera vez en sus veinticinco años en Cibeles, unos volantes, en versión mini para animar un cuello y cruzados por el cuerpo de algunas camisas. Seda, algodón, lino, algo de encaje y el contraste de los pespuntes de algunas piezas, como un vestido blanco cosido con hilo negro. Un desfile que olía a rosas «Pour Elle», su última fragancia.