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Fabian Picardo, el nieto de la republicana

El líder de los laboristas, cuya coalición acaba de sacar más del 52% de los votos, se enfrenta a su último mandato como Ministro Principal del Peñón

El líder de los laboristas, cuya coalición acaba de sacar más del 52% de los votos, se enfrenta a su último mandato como Ministro Principal del Peñón.

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«Estos serán mis últimos cuatro años como su Ministro Principal. Sé que, en la vida, uno nunca debe decir nunca. Reconozco que las cosas podrían cambiar y que podría tener que tragarme mis palabras. Pero mi partido sabe que ésa es mi intención». Así saludaba Fabian –sin tilde en inglés– Raymond Picardo (Gibraltar, 1972) a los fieles congregados en el centro cultural llanito tras conocer los resultados que lo aupaban, de nuevo y sin sorpresas, como máximo gobernante del Peñón.

A la hora de convocar estas elecciones y adelantarlas respecto a la fecha prevista, Picardo quería dotarse de un resultado lo suficientemente sólido para encarar las incertidumbres del Brexit y, sin duda, lo ha conseguido: con un 70% de participación, la alianza de laboristas (del que es líder político) y liberales obtuvo más del 52% de los votos, frente al 25% de los conseguidos por los socialdemócratas y el 20% obtenido por Juntos Gibraltar, una nuevo partido que ha tenido una acogida bastante superior a lo esperado, una formación liderada por Marlene Hassan, una de las dos únicas mujeres que ocuparán escaño en el Parlamento gibraltareño e hija del recordado Joshua Hassan, el político gibraltareño que asentó las bases del autogobierno a ese lado de la Verja, el abogado que primero le dio una oportunidad laboral a Picardo y de cuyo despacho llegó a ser socio.

Con las elecciones celebradas, el Premier gibraltareño es ya el líder indiscutible encargado de regir el destino de este territorio ante el divorcio de Reino Unido y la Unión Europea, principal símbolo de los efectos que el Brexit –se materialice cuando se materialice– puede tener en la economía andaluza y, en especial, en la vulnerable economía de la comarca que rodea la colonia. Y aunque las urnas le han dado un respaldo incontestable, Picardo sigue en sus trece de no volver a presentarse a futuros mandatos, porque quizás desee volver a ejercer la abogacía y regresar a los business que dirigía desde su despacho profesional. Pero, ¿quién es Fabián Picardo?

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Mestizaje

La suya es la biografía que resume en sí misma la historia mestiza que hace de Gibraltar un crisol de culturas y religiones a ojos del mundo. Casado con Justine Olivero y padre de dos niños y una niña, es nieto de una republicana española que llegó con 17 años al Peñón huyendo de la sinrazón de la Guerra Civil. Ella formaba parte de esos más de cinco mil campogibraltareños que salvaron su vida entrando en suelo británico, acogidos en un primer momento en los terrenos del actual aeropuerto. Muchos de ellos partieron luego para el norte de África, para Francia e Inglaterra, aunque otros se quedaron para siempre en la Roca. Fue el caso de la abuela de Picardo, una activista de izquierdas que incluso bordó la bandera tricolor que ondeaba en el famoso buque José Luis Díez que libró, en 1938, la batalla en pleno Estrecho de Gibraltar contra la Armada franquista, quedando seriamente dañada. Infatigable luchadora por los derechos de los trabajadores quienes conocen en la intimidad a Picardo, bautizado en la fe católica, dicen que ha heredado la determinación de su abuela.

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Educado en la prestigiosa Universidad de Oxford, gracias al sistema de becas que a partir de 1988 se implantó en el Peñón y permitió a sus jóvenes estudiar en los mejores centros británicos, siempre ha mantenido que fue en esta época cuando se dio cuenta que era diferente a sus compañeros norirlandeses, escoceses o ingleses, y, al tiempo, tan británico como ellos. Para Picardo, ser gibraltareño no es cosa menor.

Cuando Fabian nació hacía ya cinco años que Gibraltar había celebrado el referéndum en el que se rechazó de manera abrumadora la soberanía española para seguir como colonia británica. Pero, a diferencia de los anteriores regidores, Picardo le insufló a los suyos un plus de sentimiento nacionalista, de orgullo llanito, del que ha hecho gala desde el mismo momento de llegar al poder, el 9 de diciembre de 2011. «Espabilen y huelan el café, Gibraltar nunca será español». Así se pronunció, en junio de 2012, ante el Comité de Descolonización de Naciones Unidas, donde compareció como la cuarta persona nacida en Gibraltar elegida democráticamente para representar a su pueblo.

Su predecesor en el partido, el histórico líder socialista Joe Bossano, Ministro Principal del Peñón desde 1988 a 1996 y que transformó la economía de la Roca de la dependencia del sector público al robusto y opaco sector financiero, nunca ha ocultado el orgullo que siente por Picardo. De él ha dicho que es uno de esos gibraltareños que no olvida «las raíces de la clase trabajadora» de su familia, aunque haya logrado acceder a una educación superior, prosperar y vivir «en un mundo muy distinto» al de sus antepasados. También Picardo reservó palabras de elogio para Bossano en su discurso tras el recuento: «A una edad en la que la mayoría busca hacer menos, Sir Joe Bossano hace más de lo que la mayoría hace a los veinte años. Es un honor contar con su perspicacia, su capacidad y su ética de trabajo en el Gobierno».

Esperemos que la perspicacia del viejo Joe sirva para tomar las mejores decisiones para el futuro del Peñón porque, aunque nos pese, su fortaleza va ligada a la del Campo de Gibraltar.